CAPACITACIÓN DE CONTADORES

A la hora de aplicar el “ajuste por inflación” en la contabilidad empresarial

Una premisa básica de la contabilidad es brindar información confiable que refleje la realidad económica de una empresa o entidad para permitir la toma de decisiones a propios y a terceros.
Por intuición cualquiera se da cuenta que un peso de enero no vale lo mismo que el mismo peso en diciembre, que el dinero en efectivo o las cuentas por cobrar sin ajustar se desvalorizan, que una deuda con cuotas fijas en pesos se licúa, y que los bienes (inmuebles, insumos, mercadería, maquinaria, vehículos) aumentan cuando hay inflación.
Sin embargo, los estados contables de las empresas mostraban esos números en valores históricos, así se denomina a la moneda que no incorpora el efecto inflacionario, y eso no debería permitir sumar ni comparar esos datos, aunque en la práctica se lo hacía, con resultados distorsionados.
Actualmente el retorno del ajuste por inflación está movilizando distintas áreas de las empresas. La última vez que se aplicó fue de septiembre de 2002 hasta febrero o septiembre de 2003 (según la compañía). Antes, se había suspendido con la convertibilidad, desde 1992, por lo que hay muchos profesionales que nunca lo aplicaron.
La capacitación de contadores y de auditores está en plena efervescencia por estos días, al igual que el desarrollo o la adecuación de los sistemas informáticos.
Los temas que influyeron para que esto cambie son varios pero podemos citar externamente: la decisión de los organismos internacionales de declarar a la Argentina como país hiperinflacionario e Internamente la normalización del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) que permitió generar índices de precios acordes a la realidad y mostrar una inflación acumulada superior al 100 por ciento en tres años, el parámetro que se toma a nivel internacional para empezar a ajustar.
Esto impacta en los usuarios de la información, sobre todo en dos que son claves: inversores y accionistas, y otorgantes de crédito. Los bancos tendrán que readecuar su evaluación o cambiar parámetros para calificar clientes.
Es indudable que el tema influye en todas las empresas y en la forma de analizar patrimonios y resultados.
En forma simplificada se puede decir que los rubros monetarios en pesos (efectivo, cuentas a la vista, cuentas por cobrar, deudas sin actualización, entre otros) están expuestos a la inflación (pierden poder adquisitivo), mientras que en los estados contables se mantienen al valor nominal. Los rubros no monetarios, como los bienes de uso, bienes de cambio y activos intangibles, no están expuestos, pero se actualizan por inflación, para mantener su valor real. El impacto, entonces, se ve en el estado de resultados, en una partida específica, y puede cambiar el signo de ganancia a pérdida.
Sin dudas estamos en presencia de una época que exige contar con mejor información y de calidad para la toma de decisiones en un mundo globalizado, empresas y profesionales necesitarán unir esfuerzos para transitar ese camino.

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