En el PJ bonaerense no logran salir del letargo
TRASTIENDA POLÍTICA

En el PJ bonaerense no logran salir del letargo

El episodio de la suspensión de la cumbre peronista en Santa Teresita, atribuida a factores climáticos desfavorables que nunca sucedieron, dejó al PJ bonaerense en una suerte de “stand by” hasta nuevo aviso justo cuando se insinuaba alguna intención de salir del letargo en el que cayó luego de la derrota electoral del año pasado.
Fernando Espinoza, titular partidario, no pudo mostrar la supuesta “unidad” que pregona en cada aparición mediática. Básicamente porque tal cohesión no existe en los hechos. Sectores internos como el ultra kirchnerismo, el cristinismo en realidad, no colaboran demasiado para lograrlo. Y, hay que decirlo, los que se quieren alejar de la ex presidenta Cristina Fernández prefieren evitar fotos inconvenientes.
La historia reciente es conocida: aquella cumbre costera del último fin de semana se cayó porque los dirigentes de La Cámpora, supuestamente a instancias de Máximo Kirchner, querían colar en el documento final un respaldo explícito a Cristina, una referencia a una supuesta “persecución judicial” que según ellos sufre y un llamado a marchar el día 7 de marzo a los Tribunales federales, cuando deberá declarar por una de las causas en la que es investigada.
Esto provocó la reacción de todo el arco no kirchnerista del PJ provincial, en especial de los intendentes con pretensiones renovadoras conocidos como Grupo Esmeralda, que terminaron vaciando el encuentro.
En verdad, aunque no trascendió, hubo bastante más.
Fuentes confiables contaron que los jóvenes K y otros aliados internos menores también pretendían incluir en el documento un respaldo a Oscar Parrilli, ex secretario general de la Presidencia, último titular de la Agencia de Inteligencia del kirchnerismo y especialmente “incendiado” por estos días a partir de la difusión de las comprometedoras escuchas telefónicas en las que se oyen diálogos con Cristina. Grabaciones que pasarán a la historia por aquel “Soy yo, pelotudo” bastante despectivo con el que la ex mandataria lo calificó.
Aunque no lo dirán en público, para los hombres del PJ bonaerense Parrilli es un total “extranjero” que no amerita el más mínimo gesto de solidaridad. Es más: muchos llegaron a sentir por él cierta aversión, toda vez que en su época de esplendor en el Gobierno anterior era una suerte de filtro para llegar a CFK.
No es todo. Un histórico del partido, el intendente de Ituzaingo Alberto Descalzo, sugirió en una reunión preparatoria de la cumbre que el texto final contuviera, además de epítetos varios contra la gestión de Mauricio Macri, un respaldo al paro general y marcha convocados por la CGT unificada para el 7 de marzo próximo.
Lo sacaron carpiendo los más cercanos a la ex presidenta, aduciendo que dos de los triunviros cegetistas –Héctor Daer y Carlos Acuña- son dirigentes cercanos al diputado Sergio Massa, el líder del Frente Renovador que es la encarnación misma del demonio para muchos hiper-kirchneristas.
Debieron sentir cierta satisfacción los cegetistas ayer mismo, cuando lograron el apoyo a la protesta de un sector del PJ bonaerense luego de la reunión que mantuvieron con los intendentes del grupo Esmeralda y representantes del Movimiento Evita. No serán los únicos, prometen en la sede de la calle Azopardo.
La negativa a referirse a la situación judicial de Cristina en la cumbre frustrada no significa que el PJ provincial reniegue de ella. Hay bastante consenso entre los referentes de los diversos espacios internos respecto a que la ex presidenta debe tener asegurado un lugar de respeto en los discursos y los gestos. No pretenden negarla, algo que sería imposible para todos, pero sí dejar en claro que se avecina otra etapa partidaria en la que ella debe ser consciente de que “ya no tiene la botonera”.
Esto, sobre todo, es abonado por los referentes con cierto poder territorial, como los intendentes más dialoguistas con la gobernadora Vidal, buena parte del Evita y demás.
Este grupo se sintió fortalecido luego de la negociación con el gobierno provincial del año pasado en la que comprometieron su apoyo al presupuesto y al endeudamiento a cambio de lugares importantes en organismos bonaerenses, como la Defensoría del Pueblo o asientos en empresas estatales, un fondo de infraestructura muy generoso para hacer obras públicas y demás “conquistas”.
Y a esto se suma que en el esquema del PJ lograron colar representantes propios entre los apoderados que manejaran la “lapicera” en los cierres de listas de este año, desplazando un poco a los representantes de La Cámpora.
A esa lógica de este sector peronista que dice que “del otro lado” ahora queda un grupo de fanáticos K prácticamente sin poder territorial real, los cristinistas responden diciendo que el vínculo entre Cristina y la gente es sin intermediarios. Ese vínculo que, según las encuestas que todo el mundo dice tener pero nadie muestra, le da un respetable respaldo, sobre todo en el Conurbano.

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