María Eugenia Vidal intensifica los contactos con la gente para tratar recuperar su imagen, erosionada por la crisis económica y la debacle del macrismo.
María Eugenia Vidal intensifica los contactos con la gente para tratar recuperar su imagen, erosionada por la crisis económica y la debacle del macrismo.
LA PROVINCIA

Un cierre de año entre incertidumbres y alquimias electorales en el territorio

¿Cuántas veces vamos a ir a las urnas los bonaerenses el año próximo? ¿Dos? ¿Cuatro? ¿Cinco? La pregunta, cuya respuesta recién comenzará a develarse entre febrero y marzo, se instaló esta semana como el principal interrogante de la política provincial y también nacional.
Acostumbrados a un sistema en el que las reglas del juego electoral se alteran cada tanto al compás de los cálculos y las conveniencias de distintos sectores políticos, los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires cerrarán 2018 sin tener una certeza clara sobre cómo será el cronograma para elegir al gobernador, los legisladores y los intendentes de los distritos.
En el centro de todas las especulaciones está la gobernadora María Eugenia Vidal, la única dirigente de Cambiemos que según los sondeos terminará este año con saldo positivo de imagen. Pese a la caída en la adhesión a su figura por el impacto de la crisis económica y de un año con enormes dificultades para el oficialismo, Vidal sigue teniendo más electores que la evalúan positivamente que negativamente.
Con ese capital, el desacople electoral, es decir, la posibilidad de adelantar los comicios para gobernador y vice (que tendrá a Vidal compitiendo por la reelección), se instaló con fuerza en la mesa chica de toma de decisiones políticas de la calle 6.
Desde el despacho del jefe de Gabinete Federico Salvai aclaran una y otra vez que la estrategia se definirá en línea con la Casa Rosada. La frase busca despejar especulaciones sobre un intento de despegue de la golpeada figura de Mauricio Macri. En esa misma dirección fue la gobernadora Vidal, que esta semana hizo un raid de entrevistas en las que aclaró una y otra vez que no tiene ninguna intención de competir por la presidencia ni de ponerse en línea de colisión con Macri.

Consultas judiciales
Pese a todos esos gestos, en la Gobernación salieron en las útimas semanas a dar un paso más allá de las meras especulaciones y cálculos en el aire. Avanzaron con consultas hacia la Justicia Federal con competencia electoral para sondear el sustento constitucional del adelantamiento de las elecciones para gobernador.
El cálculo es sencillo. Sin el tramo presidencial en la boleta, Vidal conserva altas chances de reelegir, en un escenario en el que ni siquiera hay en la oposición contendientes recortados claramente en el horizonte. Quienes alientan esta posibilidad en la Gobernación explican que un triunfo electoral de Vidal en la Provincia previo a los comicios presidenciales (se especula con el último domingo de junio) le permitirá a Macri llegar fortalecido a octubre.
La respuesta sobre si es posible o no realizar tal alquimia electoral tiene varios niveles. Según entienden, constitucionalmente no habría impedimento, siempre y cuando la Legislatura refrende con su voto el desacople.
En los últimos días, algunos legisladores han planteado que lo mejor sería adelantar las elecciones municipales.
El adelantamiento de los comicios provinciales tendría otros escollos legales que implican llevar el debate a las cámaras bonaerenses. Es que, para desdoblar los comicios, la Provincia debería modificar la ley de PASO, que ata las bonaerenses a las nacionales.
Vidal ya dijo que de ninguna manera eliminaría las Primarias, contra algunas especulaciones que surgieron en los últimos días. Además, se deberá modificar el Código Electoral, que en uno de sus artículos indica que los comicios bonaerenses se deberán realizar entre 30 y 120 días antes de la finalización de los mandatos.
En el escenario hay otras cuestiones sin resolver. ¿Qué pasará con el financiamiento electoral y otros temas de campaña, como el reparto de espacios publicitarios, que en la Provincia vienen atados a la elección nacional?. “No es un tema menor. Sobre todo, para Cambiemos”, chicaneó en los últimos días un senador kirchnerista, en referencia al escándalo por el financiamiento de la campaña oficialista de 2017.

Las acciones de Axel
En sus encuentros en la sede del Patria, Cristina bajó esta semana línea a intendentes y dirigentes bonaerenses contra el desdoblamiento. “Es una locura”. “Vidal se quiere sacar de encima el lastre, que es Macri. Si van todos juntos como la última vez, pierden”, fue el mensaje que repitieron desde el kirchnerismo.
La ex presidenta sigue -y seguirá por largos meses- jugando a la incógnita sobre si se postulará o no. Quienes la conocen de cerca, aseguran que no hará pública su decisión hasta último momento, fiel a su estilo. Eso no impidió que en la última semana, de fuertes reveses judiciales, Cristina decidiera intensificar su agenda de encuentros antes de partir a Calafate para pasar las Fiestas.
La principal novedad de los últimos días en el campamento kirchnerista es la suba de las acciones de Axel Kicillof en la carrera por la candidatura K a la gobernación bonaerense. Dicen que Cristina, incluso, le pidió que ponga los papeles en orden para pasar de la capital a la Provincia. El ex ministro de Economía asoma como una figura con atracción propia en un escenario al que no le sobran candidatos y que parece sostenerse solamente por el caudal de intención de voto de Cristina.
Pero los intendentes del Conurbano, principales aliados electorales de Cristina, son refractarios a la postulación de Kicillof para enfrentar a Vidal en las urnas. Más por decisión propia que por el convencimiento de sus pares, la matancera Verónica Magario es la primera anotada para la candidatura K a la Gobernación.
Algunos proponen que la cuestión se dirima en la PASO. Otros, con el recuerdo fresco de la brutal interna entre Julián Domínguez y Aníbal Fernández de 2015, no quieren saber nada con repetir esa experiencia.

Danza de nombres
En el otro campamento opositor también hubo movimientos de fin de año que dejaron algunas pistas sobre lo que vendrá. En la sede de la Casa de Córdoba en capital federal, y con Juan Schiaretti como anfitrión, el peronismo federal buscó el martes pasado enviar una señal de unidad de los distintos actores del amplio universo del justicialismo no K.
Una de las principales novedades fue la incorporación del gobernador santiagueño Gerardo Zamora y de un grupo de diputados bonaerenses encabezados por el ex camporista José Ottavis.
Alternativa Federal está en pleno proceso de unificación de criterios internos para la definición de las candidaturas. El salteño Juan Manuel Urtubey, se sabe, es el que picó en punta para la postulación presidencial. Quién será el candidato en la provincia de Buenos Aires es una de las principales incógnitas. En los últimos días, algunos agitaron la posibilidad de buscar un nombre con peso propio y por fuera de la política. El neurocientífico Facundo Manes, de origen radical, fue una de las alternativas que se tiraron sobre la mesa.
Pero también cobró fuerza otra hipótesis, para muchos impensable, para otros posible: que Sergio Massa deponga su ambición presidencial y acepte ser el candidato bonaerense de la fuerza.

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