Mauricio Macri sabe que el combo de inflación imparable y fuerte recesión generará conflictos con los gremios.
Mauricio Macri sabe que el combo de inflación imparable y fuerte recesión generará conflictos con los gremios.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

El pronóstico político anticipa una fuerte tormenta entre el Gobierno y los gremios

Mauricio Macri denuncia el “manejo mafioso” de los Moyano; La CGT anticipa otro paro general, mientras la Justicia y la Iglesia participan de la pulseada de poder.

El escenario fue montado de tal forma que la Basílica quedó encuadrada como una postal. Ese fue el marco de la marcha a Luján que encabezaron ayer sindicalistas y dirigentes de la oposición al gobierno de Cambiemos. Pero en esta oportunidad no hubo un aprovechamiento político, como el que suelen practicar los que desfilan a Roma para conseguir una foto con el Papa Francisco. Por el contrario, fue la propia Iglesia la que reclamó un “cambio del modelo económico”.
Como para que no quedaran dudas, el mensaje fue transmitido en una misa por el obispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani. “Existe un sistema de avaricia, el sistema financiero en su máxima expresión”, advirtió el prelado ante la muchedumbre, la gran mayoría llegada desde el Conurbano bonaerense. También lo escucharon sindicalistas como Hugo y Pablo Moyano. Ocurrió al cabo de una semana en la que volvió a escalar la tensión entre el Gobierno y los sindicatos.

El pedido de detención
El hijo del jerarca de los camioneros había pasado varios días en vilo por un pedido de detención que hizo un fiscal de Lomas de Zamora, en una causa por supuestos vínculos con la barra brava de Independiente, aunque al final respiró aliviado al regresar al país porque el juez de Avellaneda Luis Carzoglio frenó el requerimiento.
El accionar de la Justicia quedó nuevamente sospechado de manejos políticos y desató una guerra de acusaciones entre el oficialismo y la oposición. A tal punto, que el propio Mauricio Macri se involucró en la controversia desde el coloquio de IDEA en Mar del Plata. Allí, el Presidente advirtió: “No podemos seguir con el manejo mafioso del sistema logístico”. Si bien la referencia estuvo destinada a los Camioneros -que se encaminan a un paro de 48 horas para que se reabra la paritaria del sector- también hay que recordar que el mandatario ya había desplegado sus prevenciones en el caso de los tácticos de los puertos.
El posicionamiento de la Iglesia bajo la conducción del papa Francisco quedó más claro que nunca. En Luján se leyó una oración en la que se advirtió: “Sufrimos un Poder Judicial que cree que hacer justicia es desechar la presunción de inocencia”. Moyano había sido recibido el viernes por el titular de la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones, en el obispado de Lomas. El peronismo, sobre todo el bonaerense, se ilusiona con que ese respaldo tenga consecuencias electorales. Pero difícilmente eso suceda con personajes como Guillermo Moreno sentado en la primera fila.
En Cambiemos apuestan a recuperar aquella épica -desgastada por la crisis económica- que hacía un culto de la “lucha contra las mafias”. La gobernadora María Eugenia Vidal lo planteó abiertamente en la asamblea de la SIP en Salta. En la provincia norteña se reunió con su colega Juan Manuel Urtubey, junto a quien se retrató en una foto potente en términos políticos.
De hecho, en sectores empresarios se considera a Vidal como un “plan B” para apuntalar en caso de que el presidente Macri llegue muy devaluado a la competencia electoral de 2019, mientras que Urtubey ya es señalado como el “plan C”. Por esos motivos, el encuentro de dos horas entre ambos gobernadores fue seguido con expectativa en ciertos grupos de poder. También en la Casa Rosada, que necesita el apoyo de un sector del peronismo para sancionar el Presupuesto 2019.

El faltazo de Urtubey
Urtubey había faltado al acto por el 17 de octubre que reunió a buena parte de la dirigencia peronista en Tucumán. Allí el gobernador Juan Manzur aprovechó la oportunidad para lanzarse hacia la reelección, rodeado de dirigentes de proyección nacional como Sergio Massa, Daniel Scioli, Miguel Pichetto y la mesa chica de la CGT.
El encuentro, que no tuvo presencias kirchneristas de fuste, dejó sin embargo la sensación de que el PJ tiende hacia una síntesis. Por caso, selló el regreso de Massa al peronismo –del que se fue en 2013 para formar el Frente Renovador- y refrendó el acercamiento de Scioli a sectores no kirchneristas del PJ.
Tras esa fotografía, el ex gobernador bonaerense recibió malas noticias judiciales, en una causa en la que está acusado de haber recibido dádivas. La que se mantuvo absolutamente al margen de los intentos reunificadores fue Cristina Kirchner, quien volvió a encerrarse en su casa de El Calafate. Los intendentes del PJ bonaerense se lo hicieron pagar, al marginar a Máximo Kirchner entre los oradores del acto que realizaron en Merlo. La única señal política que ofreció la ex presidenta fue en sentido contrario a la unidad del peronismo: ordenó el lanzamiento de Unidad Ciudadana –el partido que armó en 2017 por afuera del PJ- en San Juan, hasta donde llegaron dirigentes como Oscar Parrilli, Diana Conti, Martín Sabbatella y el ex radical alfonsinista Leopoldo Moreau.
En el peronismo aceptan que Cristina Kirchner sigue siendo la dirigente opositora con mayor intención de voto, pero al mismo tiempo no le reconocen capacidad estratégica para el diseño electoral.
En forma paralela, el kirchnerismo afronta un problema de difícil resolución: no cuenta ahora con la capacidad financiera de la que disponía cuando tenía las riendas del Estado. La causa de los cuadernos es un reflejo evidente de que las viejas prácticas no rinden en la oposición.

Fondos, se buscan
El financiamiento de las campañas es un tema espinoso: también Cambiemos anduvo al filo de la cornisa por aportes truchos en 2017. Eso se debió a que la ley electoral prohíbe la participación de las empresas en respaldo de los partidos políticos. Por eso Pichetto impulsa un proyecto para eliminar ese artículo, que no es mirado con malos ojos por la Casa Rosada. Sabido es que los empresarios no quieren hacer más aportes en negro y eso complicaría a todo el arco político.
El jefe de la bancada del PJ federal en el Senado estuvo en el coloquio de IDEA. En ese marco, pidió que el Gobierno “reencuentre el diálogo con el sector sindical” y salga del “esquema de la persecución”. Pichetto, que no tiene el carisma de Cristina pero sí una lectura política más amplia, entiende que el enfrentamiento de Macri con Moyano llevará a los gremios a actuar en bloque en una espiral de protestas. Es que si caen los Camioneros, ningún sindicato se consideraría a salvo.
Una prueba de ello es que la CGT, que no comulga con Moyano, se encamina a decretar un paro de 36 horas, con movilización, en la primera semana de noviembre. Héctor Daer, el dirigente de la Sanidad que comanda la central obrera junto a Carlos Acuña, no suele dejarse presionar por las CTA ni menos por los gremios de base de la izquierda. “Lo nuestro no tiene que ser testimonial”, advierte a sus interlocutores de la calle Azopardo.
El aumento de la inflación, combinado con la fuerte caída de la actividad económica, pronostica una fuerte tormenta entre el Gobierno y los gremios en las próximas semanas.

Presupuesto arcodado en un 95%
En el Gobierno y en los despachos de las espadas parlamentarias de Cambiemos estiman que está “acordado en un 95%” el contenido del proyecto de Presupuesto 2019 con algunos sectores de la oposición, en especial partidos provinciales y legisladores que responden a gobernadores del PJ. Por eso creen que el martes se firmará el dictamen de mayoría en la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja, luego de que el oficialismo accediera a algunos cambios, como el aumento del impuesto a los Bienes Personales, que permitiría financiar a las provincias algunos recortes previstos por la Nación. En ese punto, lo que más preocupa es el traspaso del servicio de transporte urbano a los municipios, cuyas arcas no podrían afrontarlo sin aumentar las tarifas.

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