Mauricio Macri dijo que “lo peor ya pasó”, pero el rumbo de la economía genera incertidumbre entre los argentinos.
Mauricio Macri dijo que “lo peor ya pasó”, pero el rumbo de la economía genera incertidumbre entre los argentinos.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La economía queda en el centro de la pelea entre el Gobierno y la oposición

Macri ratificó el rumbo ante la Asamblea Legislativa y le dio aire a Dujovne, pero sectores peronistas, desde el Congreso, buscan influir en la agenda.

“Acá va a haber un sistema de premios y castigos”, suelta el intendente mientras se acomoda en una silla de su despacho municipal. ¿A qué se refiere en confianza este jefe comunal del Gran Buenos Aires? A la pauta del 15% de aumento salarial fijada por el Gobierno de Mauricio Macri para el sector público. Así deja en claro que aquellos que firmen incrementos superiores a ese tope, recibirán este año menos financiamiento nacional y bonaerense.
La advertencia va en serio: el que habla no es un intendente opositor con ganas de criticar a Macri ahora que baja en las encuestas, sino un miembro de la armada de Cambiemos en el Conurbano, consciente de que el ordenamiento de la economía resultará esencial para que la coalición gobernante se afiance en el ejercicio del poder. Con esta misma lógica es que la gobernadora María Eugenia Vidal no cede ante los reclamos de los gremios docentes.
Se trata, en el fondo, de una cadena de mando que tiene su eslabón superior en la Casa Rosada y que baja a las provincias y los municipios con un mensaje unificado, más aún cuando los estamentos inferiores tienen el mismo color político del Gobierno central. En la capital, por caso, el alcalde Horacio Rodríguez Larreta ofreció sólo un 12 por ciento de aumento a los docentes y llegado el momento, se estirará hasta el tope del 15 por ciento. No habrá un peso más para ellos.
Vidal y Larreta son, en efecto, los máximos exponentes ejecutivos de Cambiemos después del presidente Macri. Ambos estuvieron el último viernes en el Centro Cultural Kirchner, donde se realizó una reunión del Gabinete ampliado, como les gusta llamar en la Casa Rosada a esos encuentros en los que hay una bajada de línea política y económica sin que parezcan órdenes tajantes, al estilo del verticalismo peronista, aunque no acatarlas trae consecuencias.
En ese encuentro, el propio Macri dio una muestra de que el Ejecutivo nacional está en plena etapa de control de gastos: tan encima de esos detalles está el Presidente que, al reclamar austeridad a sus funcionarios, aseguró que cuando viaja al exterior no se aloja en los hoteles más caros y cuida de ahorrar “30 ó 40 dólares” en las comidas. En el Gobierno también afirman que se bajó sustancialmente el presupuesto destinado a la quinta de Olivos.
En esos ejemplos menores, prácticamente anecdóticos, el Gobierno pretende simbolizar una de las líneas directrices de su política económica, que es la reducción del déficit fiscal. De hecho, en la misma reunión del CCK el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, hizo una presentación en la que afirmó que el gasto público primario fue del 40 por ciento del PBI en 2017 y que se inició una tendencia a la baja hasta un proyectado 33 por ciento en 2023, al final de un eventual segundo mandato de Macri.
El gradualismo económico de la administración de Cambiemos también fue ratificado por Dujovne en otros pasajes de su exposición. Uno de ellos fue cuando sostuvo que la presión tributaria bajó del 32 por ciento del PBI en 2015 a una estimada del 29,8 por ciento para este año, mientras que el equilibrio fiscal llegaría recién en 2021. La inflación, en tanto, está fija en la meta del 15 por ciento para 2018 -de ahí la insistencia en el tope de las paritarias- y desciende al 5 por ciento en 2020.

Economía y tiempo
Las proyecciones oficiales dejan en claro que Macri necesita más tiempo para encarrilar la economía, pese a que Dujovne afirmó ante Vidal, Larreta, el jefe de Gabinete Marcos Peña y legisladores de la coalición gobernante que “ya empezaron a verse los resultados” y que la Argentina atraviesa “el período de expansión más largo desde 2011: siete trimestres”. Y que “la inversión lidera el crecimiento” y pasará del 11% del PBI en 2017 al 13 por ciento en 2018.
El ministro de Hacienda sumó otros indicadores positivos y habló de la recuperación de las exportaciones industriales, el crecimiento de la producción de gas y petróleo no convencional, la recuperación del mercado de la carne y el récord en el patentamiento de autos y motos, así como de la creación de 194.000 nuevos puestos en el sector privado en 2017. Sin embargo, el rumbo de la economía es el que genera más dudas entre los argentinos.
Entre otros motivos, porque el nivel de endeudamiento externo es muy elevado –el Gobierno prevé para este año un 31,1 por ciento del PBI y proyecta un pico de 37,3 por ciento en 2020-, pese a que Dujovne y su colega de Finanzas, Luis Caputo, lo consideran “transitorio y sostenible”. Y porque los mercados financieros atraviesan por un período de inestabilidad, lo que genera incertidumbre sobre el plan oficial. En este contexto, la oposición buscará marcarle la cancha al Gobierno.

Entendimiento opositor
Tras el paso del presidente Macri por el Congreso, donde aseguró que “lo peor ya pasó” ante la Asamblea Legislativa, comenzó a gestarse un entendimiento entre distintos sectores políticos con poder de fuego en la Cámara de Diputados y sobre todo en el Senado, para tratar de influir en la agenda económica. En esa sintonía ingresaron Miguel Pichetto, Sergio Massa –que conduce al Frente Renovador sin banca propia- y los peronistas federales como Diego Bossio.
El agrupamiento de estos sectores opositores, que tomaría más volumen político si recibiera el aval de algunos gobernadores del PJ, tiene además otros propósitos no declarados: el primero de ellos es restar protagonismo legislativo a Cristina Kirchner, para que no lleve la voz cantante contra el modelo económico de Cambiemos y quede en una posición de rechazo testimonial. La ex presidenta contribuye a estos planes con actitudes como el faltazo a la Asamblea Legislativa.
Anteriormente, la senadora había dejado trascender, por primera vez, que evalúa seriamente la posibilidad de no presentarse como candidata presidencial en 2019, dado que no tendría chances de derrotar a Macri en un ballotage. No se trata de un mero amague de Cristina Kirchner: hay encuestas que reflejan que casi seis de cada diez argentinos piensa que debería ir presa por los casos de corrupción durante su gobierno, como el que la acaba de llevar a juicio oral por la obra pública otorgada a Lázaro Báez.

Elecciones y futurismo
Con esos guarismos, Macri podría incluso ganar la elección en primera vuelta, llegando al 45 por ciento que establece la Constitución para evitar el ballotage. Pero sin Cristina Kirchner en escena, el mandatario podría regresar a un caudal electoral cercano al 30 por ciento, lo que podría darle chances de competir a otro aspirante del variopinto arco peronista y facilitar una renovación generacional en ese espacio, que cuenta con gobernadores jóvenes como Juan Urtubey (Salta) y Sergio Uñac (San Juan).
Ambos gobernadores se mostraron juntos ayer en Mendoza, donde encabezaron una reunión del PJ local y dieron clara señal de acercamiento. “El peronismo tiene que renovar caras y prácticas”, dijo Urtubey. Mientras que Uñac tiene claro que Cambiemos buscará derrotarlo en las próximas elecciones para gobernador, ya que San Juan es una de las provincias –junto a San Luis, Formosa y La Pampa- en las que la Casa Rosada puso la mira para destronar a mandatarios peronistas.
Si bien en términos estratégicos 2019 queda a la vuelta de la esquina, los que tienen alguna responsabilidad de gestión saben que primero deben sortear las dificultades que se les presentan día a día. Si lo sabrá el presidente Macri, que nuevamente decidió respaldar al jefe de los espías de la AFI, Gustavo Arribas, ante una acusación de la Policía Federal brasileña en la mega-causa del Lavajato.
También debió afrontar la salida del titular de la AFIP, Alberto Abad, que pareció inoportuna justo cuando el Gobierno busca recuperar la imagen perdida en los últimos meses y despejar las dudas que, muy a su pesar, sigue generando la situación económica.

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