Las altas tasas amenazan el "éxito" de  la reforma tributaria y el pacto fiscal
ANTICIPOS ECONÓMICOS

Las altas tasas amenazan el "éxito" de la reforma tributaria y el pacto fiscal

El problema está en que las subas en tarifas de transporte, electricidad y gas se suman al relajamiento de las metas de inflación.

Las altas tasas de interés actúan como un ancla para la inversión y la actividad económica, por lo que el ala política del Gobierno redobló sus presiones sobre el Banco Central para que las baje en la licitación de Lebacs de este martes, porque amenazan el "éxito" de la Reforma Tributaria y el Pacto Fiscal.
El problema está en que las subas en tarifas de transporte, electricidad y gas se suman al relajamiento de las metas de inflación, lo que hace prever un recalentamiento del índice de precios este verano, y reduce el margen para ablandar la política monetaria al menos hasta marzo o abril.
El mercado secundario ha venido convalidando un recorte de tasas, pero parece haber llegado a un límite: será entonces netamente política la decisión del Banco Central de bajar o mantener la tasa de referencia el martes.
Las tasas son una preocupación compartida por la oposición aliada a Cambiemos en el Congreso y de los gobernadores que propiciaron el escenario político para el avance de la marcha reformista que impulsa el presidente Mauricio Macri.

Una luz amarilla a mitad del túnel
La señal de alerta se prendió cuando la economía levantó el pie del acelerador a fin de 2017: los datos desestacionalizados indican que el consumo minorista masivo no remonta y se encuentra aún por debajo de los niveles de 2016, un año de recesión.
Miguel Pichetto, aliado de Macri y voz cantante de un grupo de gobernadores del PJ "dialoguista", le apunta directamente al jefe del Central: "¿Con las tasas del 30% de (Federico) Sturzenegger, quién va a invertir en la Argentina?", disparó.
Pero no le quita la responsabilidad política a Macri: en una reunión con Rogelio Frigerio –y dos gobernadores- en la Rosada, Pichetto pidió que reestructuren el Gabinete y pongan a un ministro de Economía que cohesione las políticas fiscal y monetaria.

Las tasas son una preocupación compartida por la oposición aliada a Cambiemos en el Congreso y de los gobernadores que propiciaron el escenario político para el avance de la marcha reformista que impulsa el presidente Mauricio Macri.

Es que en el peronismo dialoguista y mucho menos en el kirchnerismo, el socialismo y la izquierda creen en la línea discursiva oficial de la independencia plena del Banco Central, al que el macrismo presenta como una institución desligada de los avatares políticos.
Sturzenegger se venía manteniendo a salvo de los pedidos, críticas y exigencias, pero el cambio gubernamental de las metas de inflación resultó una bisagra: la credibilidad del BCRA se averió y generó un mar de incertidumbre.
Macri escucha a los de adentro, pero también a los de afuera: el cambio de metas fue digitado tras los consejos de banqueros amigos del presidente como Gabriel Martino (HSBC), Federico Braun (Galicia) y Enrique Cristofani (Santander).
Estos banqueros y otros empresarios que escucha Macri, de la Unión Industrial (AEA) y la Asociación Empresaria (AEA), coinciden en que no habrá inversión ni resurgirá el consumo hasta que no se desinflen las tasas de interés.

¿Menos inflación o más actividad?
El único tema del que Sturzenegger y Macri hablan con discurso calcado es la inflación. El primero tiene una única receta: tasas de interés agresivas. Al segundo se le presenta un abanico de problemas que lejos de reducirse, plantea nuevos desafíos.
La actividad económica debe recuperar la velocidad que alcanzó a mediados del 2017 para no poner el riesgo la expansión del 3,5% en 2018. No sólo por la necesidad de que se generen empleos, sino por la recaudación propia de las provincias.
Es tradición de las provincias no cumplir a rajatabla con los Pactos Fiscales firmados desde 1991, dado que las urgencias locales se sobreponen al espíritu de colaboración con una meta nacional de cualquier gobernador.
Mucho más profundo es la problemática en las intendencias: Macri quiere que la responsabilidad fiscal recaiga sobre los intendentes, y ellos responden que no se pueden exponer a que les incendien las municipalidades por tener que despedir a la mitad del personal.
Prácticamente admitida esa situación, en la Casa Rosada apuestan por que al menos se cumpla al pie de la letra con la Reforma Tributaria, por la que los gobernadores se comprometieron a bajar de forma gradual los "distorsivos" Ingresos Brutos.
Incluso en la mente del ministro Nicolás Dujovne ya están los lineamientos para la Reforma Tributaria II, con la que pretende cambiar completamente la matriz de tributos en la Argentina hacia 2019 o 2020, en un eventual nuevo mandato de Cambiemos.
Las ideas consisten en la eliminación total de Ingresos Brutos, cambios en el IVA y un nuevo Impuesto Negativo sobre la Renta (INR) para que el Estado financie a través de este instrumento la ayuda a los sectores sociales más postergados.
La mayor barrera para las ideas de Dujovne y sus pares del equipo económico es la realidad: Ingresos Brutos representa hasta el 80% de los recursos propios que tienen para administrar los gobernadores.
Buenos Aires, por ejemplo, recaudó $217.184 millones en 2017; De ese total, el 69,86% (unos $151.734 millones) fueron por Ingresos Brutos.
En este escenario, si no se abarata el costo del dinero y la economía no retoma velocidad mejorando la recaudación, se complica las posibilidades de que María Eugenia Vidal y el resto de los gobernadores cumplan con la Reforma Tributaria que elimina gradualmente ingresos propios.
El martes se sabrá el resultado de esta nueva batalla entre las proyecciones oficiales y la realidad, entre lo deseable por el Gobierno y lo posible, entre Sturzenegger y el ala política del Gabinete liderado por el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana.

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