ENCUESTA EXCLUSIVA DE DEMOCRACIA

El 85% de los votantes, en contra del uso del lenguaje inclusivo

Ante la pregunta “¿Está de acuerdo con el lenguaje inclusivo?”, el 85 por ciento contestó que “no”, mientras que en la vereda opuesta solo el 15 por ciento respondió que “sí”. En total participaron del sondeo virtual de este diario 366 lectores. Para algunos se trata de algo forzado, ajeno al idioma español, innecesario y que suena mal. Para otros es expresión de cambios que se están gestando en la sociedad.

La gran mayoría de los juninenses que participó en el sondeo web de Democracia, que se publica en el sitio de Internet www.diariodemocracia.com y en las redes sociales, se expresó en contra del uso del lenguaje inclusivo.
De hecho, ante la pregunta “¿Está de acuerdo con el lenguaje inclusivo?”, el 85 por ciento (310 personas) contestó que “no”, mientras que en la vereda opuesta solo el 15 por ciento respondió que “sí”. En total participaron del sondeo virtual de este diario 366 lectores.

Eje de debate
Para algunos se trata de algo forzado, ajeno al idioma español, innecesario y que suena mal. Para otros es expresión de cambios que se están gestando en la sociedad, donde el movimiento de mujeres y otras iniciativas que promueven la diversidad ponen en cuestión el uso del genérico masculino. Lo cierto es que el uso de la letra “e” en lugar de la terminación en “o” (considerada por algunos como sexista) gana cada vez más terreno y lo hace no sin polémica.
El uso del “todes” en lugar del “todos” se expandió primero entre los adolescentes y en el movimiento de mujeres, desde allí saltó a otros espacios, como los buzos de egresados y ahora hasta está a punto de aparecer por primera vez en los subtítulos de una serie. Se trata de “La Pose”, que refleja el movimiento de la Nueva York de fines de los ´80, con sus subculturas, la escena cultural, artística y social de la sociedad de ese momento y sus manifestaciones sexuales y culturales que comenzará a emitirse en la televisión argentina.
Frente a este panorama, especialistas consultados por este diario discrepan. Para algunos, el uso del lenguaje inclusivo vino para quedarse y es una cuestión de tiempo que comience a ser aceptado, como lo fue el lunfardo, y se vaya instalando en la sociedad.
Otros creen que se trata de una moda pasajera vinculada a un momento de cambios sociales, pero que se va a terminar olvidando con el correr del tiempo. El mismo debate se da en las calles de la ciudad, donde mientras algunos saludan el uso del lenguaje inclusivo como expresión de una sociedad más abierta a la diversidad, otros lo consideran una moda superficial.
Pero unos y otros reconocen que cada vez lo escuchan más en las calles. Y que su uso resulta más común entre los adolescentes y jóvenes y entre quienes están enrolados en distintas reivindicaciones de género.

La opinión de los expertos
Especialistas en la materia sostienen que no hay que confundir género gramatical con género sexual: “El sexismo, el machismo, no es lingüístico sino social y cultural. Podemos utilizar el lenguaje de un modo sexista o machista, pero eso no implica que el sistema de la lengua lo sea”, explican Rosana Pascual y Lucía Alabart Lago, lingüistas y docentes de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP.
Pascual y Alabart Lago plantean que si el sexismo está en la lengua y por eso habría que modificarla, entonces qué sucede en el caso de lenguas como el inglés, en las que no hay diferencias entre el artículo femenino y el masculino, ni flexión de género en los adjetivos. “¿Deberíamos suponer entonces que en las sociedades de habla inglesa no hay discriminación o machismo? De ninguna manera. ¿Esto implicaría que modificar la lengua implica modificar la sociedad? No lo creemos”, dicen.

Sin eco en el mundo editorial
Un recorrido por librerías juninenses muestra que el mundo editorial es ajeno al uso de lenguaje inclusivo, con excepción de algún autor.
Los libreros consideran que “es algo muy nuevo” y que son las pocas publicaciones que incorporan el uso de la x o el @. Entre los libros de autoayuda y superación personal, “El libro de las relaciones” de la astróloga Mía Astral (María Pineda, 2017), editado por Planeta, está escrito con @ para designar tanto al masculino como al femenino. Pero el resto de las publicaciones de Planeta no cuentan con esta opción, lo que muestra que es una decisión de la autora o editor.

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