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Cristina comenzó a dialogar con intendentes leales pero no definió si será candidata.
PANORAMA POLÍTICO DE LA SEMANA

Rebelión e incógnitas

El peronismo asiste a un clima de ebullición. El ensayo de rebelión que instaló un grupo de intendentes cercano al kirchnerismo grafica el momento de incertidumbre que se respira en el principal partido de oposición, acechado por los interrogantes acerca del rol que terminará jugando en los comicios bonaerenses Cristina Kirchner.
Esos jefes comunales desoyeron la convocatoria del hijo de la ex presidenta en la que iba a empezar a delinearse el armado K para enfrentar a Florencio Randazzo. La excusa fue eludir la foto de rigor con el ex vicepresidente Amado Boudou, Luis D`Elía y Gabriel Mariotto, que habían sido invitados al cónclave. La cuestión, sin embargo, es mucho más profunda.
Estos intendentes del Conurbano entre los que aparecen Gustavo Menéndez (Merlo), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y Fernando Gray (Esteban Echeverría) pretenden tener certezas de si Cristina será finalmente candidata. Pero además, reclaman margen de maniobra y espacios en la listas como reflejo de su poder territorial.
Por eso no se ablandaron frente a dos gestiones de urgencia para evitar que Máximo Kirchner fuera desairado. Una la encaró el otrora poderoso jefe camporista Wado De Pedro. La otra, el titular del PJ, Fernando Espinoza. Ambos se volvieron con las manos vacías.
Varios de estos alcaldes están dispuestos a aceptar que Cristina lidere la oferta electoral. Es más, saben que es la dirigente que mejor mide en sus distritos. Pero no se muestran permeables a “pagar” caprichos ni lugares en las listas de legisladores para algunos sectores a los que el kirchnerismo no pretende soltarle la mano.
Un ejemplo. Vence el mandato de diputada de Alicia Sánchez, esposa de D`Elía. Ningún alcalde está dispuesto a hacerse cargo de esa posible renovación.

El interrogante que no se despeja
La ex presidenta reaccionó frente al desafío. Citó a algunos intendentes de su núcleo duro para ir acomodando su armado. No blanqueó, sin embargo, si será o no candidata. La incógnita pretende estirarla un tiempo más, si es posible, hasta el filo del plazo legal para presentar las listas que vence el 24 de junio. Si resolviera no competir y adelantar esa jugada, acaso dejaría liberado el camino para que algunos de los jefes distritales díscolos se fueran a los brazos de Randazzo.
De todas formas, de esos encuentros surgió la certeza de que Cristina se pondrá al frente del armado K en la Provincia. También, la preferencia de algunos dirigentes para que su eventual reemplazante como candidata sea Verónica Magario, la jefa comunal de La Matanza.
Randazzo, mientras tanto, está recibiendo a varios de estos intendentes díscolos, quienes escuchan el mensaje con tono de certeza: “Voy a ir a las Paso”. También les deja la advertencia: “Si no están conmigo les voy a armar lista en sus distritos”.
El oficialismo camina con mayores certezas rumbo a esa fecha clave del 24 de junio. Si bien no termina por confirmar sus candidatos para ponerse a cubierto de una eventual sorpresa opositora, sólo parece quedar como incógnita central si el neurocientífico Facundo Manes será quien encabece la tira de diputados nacionales.
Buena parte de la estrategia oficial pasa por estas semanas en mostrar la gestión de María Eugenia Vidal. Y asociar su buena ponderación pública a los posibles representantes legislativos de Cambiemos.
La otra porción es sumar funcionarios a los contactos con la gente. Ayer se produjo un hecho poco frecuente: el nuevo jefe de la Policía, Fabián Perroni, estuvo en el timbreo que se realizó en Tigre. Esos desembarcos son cada vez más abarcativos y nada parece casual: el Conurbano, allí donde la caída de la actividad económica se verifica con mayor crudeza, es motivo central de preocupación para el PRO y sus aliados.

Inquietud radical 
Los radicales siguen inquietos por los lugares que tendrán en las listas. Acaban de ratificar su acuerdo con el macrismo y el sector de Elisa Carrió, pero al mismo tiempo reclamaron espacios de representación legislativos que les garantice no quedar diluidos en la coalición.
Hace más de un mes llevaron su pliego de condiciones a los operadores de Vidal. Por ahora, siguen sin encontrar respuestas.
Mientras tanto, puede que esté alumbrando en la UCR una nueva pulseada interna tras la Convención que se desarrolló ayer en Berisso en la que se reafirmó la pertenencia a Cambiemos. El poroteo de convencionales habría arrojado un número que dejó al sector de Ricardo Alfonsín con una representación menor a la que se le adjudicaba.
Hasta ahora los radicales mantenían un equilibrio de tercios entre el alfonsinismo y los grupos que lideran el vicegobernador Daniel Salvador y el diputado sanzista Maximiliano Abad. Ese mismo esquema se iba a utilizar para el reparto de espacios en la listas. Algunos dirigentes veían desde ayer la chance de revisar esa distribución.

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