Paros docentes: desde 2002 se perdió un año completo de clases en la Provincia
DE LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS, SÓLO TRES TUVIERON UN INICIO DE CLASES NORMAL, EN TIEMPO Y FORMA

Paros docentes: desde 2002 se perdió un año completo de clases en la Provincia

Los especialistas afirman que el sistema está colapsado por culpas repartidas entre todos los actores. Los contenidos no dictados y no aprendidos “nunca se recuperan” en un contexto semejante.

“El año que los chicos tengan clase todos los días, y que todos los días tengan al frente del aula a una maestra bien paga, vamos a dar un paso gigante en materia educativa”, reflexionó un docente jubilado, en la vereda del ministerio de Economía bonaerense, durante la penúltima reunión paritaria.
El planteo es tan real, pero a la vez tan básico, que asusta. Y es que hay un dato que realmente asusta: desde 2002 a la fecha, en la provincia de Buenos Aires se perdió un año entero de clases. Un despropósito desde donde se lo analice.
Los gremios, definitivamente, tendrán que dejar de lado el paro como opción de protesta. Y los gobiernos de turno, definitivamente, tendrán que eliminar el eterno conflicto salarial. Porque lo cierto es que los sueldos son muy malos y que las huelgas son un disparo al corazón de la escuela pública.
Este ciclo lectivo, que llega a su fin, marcará un triste record. O quizás dos.
Por un lado, será el año escolar con más paros desde la gran crisis de 2001. Un total de 26, contabilizando sólo los convocados oficialmente por el Frente de Unidad Docente Bonaerense, que reúne a la Feb, el Suteba, Sadop, Udocba y Amet.
Por el otro, es altamente probable que, por primera vez desde la sanción de la ley de paritaria docente (en 2006), no se firme un acuerdo salarial entre el Ejecutivo provincial y los gremios.
“Desde que María Eugenia Vidal asumiera como gobernadora, siempre ha priorizado el diálogo con todos los sectores y, en particular, con los gremios docentes”, afirma el director general de Cultura y Educación, Gabriel Sánchez Zinny. “(El paro) no es una decisión sistemática e irresponsable: es el resultado de enfrentar a un Gobierno que no quiere negociar y que ha hecho del diálogo un slogan y no un acto concreto”, subraya, en tanto, la presidenta de la Federación de Educadores Bonaerenses (Feb), Mirta Petrocini.

El punto de partida es el contrapunto (valga la redundancia) que ha caracterizado a la relación entre los gobiernos y los sindicatos docentes en los últimos años. Si no se busca otro, querrá decir que el deseo básico de aquel docente jubilado se acerca más a una sana utopía que a una realidad concreta. Y conste que sólo se habla de tener clases todos los días con maestros bien remunerados: el abc de todo sistema educativo, aquí y en cualquier país del mundo.
“Lo único claro es que las dirigencias políticas y gremiales no están a la altura del conflicto”, desafía el pedagogo Mariano Narodowski, tras alertar sobre la “solución ilusoria” que han creído encontrar “las clases medias al enviar a sus hijos a colegios privados”. Eso sólo “contribuye a deteriorar a la escuela pública y aumenta la segregación socioeconómica”, enfatiza.
En el marco de una entrevista realizada en julio pasado, el profesor de la Universidad Torcuato Di Tella realzó que “en todos los países la clase media es un factor clave del desarrollo educativo, mientras que los sectores pobres, por poseer menos historia escolar y estar ocupados por otras problemáticas, no exigen a la escuela como lo hace el sector medio. Ahora bien, como en Argentina las capas medias pensaron que solucionaban la educación de sus hijos mudándose al sector privado, ya no protestan por ese tema. No reclaman, salvo a los dueños de los colegios. En otras palabras: ya no hay debate público sobre la educación pública”.

¿Barajar y dar de nuevo?
Las comparaciones son odiosas. O no. Si bien algunos se molestan cuando se hace referencia a sistemas educativos modelo, otros creen que es bueno mirar lo que funciona. Sí, Finlandia. Allá, las escuelas son públicas e iguales. La diferencia de rendimiento entre todos los establecimientos del país está por debajo del 6%. Según las autoridades educativas del país nórdico, una de las tantas claves es que “al estar prohibida la apertura de colegios privados, todos envían a sus hijos a las mismas escuelas. Desde los académicos, profesionales, sectores de alto nivel económico, hasta los obreros industriales. De modo que la sociedad en su conjunto presiona siempre para que la educación sea de alto nivel”. ¿Los docentes? En la cúspide de la consideración social. Tan simple. Y tan complejo mirando a nuestro alrededor.

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