No alcanza con recortar gastos, también hace  falta un dólar alto que frene el consumo externo
OPINIÓN

No alcanza con recortar gastos, también hace falta un dólar alto que frene el consumo externo

El cierre del mercado de cambios de la semana pasada trajo algún alivio al Gobierno y la expectativa de que el dólar estaría cerca de encontrar un valor de referencia, aunque por el momento nada es seguro.

La economía y la política en la Argentina se asemejan más a una moneda en el aíre que al cuento de los tres chanchitos a que hizo referencia el ministro de Energía, Javier Iguacel. El cierre del mercado de cambios de la semana pasada trajo algún alivio al Gobierno y la expectativa de que el dólar estaría cerca de encontrar un valor de referencia. Incluso algunos hablaron de un overshooting, es decir de que ocurra una baja luego del pico de 30 pesos. El escaso volumen y cierta impresión de una cotización “cara” abrieron esa sensación. Aunque por el momento son sólo expectativas y nada es seguro.
Las interpretaciones del mercado van y vienen según los climas que cambian con el correr de algunas horas. El resultado de la licitación de Letes en dólares, para reemplazar a las Lebac, ofrece una versión menos optimista que lleva al Banco Central a persistir con tasas altas con la meta de secar la demanda de dólares.
Las controversias sobre a donde llevan las turbulencias locales y las internacionales son numerosas y hasta el momento solo ha transcurrido una parte de los riesgos que se suponen están impactando a la Argentina. Y aun falta incorporar las turbulencias políticas, en el oficialismo y en la oposición, más ocupados en las elecciones presidenciales del año próximo que en las urgencias y las dificultades económicas y sociales actuales.

Las controversias sobre a donde llevan las turbulencias locales y las internacionales son numerosas.

Hubo algunos mensajes concretos del presidente Mauricio Macri sobre que su prioridad es ajustar el gasto para el año próximo y cumplir con la meta de déficit de 1,3% del PBI acordada con el Fondo Monetario Internacional. Un mensaje doble, para la comunidad externa y el peronismo “lógico”, en cabeza de los gobernadores, a los que anunció que no hará acuerdo político sin esa condición. El ministro Nicolás Dujovne viajó a Washington para llevar un mensaje similar.
Afuera, los inversores externos ya abandonaron el capítulo de confiar en las buenas ondas prometidas por la administración del macrismo. Ahora espera avances concretos y tienen pocas expectativas en las negociaciones con los gobernadores peronistas, a quienes identifican a grosso modo con los años kirchneristas. La aversión al riesgo local se explica por los cambios monetarios a nivel planetario y las batallas comerciales de Donald Trump, pero en especial porque ha resurgido el temor a otro incumplimiento con los servicios de la deuda.
El acuerdo con el Fondo Monetaria llegó precisamente, para desandar esos miedos, con los 50.000 millones de dólares del programa. Otro de los mensajes que llevó Dujovne es que la Argentina no necesitará acudir al mercado de deuda hasta más allá del 2020 con este acuerdo.
El enorme déficit de balanza de pagos de los últimos dos años es la otra versión de la aversión al riesgo argentino. El dólar atrasado y el desequilibrio cambiario, alentado por el rojo fiscal, desembocaron en un combo explosivo que no se acomodó a la solución gradualista propuesta por el Gobierno. Hoy no alcanza con recortar los gastos. También urge un dólar alto que desacelere rápidamente los gastos argentinos en moneda extranjera y ayude a los exportadores.
Y esto fue lo que ocurrió en los últimos meses con la cotización del dólar que subió 50%, antes que llegara el auxilio del Fondo Monetario. Un plan de estabilización, que ponga coto a la inflación, entra en contradicción con la meta más urgente de un dólar alto que licúe el desequilibrio externo. Al contrario, la posibilidad de que la Argentina se acerque a un balance de pagos más cercado al equilibrio, cambiaría las expectativas de los acreedores y ayudaría a que los miedos de otro default desaparecerían.
No hay reglas matemáticas ni lógica predecible en un terreno de expectativas y aversión al riesgo a nivel global, aunque finalmente algunas normas económicas tienden a converger a la teoría económica. El dólar alto de los últimos meses comenzó a tener impacto sobre el comportamiento social y el sector privado. El último informe de la Fundación Mediterránea sostiene que esa divergencia entre el mercado interno y el externo se manifiesta en varios indicadores. Por ejemplo, en junio las exportaciones a Brasil subieron 16,5% (tomando como promedio los últimos tres meses), las del complejo agroindustrial un 44% y las ventas al exterior de vehículos automotores un 16,2%.
En cuanto a las importaciones, las crónicas comienzan a señalar que se frenaron las excursiones de compras de los argentinos en las zonas de frontera, en Chile en el cruce de Mendoza o Salta, y que esa corriente comenzó a invertirse, con el ingreso hacia la Argentina. También la caída de venta de pasajes al exterior para la temporada de invierno. El estudio de Fundación Mediterránea agrega que el ajuste en las importaciones se advierte con un indicador bastante aproximado, que es la caída del nivel de la recaudación del IVA de la Aduana. Medida en dólares, en junio cayó 10,1% interanual.

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