Los cálculos del peronismo, la jugada de  los intendentes y la “vieja mística” K
LA PROVINCIA

Los cálculos del peronismo, la jugada de los intendentes y la “vieja mística” K

El lanzamiento de Pichetto y el acto del kirchnerismo sacudieron la modorra opositora.

Las impactantes derivaciones del escándalo por los escritos del chofer Oscar Centeno, un cuaderno de bitácora de la corrupción empresarial y política durante el kirchnerismo, no parecía el marco más amigable para que la oposición ensaye sus primeros movimientos de cara a las elecciones de 2019.
Sin embargo, entre el jueves y ayer sábado, el peronismo federal y el kirchnerismo, los dos principales contrapesos de Cambiemos, salieron al ruedo con movidas de fuerte peso simbólico y que arrojan pistas sobre lo que vendrá.
En la semana en que la gobernadora María Eugenia Vidal intentó recuperar el control de la agenda tras el escándalo de los aportes truchos, en La Plata y Ensenada hubo dos actos que sacudieron la modorra opositora.
Primero fue el desembarco del jefe del bloque de senadores del peronismo Miguel Pichetto en la capital provincial para anotarse en la línea de largada hacia la carrera 2019. Desde el escenario del Teatro Metro, el legislador por Río Negro pero nacido en Lomas de Zamora dejó algunas definiciones que funcionan de pistas para entender cómo están leyendo los gobernadores peronistas el escenario.

Pichetto fijó posición
“Nosotros no somos la avenida del medio”, dijo Pichetto en referencia al leit motiv con que Sergio Massa buscó posicionarse, sin éxito, en las elecciones de 2015. “No somos una alternativa híbrida, sin rumbo ni corazón” afirmó, detrás de un atril con escudo peronista.
Con esa frase buscó por un lado reforzar la idea que Cristina Fernández encarnará una candidatura “de centro izquierda” con el sello de Unidad Ciudadana para competir con Cambiemos y que el peronismo debe tener un candidato que dé pelea en la primera vuelta para posicionarse en un eventual ballotage con Mauricio Macri.
Por eso, la frase fue también un mensaje hacia distintas tribus del peronismo bonaerense. En el auditorio, además de varios senadores del interbloque Argentina Federal, había muchos dirigentes que están todavía enrolados en el massismo y otros que podrían ser afines a Felipe Solá.
Pichetto también cuestionó el “silencio” del líder del Frente Renovador. En las charlas políticas previas al acto, el rionegrino insistió con la idea de que el momento político exige tomar postura. “El tema del aborto lo dejó más claro que ningún otro”, explica.
A más tardar entre octubre y noviembre próximo la fuerza deberá definir un primer esquema de candidaturas. Y habrá que ver, entonces, qué camino elegirá Sergio Massa, aunque Pichetto podría contar con el apoyo de los gobernadores y puede ser candidato bonaerense ya que nació en la Provincia.

Movilización kirchnerista
Los intendentes, por lo pronto, parecen haber ya jugado su carta. Así quedó demostrado el masivo acto de Unidad Ciudadana ayer, en el que a la habitual capacidad de movilización kirchnerista se sumaron numerosas columnas que llegaron a Ensenada desde el Conurbano.
Martín Insaurralde, Fernando Gray, Mariano Cascallares, pero también Gustavo Menéndez, jefe del PJ Bonaerense, y la matancera Verónica Magario fueron algunos de los que estuvieron ayer, en una clara señal de que los intendentes jugarán detrás de una candidatura de Cristina Fernández con Máximo como primer candidato a diputado por la Provincia. ¿Enfrentando a Pichetto?
El encuentro militante de Unidad Ciudadana cerró una de las semanas más difíciles para el kirchnerismo en términos judiciales. La potencia y cantidad de pistas sobre pago de coimas derivó en una avalancha de arrepentidos que desfilaron en el juzgado de Bonadio brindando detalles del mecanismo de recaudación kirchnerista.
“Ante la adversidad, movilización”, parece ser el lema que llevó a que en Ensenada la convocatoria superara los cálculos más optimistas.

Recuperar el control
El escándalo por los cuadernos del chofer infiel le permitió a la gobernadora María Eugenia Vidal, por su parte, tomar aire luego de un par de semanas de duros golpes por las denuncias de aportes truchos de campaña y la explosión en la escuela de Moreno.
Con la investigación por el financiamiento electoral en un segundo plano, la Gobernadora salió fuerte con un tándem que incluyó entrevista radial, visita a un programa de la tarde de la TV y reportaje para gráfica.
Su respuesta fue clara y apeló, nuevamente, a su principal activo político. “No somos lo mismo. Yo no me enriquecí con la política. A mí me pueden llenar de denuncias”, dijo.
Y fue más allá. En el caso de la escuela de Moreno, denunció una “utilización política” por parte de la oposición, defendió su gestión y apuntó por la responsabilidad de la tragedia a la administración local del intendente peronista Walter Festa por las partidas del Fondo Educativo.
Eso, mientras en la Legislatura sus principales espadas políticas desplegaron una estrategia que resultó al fin exitosa para volver a a aislar al kirchnerismo, que reclama la cabeza del director general de Educación, Gabriel Sánchez Zinny.
A la Cámara de Diputados, el Gobierno envió al subsecretario de Educación Sergio Siciliano, un gesto que irritó a la oposición pero que logró no exponer a Sánchez Zinny a la artillería opositora. El funcionario, pese a los cuestionamientos, seguirá en su cargo, aseguran en el Ejecutivo.
En su salida al ruedo mediático, Vidal volvió a exponer su perfil distintivo dentro de Cambiemos, al hablar sobre la pobreza y asegurar que su gobierno “acompañará” y asistirá en los próximos meses, los más duros según entienden.
Y dejó otra definición fuerte: no será, contra las especulaciones de algunos, candidata a presidente, sino que volverá a competir por la Provincia, una pelea en la que todavía no hay ningún rival de peso que asome en el horizonte.

COMENTARIOS