María Eugenia Vidal salió a “timbrear” para medir el humor social en tiempos convulsionados por la corrupción y el pésimo momento de la economía.
María Eugenia Vidal salió a “timbrear” para medir el humor social en tiempos convulsionados por la corrupción y el pésimo momento de la economía.
LA PROVINCIA

Conflictos potenciados y martingalas electorales en tiempos de turbulencias

El Gobierno pulsea con docentes y con el Astillero, la negociación por el Presupuesto y una idea para 2019.

La economía se empecina en brindar, una y otra vez, malas noticias. Se acaba de difundir un dato inquietante que tiene que ver con una caída de la actividad del 6,7 por ciento en junio que no deja casi lugar a dudas de que la recesión ya es mucho más que un mero pronóstico. La nueva disparada del dólar alimenta las expectativas inflacionarias y diversas estimaciones ya hablar de otro guarismo elevado en agosto que andaría merodeando un poco envidiable 4 por ciento.
A esta altura del año, incluso aquellas negociaciones paritarias de sectores privados que le habían torcido el brazo al Gobierno y que tocaron un techo del 27 por ciento, hoy aparecen ya desfasadas por las proyecciones que hablan de una inflación a finales del año que no bajará, en el mejor de los casos, del 32 por ciento.
La Provincia no es inmune a ese cuadro de turbulencias que potencia los conflictos. El más notorio es el que se libra con los docentes. Ya son muy pocos los funcionarios y sindicalistas que se atreven a pronosticar un acuerdo. El paro por 72 horas que arrancará el martes en las escuelas bonaerenses es un claro síntoma de que no parece haber demasiado margen para un entendimiento.
Las distancias son abismales. Los gremios piden un 30 por ciento de incremento más la vigencia de una cláusula gatillo que les asegure no perder con la inflación. La última propuesta oficial trepa al 20,7 por ciento hasta septiembre y la promesa de volver a negociar.

Reclamo e incidentes
La marcha del Astillero que terminó en graves incidentes es otra muestra del clima de alboroto callejero. Existe en este caso un combo de cuestiones para poner sobre la balanza. El sindicato que nuclea a los cerca de 3 mil trabajadores no sólo enarbola planteos salariales: demanda también la reactivación de la planta.
La Provincia se mantiene inflexible. Abrió una instancia de diálogo con ATE Ensenada luego de la batalla campal que se vivió en el centro platense y garantizó que no habrá privatización ni despidos. Pero advirtió que no existe un plan específico para el Astillero que no pase por un ordenamiento que implique baja el déficit y poner freno a una serie de presuntas irregularidades en el manejo de recursos que el gobierno de Vidal llevó a la Justicia y por las que responsabiliza a los sindicalistas.
Esa pulseada recién despunta y puede que la reciente marcha plagada de violencia no sea la última. La propia Vidal anticipó que su gestión aparece más dispuesta a reducir gastos en el Astillero -su presupuesto orilla los 3.600 millones de pesos y casi en su totalidad se la lleva al pago de sueldos- que a poner recursos para terminar dos buques que había encargado Venezuela en tiempos de Néstor Kirchner y Hugo Chávez. “¿Y quién se los va a pagar a la Provincia?”, se pregunta la Gobernadora al aludir a la grave crisis por la que atraviesa el país caribeño.
Esa intención oficial de pasar la tijera en el Astillero contrasta con el traspié que sufrió el plan oficial por podar los recursos que destina la Provincia al turf. El Ejecutivo había pasado el lápiz rojo sobre unos 1.300 millones de pesos, pero se encontró con el rechazo no sólo del sector de la hípica sino de toda la oposición para eliminar los aportes estatales a una actividad que genera miles de puestos de trabajo.
Ese retroceso oficial esconde algunos pliegues. Pesó, y mucho, la férrea postura de los diversos sectores que trabajan en relación a los circos hípicos. Pero también, el oficialismo puso en la balanza el futuro debate por el Presupuesto 2019.

El Presupuesto
Obtener la sanción de la ley que quitaba los aportes al turf hubiera significado una negociación por demás trabajosa con algunos bloques opositores. En Cambiemos prefirieron guardar municiones para la gran discusión parlamentaria por los gastos y el endeudamiento que se le autorizará a la gestión de Vidal el año que viene.
Las conversaciones arrancaron hace unos días. Vidal descuenta que contará con el respaldo de los legisladores que responden a Sergio Massa y que podrá rasguñar los votos que le faltan del bloque que responden a los intendentes peronistas del Conurbano.
Estos alcaldes afrontan cierta incomodidad. Deberán surfear la contradicción de estar alineados a Cristina Kirchner y, al mismo tiempo, mostrarse -al estilo del senador Miguel Pichetto en el ámbito nacional- garantizando la gobernabilidad bonaerense.
En el oficialismo creen que este núcleo de jefes comunales que integran entre otros Mariano Cascallares (Almirante Brown), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Juan Zabaleta (Hurlingham), van a terminar privilegiando sus distritos por sobre la política macro y la cerrada pelea que plantea la ex presidenta con el Gobierno.
Algunas otras cosas en juego tienen efecto seductor. Por caso, una de las vocalías que está en juego en el Tribunal de Cuentas, la que controla, justamente, a los municipios.
El cargo del funcionario que tiene la responsabilidad de sancionar los desvíos en los gastos de los intendentes, está en juego en la negociación. El manual de la política tiene algunas páginas no impresas. En una de ellas se aconseja que siempre puede resultar de utilidad saber en qué oficina tocar la puerta ante alguna eventualidad.

Escenario electoral
Mientras está por verse si la Justicia convocará a algún intendente en el marco de la causa de los cuadernos de las coimas, en Cambiemos los avatares de la economía disparan escenarios electorales en la imaginación de encumbrados dirigentes.
Se le atribuye al diputado nacional Emilio Monzó la propuesta de adelantar la elección bonaerense para desvincularla de la nacional. “Así Vidal aseguraría la Provincia y sería un impulso posterior para la pelea presidencial que tiene que dar Macri”, explican quienes están al tanto de ese planteo que se habría formulado en la mesa chica de Cambiemos.
En el gobierno bonaerense aseguran que no hay chances de jugar esa carta. “La suerte de María Eugenia está atada a la de Mauricio”, dicen quienes mantienen trato diario con la Gobernadora.
Esa martingala electoral asomó en tiempo de penurias económicas. Y revela la inquietud oficial, apenas matizada por el todavía impreciso efecto de los cuadernos sobre la suerte del kirchnerismo.

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