El peronismo y el juego de las sillas vacías
OPINIÓN

El peronismo y el juego de las sillas vacías

En la primera sesión en la que se iba a debatir el pedido del juez Claudio Bonadío para allanar los domicilios de Cristina Kirchner, los senadores peronistas estuvieron inquietos. Se sentaron y volvieron a pararse en reiteradas ocasiones, lo que imposibilitó el quórum necesario para que la Cámara alta iniciara la sesión. Ocurrió el día después del rechazo a la legalización del aborto.
Como habían estado debatiendo ese proyecto por largas quince horas, tuvieron esa jornada un argumento lógico para explicar que sólo siete senadores bajaron al recinto. Siete, entre los bloques del PJ Federal –que lidera Miguel Pichetto-, el FpV que integra la propia Cristina y otros afines como el del puntano Adolfo Rodríguez Saá. En total, más de 35 legisladores peronistas.
La escena volvió a repetirse el miércoles pasado. Otra vez se presentaron en el recinto sólo ocho senadores peronistas. El quórum de 37 estuvo a punto de conseguirse cuando Pino Solanas se sentó a su banca, pero hizo una extraña manipulación del botón de identificación y en la primera de cambio, se retiró. Entonces todas las miradas se posaron sobre las ausencias de Cambiemos.
La más evidente fue la de Esteban Bullrich. Si hubiera estado en el recinto, el juez Bonadío ya tendría el permiso para allanar a Cristina. Pero el senador oficialista por la Provincia estaba a miles de kilómetros del Congreso, más precisamente en Roma, donde tenía programada una audiencia con el papa Francisco. Así, dejó picando la pelota delante del arco a los goleadores peronistas.
Pero en rigor, en la sesión anterior Bullrich había estado sentado en la banca y -¿curiosamente?- también faltó un solo senador para alcanzar el quórum. ¿Qué pasó con los que se ausentaron, una y otra vez? “Sólo puedo decir que faltaron”, dijo en modo enigmático un experimentado operador del PJ en la Cámara alta. Y se retiró con una sonrisa sin dar oportunidad a ninguna repregunta.
¿Por qué motivo el PJ adopta esta actitud zigzagueante respecto de Cristina Kirchner? Comienza a tomar forma una explicación que sostiene: nadie que necesite reclamar el apoyo del votante peronista el año próximo puede correr el riesgo de ser considerado como un entreguista por ese electorado. Facilitar los allanamientos y más aún, quitarle los fueros a Cristina, iría en ese sentido.
Bajo esa lógica, tampoco a Pichetto y el PJ Federal les conviene avanzar sobre la ex presidenta, pese a que cada vez con mayor claridad buscan armar una opción peronista que no contempla a Cristina ni a La Cámpora de cara a 2019. Aunque si lograran llegar a un ballotage contra Cambiemos, tendrán que apelar a los votantes que hoy se mantienen con el kirchnerismo.
Este criterio no es privativo de los senadores del PJ. También se desparrama entre los gobernadores. Por eso ayer hubo emisarios en la primera reunión del Consejo Nacional partidario tras la caída de la intervención de Luis Barrionuevo. Y entonces el veterano José Luis Gioja pudo mostrarse con los vicegobernadores de San Juan, Chaco, Tierra del Fuego y Santiago del Estero.
También fueron de la partida los gobernadores Lucía Corpacci (Catamarca) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis). Tras esa reunión, que se desarrolló en la sede de la calle Matheu, se difundió un documento elocuente: “Hoy van contra Cristina Fernández de Kirchner, pero en realidad van contra el Peronismo, que es el único partido de oposición que tiene el Gobierno”, se advirtió.
“La Justicia debe investigar en el marco de la Constitución Nacional, sin atropellos ni shows, respetando las garantías y el debido proceso para todos los ciudadanos, porque vemos con preocupación que se está relajando el Estado de Derecho”, afirmaron los dirigentes del PJ, en el que llamaron a la “unidad del peronismo”. En este contexto, esa unidad es con Cristina Kirchner.
Eso no significa que toda la dirigencia peronista la apoyaría si decide volver a postularse a la Presidencia. Pero sí podría significar que “la Señora” –como le dicen en el Senado- tenga que aceptar a cambio no participar de la próxima contienda electoral, a cambio del respaldo corporativo del PJ. Un apoyo que, a esta altura de los hechos, parece casi en defensa propia.
El tembladeral que provoca en el kirchnerismo la causa de los cuadernos –que revela una red de recaudación ilegal montada desde el propio Estado- podría tener implicancias para buena parte del peronismo. Un ejemplo es Juan Abal Medina, que ya no integra el kirchnerismo pero que admitió haber recibido bolsos con dinero negro para organizar la campaña electoral de 2013.
Otros dirigentes, diputados, senadores y gobernadores pueden ser mencionados en cualquier momento. De ahí que el peronismo –en sentido amplio- esté practicando algo bastante parecido al juego de las sillas en el Senado.

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