No hay unidad posible  si no se prioriza el diálogo
TRIBUNA DEL LECTOR

No hay unidad posible si no se prioriza el diálogo

Están por cumplirse 200 años de la carta del Gral. San Martín, recientemente publicitada, despidiéndose del Cabildo de San Juan y escrita el día anterior a su partida desde Chile con la Expedición Libertadora del Perú.
En la misma manifestaba sus anhelos de unidad y orden.
Esta última consigna, bastardeada por aquellos que la identifican con los totalitarismos, ha resultado funcional para justificar comportamientos como los que nos tienen acostumbrados los vándalos de la plaza de los Dos Congresos o los encapuchados que, a diario, impiden a la ciudadanía transitar libre y pacíficamente como lo garantiza la Constitución Nacional.
San Martín apuntaba a evitar la guerra civil y/o el proceso de disolución que se cernía en 1920.
El presidente Macri durante su campaña prometía, entre otras cosas, que iba a unir a los argentinos si llegaba a triunfar en las elecciones. También eliminar la pobreza y combatir la corrupción y el narcotráfico.
Ello portaba un desafío mucho más trascendente que el gris objetivo de recortar gastos y bajar la inflación, según afirmaba Eduardo Fidanza en una reciente nota sobre las contradicciones weberianas en clave argentina.
Es que los argentinos no queremos más populismos decadentes ni ajustes sin horizontes.
Ahora bien, ¿cómo resolvemos esta grieta que, merced a los irresponsables e hipócritas comportamientos de políticos como los exhibidos en el Congreso Nacional esta semana, es profundizada cada día más?
A ello debemos sumar las actitudes patoteriles y mensajes claramente desestabilizadores de sectores del gremialismo.
Nadie ignora la crisis ni la recesión.
Tampoco se elude el dilema que plantea este esquema de tasas a niveles superlativos que sólo beneficia –una vez más- al sistema financiero y nos lleva a preguntarnos cómo se desarrolla un país con este escenario.
Se trata de una preocupación que debería ser compartida por todos, sin exclusiones.
En este sentido, tal vez una de las mayores deudas, reiteradamente expuestas, ha sido la falta de una convocatoria al diálogo con todos los sectores representativos de la política, la producción y el trabajo.
Esto debió hacerlo el Gobierno en los primeros pasos de su gestión, al igual que haber explicado claramente la situación en que recibió el país.
No hay unidad posible si no se prioriza el diálogo, amplio, generoso e incondicionado.
En su lugar, gobierno y oposición operaron en DR (discussio do relacionamento) como llaman en Brasil a las crisis de parejas.
Las Olimpíadas Juveniles realizadas en nuestro país por estos días fueron un verdadero ejemplo de convivencia, respeto y solidaridad. Los jóvenes participantes nos dieron el ejemplo a los adultos.
Fue una lección de comportamiento social más que deportivo.
Bastó ver cómo se saludaban y abrazaban entre sí los chicos sin importar el resultado que lograban en las competencias ¿Acaso, tendremos que esperar que estos jóvenes cumplan con el sueño sanmartiniano?.

Oscar R.Peretti. DNI 4973732

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