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PANORAMA POLÍTICO DE LA SEMANA

Señales de Macri, a la espera de la reactivación

Las señales son cada vez más claras. Así lo reconocen empresarios, sindicalistas, políticos del oficialismo y de la oposición. El presidente Macri empezó a endurecer su postura ante los reclamos de distintos sectores de la sociedad. En los últimos días, fueron más las veces que dijo que no ante esas demandas, que las que concedió. Pero no lo hizo por capricho sino cuando se sintió seguro.
Esto es, cuando comenzaron a advertirse síntomas de que la economía entró en una fase de recuperación, no sólo por la caída de la inflación sino también por un cambio de expectativas sobre el nivel de actividad, que ya se expresa en indicadores como el aumento de los préstamos al sector privado. Con el nuevo escenario afloran también las certezas sobre el rumbo del gobierno, aunque todavía en el exterior ven todo con un optimismo aún mayor y la única duda es si la actual política económica tendrá continuidad.
La agenda y las declaraciones del Presidente y los miembros del Gabinete resultaron fecundas en esa dirección. Macri le otorgó una importancia crucial al foro de inversiones que se desarrolló en el Centro Cultural Kirchner. No sólo abrió y cerró el encuentro, sino que además mantuvo allí decenas de reuniones con dueños y gerentes de empresas globalizadas de primera línea.
Antes de ese evento con el que la Casa Rosada ocupó el centro de la escena durante varios días, Macri había avisado que no es su intención promover una reapertura de las paritarias salariales, tal como exigen los gremios, que se quejan por la pérdida del poder adquisitivo que sufrieron los trabajadores en buena parte de este 2016. La negativa presidencial no dejó lugar a las dudas.
Por si eso no fuera suficiente, la presentación del proyecto de Presupuesto para 2017 –por cierto más realista que los de años anteriores aclaró otro de los interrogantes que estaban pendientes: el futuro del controvertido impuesto a las Ganancias no será su eliminación, como prometió Macri en la campaña electoral de 2015, sino escalonadas modificaciones de impacto muy acotado.
Una tercera señal la dio el viernes el ministro Aranguren en la apertura de la audiencia pública sobre la tarifa del gas, que concluirá recién este domingo por la gran cantidad de oradores anotados para participar del debate. En ese contexto, que a priori era temido por el gobierno, el funcionario ratificó la propuesta de aumento sin ningún cambio a lo que ya había anunciado.
Con estos antecedentes a cuestas, el Presidente llegó este fin de semana a los Estados Unidos para presentarse por primera vez en la asamblea anual de las Naciones Unidas.
Allí Macri no jugará de local, pero lo harán sentir cómodo, ya que la canciller Susana Malcorra conoce hasta el último pliegue de la ONU.
En la delegación argentina que viajó a Nueva York estaban tranquilos por eso.
La llegada del mandatario no era tan tenida en cuenta por los medios norteamericanos por su costado político, sino por su implicancia económica: Macri visitará la emblemática Wall Street, donde esperan escuchar el nuevo mensaje aperturista de la Argentina, afín a la lógica clásica de los mercados. En definitiva, aguardan una confirmación de que el “populismo” es parte del pasado.
La misma confirmación vendrá a buscar a Buenos Aires desde mañana una misión del FMI, que arribará al país para auditar las cuentas públicas luego de 10 años en los que no se cumplió el artículo IV de ese organismo internacional. La misión encabezada por Roberto Cardarelli se extenderá 12 días y no sólo atenderá la información del gobierno, sino también de la oposición.
Los auditores del Fondo Monetario mantendrán reuniones con el ministro Prat Gay y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger.
Las diferencias entre ambos son reconocidas y hasta se pusieron en evidencia en el foro de inversiones la semana pasada. En los próximos días, el jefe del BCRA ganará terreno con la realización de una jornada internacional de autoridades monetarias.
Sturzenegger piensa que la inflación del 1 por ciento mensual sigue siendo elevada y con eso justifica la persistencia de una alta tasa de interés.
Por su parte, Prat Gay busca apresurar la reactivación. Sin embargo, ambos están de acuerdo en el cambio de la matriz económica, que deja atrás el consumo forzado para fomentar el ahorro, que financie la inversión y genere empleo.
Claro que esas sutilezas de economistas no caen en gracia a los sindicalistas. Hugo Moyano lo dejó en claro en las últimas horas: “Recuerdo una frase del General, que decía que cuando te aplauden los de afuera, es porque estás jodiendo a los de adentro”, dijo el jefe camionero. Su hijo Pablo había caracterizado días atrás al presidente Macri como “un Menem sin patillas”. Todo dicho.
El próximo viernes se reunirá la nueva mesa directiva de la CGT, encabezada por el triunvirato Schimd-Acuña-Daer. Ese día podrían avanzar en la convocatoria a un paro general para el mes próximo, aunque eso todavía está por verse. Ayer Luis Barrionuevo pidió que se “agoten todas las instancias” antes de llamar a una huelga. En buen romance, que el gobierno afloje con la dureza.
Pero el gobierno no da ninguna señal en ese sentido. Y cuenta con una aliada involuntaria: Cristina Kirchner.
Durante una charla en el gremio ATE, la ex presidenta pretendió poner en un pie de igualdad el “Mini- Davos” con la protesta denominada “verdurazo” que se hizo en Plaza de Mayo. Buscó así entablar una comparación entre una Argentina opulenta y otra castigada por el hambre.
Ni una cosa, ni la otra. Las acciones de marketing político bordean el patetismo cuando se hace evidente que no son espontáneas. El impacto que tuvo una protesta anterior de productores de peras y manzanas rionegrinas llevó a pensar que podía repetirse con otros frutos de la fecunda tierra argentina. Pero no funcionó porque la ex presidenta la utilizó de una forma ostensible.
Por el momento, la oposición directa a Cambiemos no sería una fórmula exitosa para los dirigentes que busquen mantenerse en la consideración de la mayoría de los ciudadanos.
A esa conclusión arribó en los últimos días Sergio Massa, quien optó por correrse de la línea de confrontación que le había propuesto el propio Macri, al criticarlo por sus advertencias sobre las importaciones.
“Eso va a quedar para el año que viene”, soltaron cerca del tigrense.
Las proyecciones electorales tienen eje en la provincia de Buenos Aires, donde el coqueteo del vidalismo con Stolbizer provoca el malestar de Carrió. La diputada busca reposicionarse y lo hace como mejor le sale: fue la autora de la denuncia que terminó con la aparición del famoso “dragón” que se tragó una caja fuerte. “Lilita” puso en la mira a Scioli y regresaría de un viaje a Italia con información sobre empresarios de ese país que estarían ligados al ex gobernador. En el peronismo no están pensando en defenderlo, así como tampoco defienden a Cristina Kirchner.
La preocupación de los intendentes del PJ pasa ahora por no dar una imagen de división entre los propios jefes de los territorios.
Por eso se está gestando una reunión para esta semana, en la que confluirán los intendentes de los grupos Esmeralda y Fénix, recientemente presentados en sociedad. Más allá de las diferencias políticas, tienen un problema en común, que es la inseguridad. Ya le pidieron una audiencia a la gobernadora Vidal, a quien reclaman gestiones para que vuelva la Gendarmería al Conurbano.
A ninguno de ellos le agradó el mal momento que pasó el intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro, cuando los vecinos irrumpieron en el municipio para reclamar la liberación del carnicero que mató a un ladrón. Los gobiernos nacionales y provinciales tienen graves problemas para garantizar la seguridad de los ciudadanos, pero los que están metidos en la trinchera son los intendentes.
Se trata de una discusión de fondo, que no se agota en la política sino que se extiende al campo de las fuerzas de seguridad y la Justicia. La sociedad demanda que empiece a escuchar con más respeto la voz de las víctimas, que en muchos casos son amenazadas por familiares y amigos de los delincuentes que fueron muertos cuando intentaban robar. Lo cierto es que también debe preocupar la reacción de los ciudadanos que predican la necesidad de hacer justicia por mano propia. Esa actitud parece crecer en los sectores de menos recursos, que son los más afectados.

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