La Argentina atraviesa una profunda crisis, con crecimiento de la pobreza, endeudamiento con el exterior, recesión económica e inflación galopante.
La Argentina atraviesa una profunda crisis, con crecimiento de la pobreza, endeudamiento con el exterior, recesión económica e inflación galopante.
LA COLUMNA DE LA SEMANA

Objetivo supervivencia

El Gobierno avanza rumbo a un final de año tranquilo desde el punto de vista social y político, lo que en caso de concretarse finalmente le permitirá tildar con éxito el primero de los casilleros en la nómina de desafíos más relevantes que el macrismo tiene por delante con vistas a las elecciones de 2019.
Dejar atrás este 2018 de la manera más armónica posible es clave para la administración que encabeza Mauricio Macri en su cruzada por alcanzar la supervivencia en el Poder en los próximos comicios generales.
Más allá de la colaboración recibida por parte de sectores de la oposición, el Gobierno se ha esmerado en unos últimos días en pos de lograr una transición hacia el año próximo sin alborotos de consideración especialmente en las calles, en momentos en los que la crisis económica golpea los bolsillos de la clase trabajadora incluso en vísperas de las Fiestas.
La Casa Rosada se esforzó para evitar que la foto final de 2018 que quede en la retina de los argentinos esté dominada por desbordes sociales y eventualmente saqueos antes del comienzo de un año electoral crucial para Cambiemos, pero está claro que pagó un precio demasiado alto para alcanzar esa meta.

Deuda, recesión, inflación
Los niveles de endeudamiento en el exterior y la incertidumbre sobre cómo hará esta Argentina en crisis, en recesión y con una inflación galopante para honrar sus compromisos en el mediano plazo han disparado un indicador que para el común de la gente quizá pase inadvertido, pero al que le suelen prestar una denodada atención los inversores: el Riesgo País.
Si bien el gobierno nacional celebró la decisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) de autorizar en estos días un nuevo desembolso por unos US$ 7.619 millones, el Riesgo País superó los 800 puntos básicos (p.b.) y llegó a 821, su nivel más alto en cuatro años, desde el 16 de diciembre de 2014.
Por más que pueda parecer contradictorio, el FMI reclama a la Argentina que mantenga firmes sus objetivos de déficit cero, pero también recomienda al gobierno de Macri conservar el gasto social y en pos de lograr esa meta, ayuda a inyectar miles de millones de dólares en el demacrado sistema financiero nacional: claro que después, todo ese dinero habrá de devolverlo.

País en riesgo
Las reservas internacionales del Banco Central cerraron la semana con un alza significativa, al trepar hasta los US$ 66.343 millones, lo que representa un nuevo récord para las arcas de la autoridad monetaria nacional tras el ingreso del desembolso del FMI.
Sin embargo, el Riesgo País, que elabora la banca JP Morgan Chase, subió 16 por ciento en diciembre y 134% en lo que va del año para la Argentina, al avanzar de 350 p.b. a los mencionados 821 p.b. en 2018. En la región, las naciones vecinas presentan indicadores considerablemente más bajos: Chile, 157 puntos básicos; Uruguay, 199; y Brasil, 265.
El principal país en riesgo de esta zona de América del Sur es la Argentina, debido a una poco usual combinación de nubarrones de tormenta que amenazan su confiabilidad financiera en el corto y mediano término. Es extraño, según afirman especialistas, que el costo de vida se mantenga tan vigorosamente en alza en períodos de recesión. Pues bien, aquí está ocurriendo.
Si la economía nacional no repunta en un futuro cercano, al país se le tornará por demás engorrosa la tarea de saldar los compromisos de deuda adquiridos recientemente, incluso con el FMI, al que el Gobierno prometió comenzar a devolver el préstamo "stand-by" recibido este año a partir de 2022.
Es más, la Argentina embolsará el grueso de ese dinero entre 2018 y 2019 (casi 50.000 millones de dólares), por lo que si no comienzan a germinar pronto en la actividad productiva doméstica los "brotes verdes" que el macrismo viene pronosticando hace meses, el endeudamiento externo claramente condicionará al próximo Gobierno, sea de Cambiemos o de otro signo político.
En este contexto, especialistas como Guillermo Nielsen y otros consideran inevitable que la Argentina renegocie con el FMI en el mediano plazo las condiciones de devolución del préstamo que ese organismo multilateral le otorgó a Macri, dándole un impulso para que pueda desandar sin mayores sobresaltos financieros -a priori- la campaña electoral de 2019.
Los argentinos ya conocen bastante sobre estas "recetas" que suele imponer el Fondo. Se trata de un círculo que por lo general se termina convirtiendo en vicioso si la economía no repunta: en ese caso, el próximo paso será probablemente contraer más deuda para saldar obligaciones preexistentes.

Sobrevivir a octubre
De acuerdo con datos oficiales, los subsidios económicos en noviembre pasado subieron 102%, en momentos en los que la Casa Rosada busca garantizarse, como fue dicho anteriormente, unas Fiestas en paz para iniciar luego 2019 con una impronta algo más robusta, sabiendo que tendrá por delante desafíos sumamente exigentes -sobre todo desde el punto de vista económico- hasta llegar a la votación de octubre.
En este sentido, el panorama es poco alentador por cierto para la Argentina, tomando en cuenta recientes previsiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que pronosticó una contracción de la actividad productiva nacional del 1,8% para el año que viene.
La Argentina será una de las apenas tres naciones de América del Sur cuya economía registrará, de acuerdo con la CEPAL, una caída interanual en 2019, de igual modo que las convulsionadas Venezuela (-10,0%) y Nicaragua (-2,0%). En cambio, se prevé un crecimiento de Brasil del 2,0%, por ejemplo.
Las consecuencias de sus políticas económicas desacertadas hasta el momento suponen para Macri y sus arquitectos políticos retos adicionales durante 2019 aparte de los estrictamente electorales con vistas a las elecciones.
Sobrevivir a los comicios de octubre se ha transformado en un desafío mayúsculo para Cambiemos, que parecía navegar en la cresta de la ola -y efectivamente así era- después de su histórico triunfo en la votación de medio término de 2017.

En campaña
La campaña ya se ha puesto en marcha, de todos modos, e incluso en el frente interno han comenzado a producirse algunos movimientos interesantes, como las tareas de exploración que ha conducido la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, vinculadas a la posibilidad de desdoblar las elecciones en el principal distrito del país.
Está claro que se avecina un 2019 sumamente intenso desde el punto de vista político y económico en el país, con repercusiones insoslayables en el ámbito social, y una relación entre el oficialismo y la oposición que es esperable que se torne cada vez más tensa a medida que se acerque octubre.
Mientras tanto, la crisis y sus coletazos continuarán siendo el principal tema de conversación entre los argentinos durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo muy posiblemente.

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