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ENFOQUE

El año electoral: se largó la carrera

Por más que lo oculten o lo nieguen, Macri, Vidal y Petreccca serán candidatos nuevamente y tienen por delante el desafío de revalidar sus títulos para acceder a la reelección. La tarea que los aguarda exige que se reordenen una serie de factores que van más allá de la voluntad o entusiasmo de los candidatos. 
Por lo pronto, es habitual en los políticos, particularmente en los cargos ejecutivos y en cualquiera de sus niveles, que los coopte cierto grado de soberbia que les impide visualizar nítidamente la complejidad y magnitud de los problemas a enfrentar o resolver. 
Pecado o desvío ético, es muy difícil no caer en la autosuficiencia o en desmedida autoestima. El Pro ha sido una verdadera sorpresa con su inédita irrupción en la política nacional. Ha jaqueado el sistema de partidos, mal que nos pese a radicales y peronistas, por citar solo a los dos grandes e históricos partidos que ocuparon, con todos sus matices, la escena política argentina hasta el 2015.
Este novel partido llega al poder de la mano de Cambiemos, en una alianza conformada con la UCR y la CC que, a mi juicio, no ha logrado superar hasta hoy la calificación de un acuerdo de oportunidad meramente electoral. Ello, no obsta a suponer que los hombres y mujeres del Pro asumieron la tarea con la convicción de que con trabajo, honestidad y profesionales provenientes de lo más granado del sector privado iban a resolver las dificultades económicas y sociales del país. 
Sin embargo, el camino a recorrer estaba minado de obstáculos que no fueron advertidos o debidamente ponderados. El error fue creer que con tecnócratas y CEOs de las grandes empresas estaban habilitados -per se- para gobernar el país. 
La política es otra cosa y requiere de otras habilidades. Hoy nadie llega sólo al poder. Ni Mauricio ni Cristina y, a todo evento, ello alcanzaría también a un tercero en discordia. Cambiemos debe fortalecer los vínculos entre sus integrantes y transformar la alianza electoral en una alianza de gobierno, porque existen dudas, por el momento, de que el Pro esté muy permeable a ceder espacios a sus socios radicales y lilitos. Sería un error no considerarlo. 
El radicalismo de la mano de Negri y la Coalición Cívica de Lililta fueron actores relevantes en el ámbito legislativo, por nombrar solo a dos expertos políticos y sin desmedro de los gobernadores, intendentes y legisladores nacionales y provinciales provenientes de estas fuerzas que detentan un nada despreciable poder territorial a lo largo del país. 
Los nombrados parece que no participarán este año, desde que el primero peleará la candidatura a gobernador por Córdoba y la segunda no aspirará a nuevos cargos electivos, según sus recientes declaraciones. Ya se anuncian algunos frentes de tormenta en torno a la vicegobernación provincial. Los políticos son una especie muy sensible y cuando se aproximan las elecciones se exacerban sus apetitos. 
Por eso, el Pro necesita contener a sus socios porque sin ellos no alcanza, al igual que el kirchnerismo, sin Cristina no juega. Ciertamente, las condiciones externas y otras catástrofes naturales han dañado a la gestión actual, pero también ha existido mala praxis en la economía y en la comunicación sobre la verdadera situación en que se recibió el gobierno. 
Allí, la falta de experiencia y cierto déficit político también estuvieron presentes en las evaluaciones y promesas de campaña. La inflación no era una cuestión menor y no debió ser subestimada. De hecho, hoy se preanuncia como uno de los ejes de campaña sobre los que batallará la oposición. Por eso es mejor no prometer nada a prometer lo que no se tiene certeza de poder cumplir. 
Las banderas habrá que buscarlas en la lucha contra la corrupción y las innumerables causas que involucraron a importantes funcionarios y empresarios, sin dejar de advertir que, lamentablemente, a estar al resultado de las mediciones vigentes, no parece haber afectado la imagen de ciertos candidatos ni encontrarse entre las mayores preocupaciones de la gente. 
Ello exigirá un esfuerzo adicional que demuestre y convenza a la población de que “éste es el camino” como le gusta decir al Presidente. Las obras de infraestructura y comunicaciones no han sido pocas, el autoabastecimiento en gas está cerca, en materia petrolera y de otros recursos como el litio se ha avanzado mucho y la balanza comercial se ha equilibrado. Es auspicioso el incremento de las exportaciones de carne y la economía y el mercado financiero parecen tender a cierta estabilización, aunque las tasas deben bajar porque si no, no habrá recuperación posible. 
En materia de seguridad y de lucha contra el narcotráfico se está conformando una política de estado que, deberá debatirse con todos los sectores, pero se insinúa un cambio y una depuración en las fuerzas de seguridad. Hoy se están discutiendo los problemas de los menores frente al delito. La creación de un fuero penal juvenil es necesario, pero, por sí sólo, no resuelve el problema al igual que la modificación de la edad de imputabilidad. 
No me atrevo a opinar si 14 o 15 años contribuyen a modificar el régimen actual, desde que se trata de una cuestión que debe ser abordada interdisciplinariamente y desde distintos ángulos. Tal vez lo más importante sea definir cómo nos ocupamos de ellos para superar la situación de desamparo y exclusión que afecta a la mayoría. No obstante, a la gente hoy lo que más le afecta y preocupa, es la imposibilidad de hacer frente a las necesidades básicas. El control de los precios y freno a los aumentos de tarifas que agobian a la población y el recupero del poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones no puede ser obviado. 
Ello será posible solamente si el gobierno logra alinear en serio a los poderosos que han condicionado desde siempre la economía sin comprometerse con la sociedad en su conjunto. Hasta el momento sólo han demostrado que para ellos la amistad va por un lado y los negocios por otro y hasta el momento a Macri le pagaron como a Pugliese durante el gobierno de Alfonsín (“les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”, fue el célebre mensaje del entonces ministro de economía).
En el último almuerzo de AEA (Asociación Empresaria Argentina) en la que estaban presentes los máximos referentes del sector, Natalio Botana, invitado reflexionar, los sorprendió con un tirón de orejas. Siempre elegante en el decir, les expresó que el país necesitaba, no sólo un liderazgo político y fortalecer el sistema de partidos, sino también de una agenda social que debía incluir a los empresarios convocándolos a ser protagonistas no sólo en lo económico sino también en lo social. El gobierno acaba de restaurar el sistema de precios cuidados en más de 500 productos, muchos de los cuales ya no se encuentran en los supermercados. 
Sergio Berensztein, al examinar a los principales actores políticos en conjunto, expresó que “no son constructores de realidades ni promueven escenarios novedosos”. Ojalá se equivoque.

Oscar Peretti
DNI 4.973.732

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