El Gobierno cree que se alinean los planetas
PANORAMA POLÍTICO DE LA SEMANA

El Gobierno cree que se alinean los planetas

El Gobierno cerró una de las semanas más positivas en el año y medio que lleva en el poder. Tres elementos confluyeron para que los inquilinos de la Casa Rosada sintieran que, según ellos, empezaron a alinearse los planetas: la importante visita de la canciller alemana Angela Merkel; la baja de la inflación al 1,3% en mayo; y la posibilidad de que Cristina Kirchner sea candidata en la Provincia.
Parecen hechos aislados, pero no lo son. Merkel se presentó en Buenos Aires como la abanderada de la “globalización con cariz humano”, contraria a la postura aislacionista del estadounidense Donald Trump. El presidente Mauricio Macri coincidió en un todo con la germana y argumentó que la Argentina ya probó que no funcionan políticas como las que desplegó el kirchnerismo.
El intercambio diplomático previo hizo que las declaraciones de ambos mandatarios encastraran de tal manera que cada uno pudiera obtener lo suyo: Merkel mostrándose como la contracara de Trump y Macri como la de Cristina Kirchner. La canciller alemana a nivel global y el presidente argentino como un referente antipopulista tanto en el país como en la región sudamericana.
Antes de la cumbre, embajadores y especialistas de la Unión Europea y el Mercosur se dieron cita para debatir los alcances de un acuerdo largamente postergado entre los bloques comerciales. En ese marco, los diplomáticos afirmaron que las trabas están cerca de ceder producto de intensas negociaciones, pero advirtieron que el entendimiento puede caer por cambios político-electorales.

La interna diplomática
El Gobierno tiene claro que aún no consiguió mejorar las condiciones de competitividad de la economía argentina. Pero insistirá en la misma línea: mañana llegará al país el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, acompañado de una delegación empresaria. Allí entrará en funciones el nuevo canciller, Jorge Faurie, a quien le toca la misión de reemplazar a Susana Malcorra.
Durante la visita de Merkel se tuvo una pequeña muestra de lo que será el manejo de la Cancillería en la gestión Faurie, reemplazante de la saliente Susana Malcorra. En el acto oficial, junto a Faurie, se sentó el asesor Fulvio Pompeo -quien se desempeña en la órbita de Marcos Peña- y que pasaría a tener un nuevo e importante rol en el manejo de los asuntos internacionales.
En la primera fila del Salón Blanco durante la conferencia conjunta de Macri y Merkel, junto a ellos estuvieron el propio Peña y Nicolás Dujovne. Un dato no menor para los que acostumbran leer entre líneas.
El ministro de Hacienda, a su vez, ese mismo día festejó la publicación de la estadística del INDEC sobre la inflación de mayo. El 1,3% de aumento de precios para el mes pasado sigue siendo alto pero significa un alivio.
Es que en abril había dado un altísimo 2,6%, lo que llevaba la inflación anual a un 27,5%, muy por encima de las metas del Banco Central, que las fijó en una banda del 12% al 17% para todo 2017. “El plan económico es el mismo, no va a haber ajuste”, deslizó un funcionario clave, al que se suele señalar como uno de los responsables de los números finos.
No obstante, el mismo integrante del Gabinete presidencial reconoció que el Gobierno tiene la intención de convocar a la oposición a un acuerdo político en caso de que logre ganar las elecciones legislativas, para avanzar en reformas económicas, por caso la legislación tributaria. Pero esos acuerdos se harían “tema por tema” y no mediante una suerte de Pacto de la Moncloa.

La candidatura de CFK
Para ganar las elecciones, el Gobierno hará una cuenta a nivel nacional. En la mesa chica del PRO están convencidos de que Cambiemos será la fuerza más votada en todo el territorio, lo que le permitirá aumentar el número de bancas que tiene en el Congreso, aunque no le permitiría llegar a una anhelada mayoría propia. Por eso hay tanto recelo interno en la alianza gubernamental por los espacios en las listas, especialmente de la UCR.
Aunque tanto en las primarias de agosto como en las elecciones de octubre se harán otras cuentas políticas, en base a los resultados en la provincia de Buenos Aires. Aquí volvió a cobrar fuerza en los últimos días la posibilidad de que Cristina Kirchner se postule como candidata a senadora nacional. Pero la ex presidenta aún no logra imponer su criterio de armar una “lista de unidad”.
El ex ministro Florencio Randazzo insiste en su determinación de competir en las PASO del PJ, lo que llevó al kirchnerismo a ensayar una maniobra riesgosa: armar un Frente Ciudadano que no incluya el sello justicialista -una forma de excluir a Randazzo- en la inscripción de alianzas que vencerá el próximo miércoles. Pero los intendentes del Conurbano pusieron el grito en el cielo.
Por eso apareció ayer Máximo Kirchner un cambio abajo durante un acto en Quilmes: “Estamos dispuestos a construir la unidad porque lo que hay que frenar es el ajuste”, dijo el primogénito de la ex presidenta. Pero el negocio de Randazzo y los sectores que lo apoyan es competir, ya que de ese modo recortarían un espacio de poder en el peronismo con clara proyección hacia 2019.
Paradójicamente o no tanto, la lógica que aplica el randazzismo es parecida a la de Jaime Durán Barba: Cristina Kirchner podría hacer una buena elección este año en la Provincia, lo que le permitiría al PJ respirar aliviado en los municipios y el Congreso, pero aún así no lograría quebrar el techo de cristal que implica el alto nivel de resistencia hacia su figura que hay en la sociedad.

Proyecciones a 2019
Y, si de futurología se trata -ejercicio que le encanta a los políticos- la ex presidenta perdería en cualquier escenario de ballotage en 2019. Un fenómeno parecido al que sufrió Carlos Menem en 2003, cuando intentó regresar al poder tras cuatro años en el llano y se terminó bajando de la segunda vuelta ante lo que hubiera sido una derrota frente a Néstor Kirchner.
En este contexto, en el PRO hablan de una presidencia de Macri de al menos ocho años, el mismo período que imaginan para la gobernadora María Eugenia Vidal en la Provincia. Sus socios radicales, hasta ahora, no cuentan con un referente nacional con peso electoral y a Elisa Carrió le cerraron el paso en territorio bonaerense, donde una victoria la hubiera puesto a tiro de las grandes ligas.
Por cierto que algunos dirigentes oficialistas se preguntan si “Lilita” debería regresar a la arena bonaerense en caso de que Cristina Kirchner confirme su candidatura, pero en el PRO ya parecen haber decidido que la titular de ACUMAR, Gladys González, será “la nueva Vidal” para enfrentar al aparato del PJ. Una fórmula conocida y probada, aunque utilizada cuando el PRO era oposición.
Ahora, en cambio, la alianza oficialista enfrentará el veredicto popular en pleno tránsito a los dos años de su ascenso al poder. Por eso los candidatos opositores buscarán hacer mella en la gestión económica, que no ha dado buenas noticias para el consumo masivo. Al tiempo que Cambiemos hará eje en la transparencia, la lucha contra “las mafias” y la corrupción, que asocia al peronismo.
Las estrategias que utilizan los gobiernos y los opositores pueden ser buenas para ellos, en tanto conforman bloques de poder, pero no necesariamente lo son para el país. La discusión electoral sobre el tercio de argentinos que viven en la pobreza y el sangrado que provoca el flagelo de la inseguridad suele perseguir un rédito efímero, superficial, que se evapora en la intrascendencia.

COMENTARIOS