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ENFOQUE

La cosecha avanza pero el productor no vende

Luego de una demora significativa, producto de condiciones climáticas desfavorables en gran parte de la región productora de soja, en las últimas semanas se avanzó en las tareas de  recolección estando próximos a finalizar una cosecha que probablemente ronde las 57 millones de hectáreas.
Ello no condice con las ventas de los productores, tanto con destino a la exportación como para la industria, tal como lo venimos advirtiendo desde el inicio del ciclo. 
El total comprado por los operadores alcanzaba hacia fines de mayo 22 millones de toneladas que representa el 38% de la producción total contra el 46% a igual fecha del año anterior.
Esta demora se ve agudizada en cuanto a la mercadería "con precio hecho" que a la misma época totalizaba solo 12 millones de toneladas, es decir el 21% de la producción total estimada versus el 33% del ciclo pasado.
Si se considera al mes de abril, como el del inicio del año comercial 2017-2018 y se tiene en cuenta lo industrializado en los dos últimos meses y lo efectivamente embarcado en dicho periodo (8.1 millones de tonelada y 2.1 millones de toneladas respectivamente) la utilización de la soja de nueva cosecha supera las 10 millones de toneladas.
Al comparar las 22 millones de toneladas compradas, con el uso total hacia fines de mayo, queda claro que los demandantes no tenían dificultades en cuanto a la disponibilidad de mercadería "física", pero si se lo relaciona con el total con precio fijado la brecha es mucho más estrecha.
Ello llevó, a que los precios de esta oleaginosa, a pesar de los vaivenes del mercado internacional continuaran negociándose localmente con precios sostenidos, lo cual se tradujo en una fuerte reducción de los márgenes tanto para los exportadores como para los procesadores, en su afán por hacerse de mercadería con precio.
En efecto, si bien se observó una reducción importante en el precio de la soja en los mercados mundiales, en gran medida inducida por el gran volumen de ventas que efectuaron los productores brasileños, como consecuencia de la devaluación del real, esta caída se vio atenuada localmente por la escasez de negocios.
Con precios internos de la soja disponible en torno a 250 dólares la tonelada ($ 4.000 la tonelada), que tienden a afirmarse a lo largo de los próximos meses y cotizaciones estancadas en todo el complejo, tanto del poroto a nivel mundial, como de los aceites  y harinas, los márgenes de la exportación son fuertemente negativos, mientras que los de la industria son exiguos.
Esta situación llevará a que se limiten las exportaciones de materia prima y se procese lo indispensable, lo cual ante la falta de demanda sin duda se reflejará negativamente en los  precios, presionando así a los productores para deshacerse de su mercadería. 
Veremos quién termina ganando en esta lucha, que se viene reiterando en los últimos años.

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