María Eugenia Vidal se plantó en el 15% de aumento salarial frente a los gremios docentes y parece dispuesta a no moverse de esa pauta.
María Eugenia Vidal se plantó en el 15% de aumento salarial frente a los gremios docentes y parece dispuesta a no moverse de esa pauta.
PANORAMA PROVINCIAL

Una negociación atípica que no logra despejar la incertidumbre

Los docentes siguen sin acordar con el Gobierno, que no se mueve del 15%, pero nadie habla de paros.

Dentro de una semana deberían empezar las clases en la Provincia. Los chicos que concurren al nivel Primario tendrían que arrancar el ciclo lectivo 2018 según está planteado en el calendario elaborado por las autoridades educativas. La utilización del modo potencial para referirse a un hecho marcado a fuego en el almanaque, tiene que ver con que aún no se sabe si el lunes 5 de marzo los docentes concurrirán a las aulas.
La incertidumbre es, con cada comienzo de la actividad educativa, recurrente. Los gremios y el Gobierno bonaerense no logran ponerse de acuerdo en relación al aumento salarial. La negociación paritaria sigue empantanada y el tiempo de descuento, apremia.
Queda apenas una semana y la distancia entre lo ofrecido y lo pretendido sigue siendo amplia. María Eugenia Vidal no parece, al menos por ahora, dispuesta a moverse de la pauta nacional del 15 por ciento en tres cuotas. La propuesta es exigua según juzga el Frente de Unidad Docente que aspira a arañar el 20 por ciento.
Pero hay dos cuestiones que agrandan aquella brecha. La primera de ellas tiene que ver con el mecanismo de actualización del porcentaje que surja de la negociación. Los gremios se abrazan a la “cláusula gatillo” para que el ajuste, en caso de que el aumento sea superado por el costo de vida, sea automático y no dependa de la voluntad del Ejecutivo.
Vidal -en rigor, el gobierno de Mauricio Macri- ya le cerró la puerta a ese esquema porque sostiene que alimenta las expectativas inflacionarias. Podría inclinarse por la denominada “cláusula embarazo”, por la que dentro de nueve meses habría una revisión del acuerdo. Es una carta que aún no jugó la Provincia y que podría poner sobre la mesa esta semana.
Los sindicatos docentes reclaman certezas por una cuestión más que obvia. No hay consultora privada, incluso las más afines a la Casa Rosada, que no hable de que al final de 2018 la inflación andará merodeando el 20 por ciento. Al ritmo que viene, en el primer trimestre del año se habrá consumido prácticamente la mitad de la proyección anual y debería experimentar una baja tan drástica como improbable para cumplir con la meta oficial del 15 por ciento.

El presentismo como bandera
La otra cuestión que hace ruido es la introducción del pago por Presentismo en la negociación salarial. El gobierno de Vidal presiona para instaurar definitivamente ese plus que tuvo su último estertor en tiempos de Felipe Solá.
En la Provincia están convencidos de que ese premio contribuyó, junto con el largo conflicto que plantearon los gremios el año pasado, a desinflar la adhesión a la sucesión de paros que pusieron en jaque el ciclo lectivo.
Ahora buscan recrearlo casi como medida preventiva: aquellos docentes que no faltaron durante el año pasado recibirán el 2 de marzo 4.500 pesos. Lo cobrarán unos 90 mil maestros, apenas tres días antes del inicio de las clases.
Vidal pretende que ese premio se institucionalice. Ya propuso pagar 6 mil pesos durante este año a los maestros que no falten, 4.500 pesos a los que no concurran hasta cuatro días anuales y 3 mil pesos a quienes falten hasta ocho días.
En el Gobierno provincial sacan cuentas y dicen que, si un docente no falta, terminará recibiendo un aumento del 17 por ciento al sumar el Presentismo.
Para los gremios, esa cuenta es ficticia. Sencillamente, porque no todos los maestros terminarán cobrando el pleno de ese plus. Pero además, son refractarios a lo que consideran “un premio a la salud”.
Se mezclan también otras cuestiones. La Provincia asegura que la cantidad de licencias que piden los docentes obligó a un desembolso de cerca de 19.000 millones de pesos. Busca con el pago del Presentismo, reducir los niveles de ausentismo que ronda el 17 por ciento. En ese combo aparecen calidad educativa y ahorro de fondos públicos. Se trata de un debate que se planteó inicialmente durante el gobierno radical de los ´60.
Pese a que la distancia entre la propuesta oficial y lo que pretenden los gremios es por demás amplia, sorprende el curso de la negociación. El gobierno de Vidal se plantó en el 15 por ciento con el argumento de que no está en condiciones de pagar más. Los sindicatos docentes pretenden arañar el 20 por ciento más el reaseguro por inflación. Sin embargo, se han cuidado de evitar hablar de paros.
No apareció, al menos hasta ahora, una postura belicosa y confrontativa de parte de los representantes sindicales como ocurriera en anteriores paritarias. ¿Será parte de la estrategia negociadora? ¿Habrá espacio para un comienzo de clases sin conflicto como pretende la Gobernadora?
Hay quienes opinan que los gremios sufrieron un fuerte desgaste con la sucesión de huelgas que dispusieron el año pasado. Acaso una posición un poco más flexible les permita tomar aire en la negociación que seguiría con el ciclo lectivo comenzado y obligar al Gobierno bonaerense a plantear una propuesta que se acerque un poco más a sus pretensiones.
Vidal, mientras tanto, hablará en la Legislatura en la apertura de las sesiones ordinarias. La cuestión educativa será central y quizás para entonces los gremios hayan definido si comienzan las clases.
La Gobernadora anunciará el envío de un proyecto de reforma judicial que incluye algunas aristas polémicas. Allí la esperan diputados y senadores inquietos por una iniciativa que amagó con ser y se quedó en borrador: la reforma previsional. ¿Convocará la mandataria a dar la discusión por un sistema que el Ejecutivo asegura ya es deficitario?

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