La UCR se le planta al PRO
PANORAMA PROVINCIAL

La UCR se le planta al PRO

Los radicales bonaerenses vienen aguardando el momento con indisimulada expectativa. Creen que está llegando el tiempo de saldar viejas cuitas como integrantes de la alianza gobernante. Que es la oportunidad para mostrarles los dientes al PRO.
Esas certidumbres se potencian por estos días en los que las distintas vertientes del centenario partido empezaron a hablar más o menos formalmente de cómo encarar una negociación vital para mantenerse como socio principal del macrismo en Cambiemos: la distribución de espacios en las listas legislativas.
Los radicales quieren hacerse valer. Han tenido que masticar broncas y pagar costos internos por haber sido relegados en el Ejecutivo bonaerense. Su presencia casi testimonial se reduce al Ministerio de Ciencia y Tecnología y algunos espacios de menor relevancia en el gabinete de María Eugenia Vidal.
El PRO ha sido celoso custodio del armado del equipo provincial. Dejó apenas migajas para sus aliados aunque busca justicialistas. Lo que ocurre con el ministerio de la Producción es por demás revelador: Vidal prefiere aguardar la eventual llegada de un intendente peronista que cederlo a algún dirigente afín a sus aliados. Por esa razón la vacante sigue intacta.
Hay otra cuestión que acentúa la decisión de acelerar a fondo con las listas. A nivel nacional, el presidente Mauricio Macri se muestra más permeable a las necesidades de la UCR. Sin que su amplitud y generosidad llegue a un extremo, cuenta con varios ministros radicales y acaba de designar al economista Javier González Fraga en la presidencia del Banco Nación. La Gobernadora no ha llegado a tanto.
Por estas horas comenzaron los diálogos informales en la UCR bonaerense. Su nueva conducción encabezada por Daniel Salvador tiene una particularidad: se conformó a partir de una lista de unidad y con los “tercios” aportados por el sector del vicegobernador, de Ricardo Alfonsín y el que lidera el diputado provincial Maximiliano Abad.

Planteo férreo
Los radicales presienten que la única forma de ir con un planteo férreo frente al macrismo es que esa unidad también empuje el reclamo. “El PRO tomó decisiones y avanzó sin consenso en diversos temas. Por eso mostrar fortaleza es clave”, dicen en la UCR donde no quieren volver a comerse el sapo de ver cómo dirigentes de otros sectores -en especial del peronismo- devoran espacios que consideran propios.
Ya hay un esquema en danza. Lo resume de este modo uno de los dirigentes al tanto de la negociación. “Queremos lo que ya tenemos y un poco más”. Esa pretensión, traducida, es dos diputados nacionales y siete legisladores provinciales, que son las bancas que pondrá en juego la UCR. Pero se sabe que habrá un planteo fuerte para quedarse con un cargo de senador a salir por la Primera Sección, la zona de influencia de Salvador, donde los radicales no tienen representación en la Cámara alta.
Por ahora los sondeos se llevaron adelante entre los sectores de Salvador y Abad. Buscan sumar al alfonsinismo que viene manteniendo posiciones cada vez más críticas en especial en relación al gobierno nacional. “Es lógico, Ricardo está trabajando para su reelección”, analizan. También buscaría un nuevo mandato en el Congreso el ex intendente de Pergamino, Héctor “Cachi” Gutiérrez, cercano al grupo de Abad.

Duras negociaciones
Salvador pondrá en juego dos cargos, los de los diputados Sandra París y Luis Oliver. Abad también jugará dos escaños, los de Gustavo Vignales y Fernando Pérez. Alfonsín será el que más tendrá que arriesgar: vencen sus mandatos Gustavo Di Pietro, Carlos Fernández y el platense Diego Rovella.
La idea que se maneja en la UCR es que los candidatos surjan de tercios, es decir, una representación proporcional para cada grupo.
La cuestión no parece sencilla de resolver. Existen, en principio, nombres de aspirantes que no son legisladores. Uno de ellos es Gustavo López, ex intendente de Chascomús y cercano a Abad. El intendente de Chacabuco, Víctor Aiola, suena por el lado de Salvador. Claramente, no habrá lugares para todos. Menos aún, si ninguna medida providencial frena la aplicación de la ley de paridad de género que obligará a armar listas con igual cantidad de candidatos de cada sexo.
Hay quienes pronostican una discusión compleja con el macrismo. Pero nadie cree que la sangre llegue al río aún cuando Alfonsín amague con armar una lista para las Primarias y otros radicales amenacen con ir directamente a la general, lo que implicaría fracturar la alianza gobernante, como ocurre en varios municipios.

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