Gran Hermano comercial
MARKETING APLICADO

Gran Hermano comercial

El cliente como mercancía.

Seguramente ya te sucedió. Es probable que en algún momento el boom marketinero y la auto-gestión de las redes sociales comerciales generó un registro donde sos el anzuelo para atraer al resto. En esta columna quiero describir la incomodidad creciente de algunas personas que, contra su voluntad, son presentadas como trofeo victorioso en algunos negocios de Junín. 
Fotografiados, filmados y etiquetados al entrar o al salir. Cuando comprás una caña de pescar, un par de zapatos o te probás una camisa. Sentados a la mesa para tomar un café, tratando de tener una conversación privada o entrando a una ferretería. La pretensión promocional está invadiendo un acto íntimo, la experiencia de compra o consumo es ahora utilizada como elemento publicitario. 
Marcos compró su libro en tal lugar. Sebastián y Julieta tomaron un café en nuestro espacio. Bárbara ya tiene sus zapatos. Adrián empezó su tratamiento anti-caída. Belén retomó su tratamiento con nosotras. Ejemplos no faltan, los comercios gatillan y en el medio aparecemos nosotros como mercancía con nuestras pequeñas experiencias cotidianas. 
Se siente como cuando un ojo indiscreto observa lo que cargaste en el changuito del supermercado. Los clientes empezamos a sentir el acoso y ante la saturación por el uso de nuestra imagen buscamos refugios, lugares que se postulen como el anti-marketing, esos donde nadie registre tu visita. 
El gran hermano comercial no nos deja mojar la medialuna en el café, plantarnos una camisa sobre el pecho y gesticular frente al espejo, probarnos zapatos que nunca compraríamos o simplemente entrar a un todo por dos pesos para ver chucherías. Todo es permeable de registro. 
El verdadero marketing es el que toma nota y modifica su comportamiento. Visualiza las situaciones, identifica la oportunidad, planifica y ejecuta acciones postulando propuestas que se posicionen en la vereda opuesta, una especie de “anti-marketing” que no es tal porque a fin de cuentas todos, absolutamente todos, vendemos algo, el punto sensible es el tacto que tengamos para hacerlo.

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