El traslado de urnas a los centros de votación: incógnitas y desafíos en la elección bonaerense.
El traslado de urnas a los centros de votación: incógnitas y desafíos en la elección bonaerense.

El condimento extra de la elección bonaerense

Llegó el momento de la verdad para la madre de todas las batallas. Hoy en la Provincia se definirá lo que institucionalmente está en juego que son los cargos legislativos tanto para el Congreso como para la Legislatura y los concejos deliberantes. Pero no sólo eso: en función de la voluntad que expresen los ciudadanos, comenzará a dibujarse un nuevo escenario político que acaso tenga una fuerte incidencia en los reacomodamientos con vistas a la disputa de 2019.
La elección bonaerense es de vital importancia tanto para el oficialismo como para la oposición. Le otorga esa trascendencia el peso electoral de la principal provincia argentina y porque en esta contienda cumplen roles estelares dos de las figuras políticas más trascendentes del país como son Cristina Kirchner y María Eugenia Vidal.
Una, la ex presidenta, en su rol de candidata a senadora nacional y representante casi excluyente de la oposición. La gobernadora, como virtual motor de la campaña de Cambiemos y engranaje clave para el impulso de los postulantes del oficialismo.
Ambas, de una u otra forma, se juegan mucho en estos comicios. El último antecedente de ese choque se produjo hace poco más de dos meses en las Primarias donde Cristina derrotó a la lista de Cambiemos por el canto de una uña. Fueron un poco más de 20 mil votos que dejaron un final abierto.
La gobernadora se someterá hoy a un test de suma importancia. Expuso su capital político y su buena imagen pública en la campaña con la misión de proyectar a dos candidatos pocos conocidos como Esteban Bullrich y Gladys González.
Fue figura y voz autorizada en buena parte del proceso electoral, al punto que el cierre de la actividad proselitista cruzada por el dramático giro del caso Maldonado, la encontró al frente de entrevistas radiales y televisivas que dejaron en un deliberado segundo plano a los postulantes de Cambiemos. Casi como una candidata testimonial, sin serlo.
Vidal apostó fuerte porque, además, están en juego su propio futuro político y el de su gestión. Ganar en la Provincia significaría para la mandataria contar con un escenario mucho más despejado en la Legislatura, acaso con mayoría propia y sin estar atada a negociaciones y acuerdos como los que les demandó sellar con Sergio Massa para garantizarse gobernabilidad.
Ese escenario le permitiría avanzar con algunas cuestiones por lo menos polémicas: por caso, la división de La Matanza en busca de horadar ese bastión del peronismo. También se viene un recorte del gasto político que impactará sobre ambas cámaras legislativas que Cambiemos podría imponer sin mayores obstáculos. Hay otras reformas en ciernes. Una de ellas es la ley de obras públicas para acelerar los procesos de licitaciones y contrataciones.
Cristina Kirchner y el peronismo también se juegan mucho. Sin embargo, sus necesidades parecen, paradójicamente, correr por caminos contrapuestos. Excepto que se produzca una catástrofe electoral, la ex presidenta tiene asegurada la banca de senadora nacional, pero no así su influencia y liderazgo en el justicialismo que dependerá principalmente del volumen de apoyo que consiga en las urnas.
Varios intendentes que aspiran a encabezar una renovación del peronismo sin la sombra K, juzgan que si la derrota llama a la puerta de Unidad Ciudadana, ésta no será lapidaria. Y que ese eventual resultado, en consecuencia, no correrá definitivamente de la escena a Cristina.

Otros involucrados
Esos futuros reacomodamientos involucran además a Sergio Massa y Florencio Randazzo, necesitados de quedar a flote en estas elecciones para tener cierta incidencia en el futuro peronista.
Massa ya trabaja en su vuelta al PJ junto a varios intendentes con los que viene hablando seguido. Pero su rol quedará fuertemente influenciado por el resultado electoral. Se aferra a la esperanza de gambetear decorosamente la polarización y abrazarse a los dos dígitos que le abran la puerta a transformarse en un actor central del futuro peronista pensando en 2019.
Otro tanto ocurre con Randazzo, que arranca desde bastante más atrás y con la ilusión puesta en conservar ese casi 6 por ciento que obtuvo en las Paso que terminó condicionando la suerte de Cristina.
La elección provincial tiene el condimento extra del futuro. Dejará expuestos ganadores y perdedores, pero también abrirá la puerta para las discusiones políticas que se vienen.

COMENTARIOS