El acuerdo Vidal-Massa cerró con obras y  beneficios para gremios y sectores empresarios
PRESUPUESTO BONAERENSE

El acuerdo Vidal-Massa cerró con obras y beneficios para gremios y sectores empresarios

Sergio Massa ratificó su acuerdo político con la gobernadora María Eugenia Vidal. Volvió a ser una pieza clave en la negociación que el Ejecutivo encaró con la oposición para poder coronar el objetivo de que la Legislatura apruebe el Presupuesto para el año que viene.
La consolidación de ese entendimiento ratificó la buena sintonía que Vidal tiene con el tigrense. Esa relación anotó algunas sombras en los casi tres años de gestión de Cambiemos, pero al final de cuentas y en los temas centrales de gestión, los legisladores del Frente Renovador estuvieron para respaldar los proyectos oficiales.
Ese dato muestra a la Gobernadora en una estrategia política bien diferente a la de la Casa Rosada, que en los últimos años ha colocado a Massa en el sitial de los dirigentes con los que prefiere no dialogar. El ex diputado nacional acumuló enemigos de peso en el pináculo del poder. Cuentan que el presidente Mauricio Macri ha dejado de considerarlo. También, de confiarle. Se ha ganado además la inquina del influyente jefe de Gabinete, Marcos Peña.
Pero Vidal mantiene su propia estrategia de negociación política con los opositores. No sólo habla con los renovadores: en esta ocasión hasta sumó a la negociación al kirchnerismo. La movida al final no salió del todo bien, pero al menos se aseguró que Unidad Ciudadana no pusiera piedras en el camino para que los intendentes dialoguistas del PJ pudieran apoyar, como lo hicieron en años anteriores, el Presupuesto presentado por Cambiemos.

El massismo logró que se aprobara un proyecto para aliviar la presión fiscal sobre la comercialización de medicamentos.

El acuerdo entre la Gobernadora y Massa incluyó la promocionada conformación de una comisión bicameral que se encargará de emitir un dictamen no vinculante sobre la constitucionalidad de desdoblar las elecciones municipales de la provincial. El líder renovador empuja esa posibilidad con el propósito de hacer menos gravoso el trámite de reelección de los intendentes que le responden. “Sergio está obsesionado con conservar Tigre”, afirman en el oficialismo. Los massistas estiman que en una elección donde sólo estén en juego los liderazgos locales, sin el arrastre de los candidatos nacionales o provinciales, la continuidad de los alcaldes propios correría menos peligro.
Ese aspecto no fue el único que formó parte del pacto con Vidal. Ni siquiera es el más controvertido. Apareció en escena un proyecto que obliga a las petroleras a pagar un porcentaje de la facturación de sus ventas a las estaciones de servicio. El tributo podría terminar encareciendo el precio de la nafta, que en lo que va del año ya trepó cerca del 70 por ciento.
Quien presentó la iniciativa es la diputada massista Blanca Cantero. En el texto aprobado en la Cámara de Diputados se explica que lo recaudado por la nueva imposición se destinará a crear un fondo que financiará un programa para mejorar las condiciones de trabajo de los empleados de las estaciones de servicio. Obviamente, esos recursos serán administrados por el gremio del sector: el Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, Garajes, Playas de Estacionamiento y Lavaderos de Autos. Según algunas estimaciones, la nueva imposición podría representar cerca de 350 millones de pesos.
Esa organización es liderada por Carlos Acuña, un dirigente sindical vinculado a Massa. El círculo cierra con un dato central: la diputada Cantero es la esposa de Acuña.
El pliego de condiciones de Massa no se quedó en esa concesión gremial. Mucho más abarcativo y ambicioso, buscó incorporar beneficios impositivos para poderosos sectores empresarios.
El tigrense, por caso, logró colar en la ley Impositiva una reducción de la presión fiscal sobre la comercialización de medicamentos. Hubo tironeos por esa reforma que surgió desde el bloque de diputados del Frente Renovador, pero al final logró el visto bueno del ministerio de Economía.
Otra suerte corrió el intento por beneficiar a las concesionarias de autos a través se una reducción de Ingresos Brutos al sector. Cuentan los negociadores del Presupuesto que esa movida no prosperó ante la intransigencia de los funcionarios de Vidal.
El Frente Renovador logró en cambio otros beneficios. Por caso, se garantizó obras para la localidad de Médanos, en el partido de Villlarino. Allí gobierna Carlos Bevilacqua, un aliado de Massa.

Uno de los proyectos votados en Diputados tiene como principal beneficiario a un gremio vinculado al líder del Frente Renovador.

También apareció financiamiento para Tres Arroyos. Ese distrito es gobernado por el vecinalismo, pero allí Massa pone en juego intereses de peso. El candidato opositor que mejor mide en esa comuna es Pablo Garate, diputado provincial del Frente Renovador.
El legislador amenaza con dejar el Frente Renovador en desacuerdo con la estrategia electoral de Massa de fogonear una alternativa peronista por fuera del kirchnerismo. Garate tendría buenas chances de acceder al gobierno municipal en un esquema de unidad peronista-kirchnerista. Por esas razones, la aparición de obras para Tres Arroyos surgiría de la necesidad política del tigrense de evitar nuevas fugas en su tropa.
En el menú del acuerdo figuraron otras cuestiones vinculadas a aliviar la carga de la transferencia de subsidios a la luz y al transporte que Vidal había proyectado sobres las cuentas de los municipios. Massa se plantó para evitar el traspaso y reclamó, en sintonía con el resto de la oposición y la mirada complaciente de los intendentes oficialistas, la eliminación del tope del 38 por ciento para el aumento de las tasas en las comunas.
Massa logró algunas otras concesiones del oficialismo. Se aseguró dos sillones en el directorio del Banco Provincia. Uno de los cargos será para uno de sus principales laderos, el ex intendente de Junín, Mario Meoni, quien continuará por otro período en la entidad financiera. Si no hay cambios de último momento, sentará en la segunda butaca a su cuñado, el ex senador provincial Sebastián Galmarini. También tendrá un lugar en el Tribunal de Cuentas, otro lugar muy apetecible por la política bonaerense.
Su buena sintonía con Vidal ya le había permitido ocupar otros lugares en el directorio del Instituto de Previsión Social y en el Grupo Bapro. El debate del Presupuesto consolidó al tigrense en su rol de socio legislativo estratégico de Cambiemos. Al menos, en la Provincia.

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