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ENFOQUE

Economía colaborativa al alcance del celular

Los avances tecnológicos permiten que podamos ser ahorristas e inversores, activos y conscientes al mismo tiempo. A la vez, protagonistas del futuro.
Cuando ponemos nuestros ahorros en un plazo fijo estamos tomando una decisión de inversión pasiva o no consciente. En ese momento, sin saberlo, estamos dejando que otros decidan por nosotros mismos dónde invertir nuestro dinero. A veces, esto puede desencadenar en una contradicción, silenciosa, con nuestros gustos, ideología o decisiones diarias.
Veamos un ejemplo, un tanto caricaturesco: un vegano cuida minuciosamente el origen de sus alimentos, su indumentaria, etc. Sin saberlo, al constituir un plazo fijo, puede estar contradiciendo su estilo de vida. ¿Por qué? Parte de su ahorro (que en realidad se convierte en inversión, dado que espera recibir intereses por ceder la disponibilidad de esa liquidez), automáticamente se reconvierte en un préstamo a un proyecto ganadero. Muchas personas desconocen qué pasa con su dinero una vez que se constituye un plazo fijo. Si este individuo lo supiese, posiblemente no estaría de acuerdo.
Actualmente, existen instrumentos que permiten acotar esa “incongruencia”, haciendo que cada acto de ahorro pueda ser ubicado en inversiones que devuelvan, con similar grado de riesgo, la misma rentabilidad que productos bancarios comunes. Estas herramientas, a su vez, se adecuan a los gustos e intereses de cada individuo. Entre ellas podemos nombrar al “crowdfunding” o financiamiento colectivo, el crowdleanding o préstamo colectivo y bancos que ofrecen a sus clientes la posibilidad de elegir a qué sectores será dirigido su ahorro o que, incluso, pueden “customizarse” al punto de cambiar su nombre y logo de acuerdo al gusto de cada uno de sus clientes.
Estas herramientas tienen características y finalidades particulares, pero en su conjunto brindan la posibilidad de tomar una postura activa en la elección del destino del ahorro. Permiten, sin un gran esfuerzo y en tiempo real, optar y fragmentar el ahorro entre una gran variedad de opciones de inversión, creando así los mismos mecanismos de recupero del capital invertido y obtención de beneficios que utilizan las entidades bancarias. Estas instituciones efectúan una gran cantidad de operaciones de préstamos a tasas de interés (activas) superiores a las que pagan a los ahorristas (tasa pasiva). Todo ese “spread” (diferencia entre tasa activa y pasiva) permite no solo otorgarles beneficios, sino también cubrir las pérdidas de los préstamos incumplidos.

Democratización

Para concluir, la utilización masiva de diferentes herramientas de la economía colaborativa (muchas de ellas al alcance de todos, con un celular), podrían dar como resultado la democratización del direccionamiento de los fondos. Dicho de otra forma, con las herramientas y adelantos tecnológicos actuales, estamos en condiciones de ser nosotros mismos, partícipes del futuro de nuestra sociedad. Tenemos a nuestro alcance la posiblidad de definir en forma activa y direccionada a nuestros intereses, los sectores que generarán empleo y bienestar para todos nosotros.
Sólo es necesario que el ahorrista esté dispuesto a hacer un buen negocio: porque pondrá sus ahorros a resguardo y porque entrará en una zona de acompañamiento a proyectos innovadores, una zona de la producción tecnológica e industrial en crecimiento.<

(*) Contador público y magister en finanzas. Co-coordinador de la Usina de Ideas de la facultad de Ciencias Económicas (UNLP).

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