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PANORAMA PROVINCIAL DE LA SEMANA

Vidal, otra vez cerca de acordar con Massa

El Plan B que tanto había entusiasmado a sectores del oficialismo bonaerense y que llegó en algún momento a contar con el guiño del Gobierno nacional, parece haber sido descartado. Si no existen situaciones que perturben el desarrollo de los acontecimientos, María Eugenia Vidal parece encaminada a reeditar el acuerdo de gobernabilidad con Sergio Massa.
La Gobernadora comenzó a desandar el camino que en algún momento la acercó a la difícil misión de romper el pacto con el tigrense y abrazarse a un cierre con el peronismo para garantizarse voluntades en la Legislatura. Los sondeos que ensayó el PRO para desalojar a Massa del rol protagónico que por necesidad le asignó Cambiemos, no habrían encontrado la consistencia necesaria ni las respuestas esperadas.
La debilidad numérica del Frente Renovador en la Legislatura es, paradójicamente, su fortaleza. Massa es capaz de alinear sin que nadie chiste la veintena de diputados y los diez senadores propios. El peronismo en sus distintas vertientes lo supera largamente en número. Sólo en Diputados acumula 36 bancas, pero el problema es que existen demasiadas terminales del PJ y no hay un dirigente, en medio de clima revulsivo y de fuertes reacomodamientos que viene exhibiendo, que pueda unificar criterios.
Vidal parecería encaminada a ir a lo seguro: volver a pactar con Massa y sumar voluntades del peronismo dispuestas a acompañar una vez más a la gestión bonaerense a través de la aprobación del Presupuesto.
Sería la reedición del acuerdo que le permitió a la mandataria tener esa herramienta clave de gestión para este año.
Claro que no todo es color de rosa. Algunos altos funcionarios del Gobierno nacional habrían visto con buenos ojos que Vidal se deshiciera de Massa, en sintonía con la estrategia ya lanzada de Cambiemos de polarizar con el kirchnerismo y procurar ningunear al tigrense. “Que haga lo que quiera, no nos vamos a meter”, dicen en fuentes de la Casa Rosada, acaso, temiendo lo inevitable. “Eso sí, que se haga cargo”, acotan no sin cierta ponzoña.

Planteos

La mandataria y sus operadores políticos deberán lidiar ahora una vez más con el líder del Frente Renovador. Seguramente habrá cambios en cuestiones presupuestarias y, quizás, prospere algún planteo del massismo para incrementar la presión fiscal sobre el juego que Vidal estuvo a punto de aplicar y que finalmente no incluyó en la ley Impositiva.
“Así como estaba propuesto el aumento, la actividad dejaba de ser rentable”, dicen en oficinas del oficialismo para explicar el por qué de la marcha atrás que, al calor de la negociación que se avecina, podría reverse en parte, aunque en otros países la carga sobre las tragamonedas es mayor que en la Provincia.
Massa, en cambio, se allanaría a las pretensiones del gobierno bonaerense de no crear el fondo de casi 10 mil millones de pesos que este año se destinó a los municipios. “Los intendentes nuestros pueden arreglar eso mano a mano con los funcionarios”, blanqueaban en las últimas horas legisladores del Frente Renovador.
La Provincia no quiere moverse un ápice en esta cuestión. “No vamos a negociar que se aumente el déficit”, alertaron desde el PRO. La idea es que no se incluya un incremento del endeudamiento previsto en 60 mil millones de pesos con ese fin, tal como reclaman no sólo los intendentes peronistas sino también, los radicales.
Pero no le será fácil convencer a los intendentes del PJ: Varios de ellos son la llave para conseguir los dos tercios de votos que requiere la aprobación del endeudamiento.
Hay otra cuestión no menor y que va de la mano de esta negociación. También se pondrá en discusión el espinoso reparto de poder en la Cámara de Diputados. Nadie se atreve a confirmarlo, pero se da por hecho que Massa reclamará conservar la presidencia para el platense Jorge Sarghini.
En Cambiemos resisten. Pretenden que sea el turno del macrista Manuel Mosca, como se había hablado el año pasado cuando se consumó la fase 1 del pacto. La cuestión no está cerrada.
En el juego de negociaciones aparece una vez más la Defensoría del Pueblo, un espacio apetecido por distintos sectores. En el PRO creen que debería tener un destinatario: el Grupo Esmeralda que lideran, entre otros, los intendentes peronistas Martín Insaurralde y Gabriel Katopodis, que ha sabido cultivar el diálogo con el oficialismo bonaerense. El nombre de este grupo es Guido Lorenzino, quien concluyó su mandato de legislador en diciembre.
El radicalismo echa por estas horas el resto en busca de que quede el interino Marcelo Honores. Massa también tiene su candidato, el ex diputado Walter Martello.

La cumbre peronista

Los intendentes peronistas buscarán sacar tajada de la necesidad de votos de Cambiemos. El martes harán una cumbre en Lobos en busca de unificar posiciones frente al debate legislativo. Allí estarán los Esmeralda, los Fénix, los ultra K y representantes del Interior, que harán una primera aproximación en busca de unirse, al menos, para potenciar planteos al gobierno provincial en el debate por el Presupuesto.
Ese acercamiento tiene aristas complejas. Demasiadas desconfianzas y proyectos contrapuestos convivirán en la cita pautada en la ciudad cuna de Juan Domingo Perón. Por caso, hay alcaldes que también quieren hablar del futuro del PJ; otros, sólo quieren remitirse al debate del Presupuesto de Vidal.
En el firmamento peronista se empiezan a registrar movimientos un tanto más visibles. Por caso, los que ensaya el ex ministro Florencio Randazzo. El “Flaco” sigue dando señales de que tiene intenciones de salir a la cancha para competir electoralmente el año que viene y por estas horas activó encuentros con dirigentes bonaerenses de diversos sectores.
Cerca de él descreen que Cristina Kirchner vaya a ser candidata por la Provincia. En cambio, especulan con que el postulante K terminará siendo una vez más Daniel Scioli. Ahí se entregan al sueño de ir a una interna del PJ y ganarle al ex gobernador. Algo así como la revancha de lo que no fue.

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