María Eugenia Vidal viajó al gigante asiático y encomendó a su tropa avanzar con la estrategia 2019 en el Conurbano.
María Eugenia Vidal viajó al gigante asiático y encomendó a su tropa avanzar con la estrategia 2019 en el Conurbano.
PANORAMA PROVINCIAL

China, el corazón del voto peronista y el Mundial, en el radar de Cambiemos

Entre Beijin y el Conurbano bonaerense existe una distancia aproximada de 19 mil kilómetros. Curiosamente, en esos tan distantes como enormes conglomerados urbanos comenzaron a discutirse por estos días cuestiones centrales para el oficialismo.
María Eugenia Vidal viajó en los últimos días a China con la premisa de explorar la posible llegada de inversiones a la Provincia. No sólo eso: fue a exhibir los números y la realidad económica del principal distrito del país con el fin de tantear a los mercados asiáticos. La gestión de Cambiemos, durante sus dos primeros años, ha colocado deuda en dólares y en euros. La idea de diversificar las emisiones podría, acaso recién en 2019, hacerla volcar por los yuanes.
La Gobernadora dejó deberes para hacer en este lado del mundo. Varios de sus funcionarios y dirigentes de confianza quedaron encargados de poner proa a la misión de ir preparando el terreno, vaya paradoja, también para dentro de dos años.
Reuniones públicas y de despacho se multiplican para cumplir con esa orden de la mandataria. La obsesión pasa por los distritos más poblados del Gran Buenos Aires donde Cambiemos aspira a recortar ventaja sobre el peronismo.
Por ahora no existe una estrategia puntual de trabajo para horadar ese poder territorial del PJ. Sí, definiciones puntuales: plantar nombres de candidatos para darle la pelea a los intendentes y que esos dirigentes sean los referentes indiscutidos en cada distrito.
En ese trabajo existe una mezcla de búsqueda, sondeos y confirmaciones. Hay candidatos resueltos como el caso de Alejandro Finocchiaro en La Matanza. Para destronar al massismo en Tigre, el oficialismo apostará al actor Segundo Cernadas. Y en San Martín, la mayoría de las fichas habría que apostarlas al ministro de Desarrollo Social, Santiago López Medrano.
En esa danza de posibles postulantes habría que anotar algunas sorpresas. En Lomas de Zamora Cambiemos dejaría de lado el apellido Mércuri para dar paso a otras alternativas con un perfil bastante menos político. El macrismo estaría procurando convencer al periodista y conductor de televisión y radio, Sergio Lapegüe, aunque la misión no parecería sencilla.
Y en Avellaneda nadie descarta que vuelva a calzarse el traje de candidata Gladys González, la senadora electa que, justamente, acompaña en el periplo por el Leja no Oriente a la Gobernadora.
Los cañones oficiales están apuntados además a algunas comunas propias. En Mar del Plata nadie cerca de Vidal quiere seguir lidiando con el intendente Carlos Arroyo. 
Tampoco estaría dentro de las posibilidades que se barajan por ahora, abrirle brazos generosos a algún representante del radicalismo. El nombre más firme es el del diputado nacional electo Guillermo Montenegro que, si bien trabaja políticamente en la zona norte del Conurbano, nació hace 54 años en la Feliz.
Una de las novedades tendría que ver con San Isidro. Algunas voces de Cambiemos  comenzaron a dejar trascender la idea de una salida elegante de Gustavo Posse, el multireelecto alcalde de origen radical.
La movida podría tener algunas otras connotaciones no vinculadas al liderazgo indiscutido de Posse en su distrito. De hecho, acaba de darle a Cambiemos un triunfo amplísimo sobre el kirchnerismo.
Lo notable del caso es que a quien se menciona como posible candidato es a Facundo Manes, el neurocientífico que le dijo “no” a Vidal cuando hace algunos meses le ofreció integrar la lista de candidatos a diputados nacionales. Quienes anidan cierta esperanza afirman que aquella propuesta trunca no habría mellado la buena relación entre Manes y la mandataria.
Esa acelerada puesta en escena de Cambiemos va de la mano de una estrategia a largo plazo. En el equipo de Vidal dan por descontado que la Gobernadora irá por la reelección y quieren tener definidas estas cuestiones territoriales antes que los tiempos electorales se abran paso en forma intempestiva.
 “Después del Mundial arranca todo”, estiman en encumbrados despachos de la Gobernación.

Señales peronistas
El peronismo afronta ese desafío de Cambiemos que persigue el objetivo de ampliar su influencia a otros distritos del Conurbano más allá de los que controla como Lanús, Quilmes, San Isidro, Vicente López y Tres de Febrero, inmerso en su propio debate interno.
Es cierto que logró salvar la instancia de una desgastante interna por el control partidario, pero esa unidad no logra trasladarse a otros ámbitos institucionales donde reina la fragmentación.
La Cámara de Diputados bonaerense es ejemplo acabado de esa diáspora. Allí alumbra un bloque enrolado con el ultrakirchnerismo liderado por La Cámpora que no logra aglutinar al resto de los sectores. Los legisladores que reportan a varios intendentes harán la suya, alejados de aquella vertiente K. Pero a ese dominó peronista le faltan algunas fichas.
El mediático José Ottavis podría conformar su propia estructura lejos de sus antiguos socios camporistas. Y lo propio, en un posible cuarto espacio, aparecerían dos diputadas que jugaron en la última elección junto a Florencio Randazzo.
Ese mapa fragmentado otorga a Cambiemos un escenario deseado.
En los próximos días empezará a develarse el acuerdo parlamentario amarillo con el sector de intendentes peronistas cuando se definan las autoridades de ambas cámaras y algunos espacios para la oposición en diversos organismos.

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