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PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Improductivo estado de campaña permanente

La diputada exhibió una manzana a mano alzada y elevó el tono de voz hasta alcanzar un tono agudo e intenso. Con esa simple acción, le alcanzó para romper la monotonía de una sesión en la que las formas predominaban sobre el fondo del debate político.
Un día antes, productores rionegrinos habían regalado manzanas y peras en Plaza de Mayo, donde se formaron largas colas, para llamar la atención sobre el mal momento que atraviesa el sector. Desde su banca, en el bloque del PJ-FpV, María Emilia Soria capitalizó ese descontento con una “manzana chilena”, que llegó al país producto de una etapa más flexible para la importación, un tema que merece pormenorizados estudios porque los costos argentinos sufren, entre otras cosas, una carga impositiva muy pesada para sostener un Estado ineficiente pero muy caro, que al empequeñecido sector privado le cuesta mucho mantener.
El mensaje fue potente, conciso y efectivo, características requeridas en la era del Twitter, Facebook y Snapchat. La misma lógica desplegó, un par de días después, el consultor Jaime Durán Barba durante un congreso partidario del PRO en San Juan. Allí, el gurú del macrismo dijo sin reparo alguno que “más que comités”, el gobierno necesita “manejar bien las redes sociales”.

Política y comunicación
La distancia entre la forma tradicional de hacer política y el estilo que se impone en esta segunda década del siglo XXI es cada vez más apreciable. Claro que la simbiosis entre la comunicación y la tecnología puede jugar alguna mala pasada. Si lo sabrá el fiscal Marijuan, que envió por Whatsapp un mensaje privado sobre una causa referida a Cristina Kirchner y el audio se filtró a la prensa.
La propia ex presidenta tiene dificultades para adaptarse al nuevo escenario cuando emite tuits en cadena, tratando de hacer encajar el antiguo discurso político en pequeños fragmentos que no se entienden por sí mismos. Aunque el problema de fondo es cuando los dirigentes confunden el mensaje con los hechos: eso se vio con mucha claridad en el gobierno anterior con el “relato K”.
El macrismo es más realista, pero también tiene sus particularidades. El discurso de campaña de Cambiemos prometió que con Macri en la Casa Rosada iban a llegar las inversiones necesarias para que se reactive la economía. Como eso no sucedió hasta el momento, ahora los “think tanks” del PRO sostienen que los capitales extranjeros desembarcarán tras las próximas elecciones.
En esa afirmación, que se le escuchó al jefe de asesores de la Casa Rosada, José Torello, en una charla partidaria, conviven dos verdades: en el exterior ven a Macri con buenos ojos –a juzgar por su agenda internacional- pero tienen dudas sobre su capacidad de mantener la gobernabilidad a largo plazo. Ergo, sólo lo apoyarán en términos contantes y sonantes si la ratifica en las urnas.
Pero a la vez, ese razonamiento lleva implícita una advertencia para los argentinos, a quienes se traspasa de ese modo la responsabilidad sobre el éxito o el fracaso de la gestión gubernamental. En ese punto es que el oficialismo –más específicamente el PRO- parece estar jugando las cartas de 2017 antes de tiempo, dominado por la lógica de la campaña permanente de Durán Barba.

La otra mirada
La oposición no le va en zaga. El kircherismo, que ya no puede considerarse “duro” sino lo que va quedando en el entorno de la ex presidenta, se lanzó a una campaña de “resistencia” contra el Gobierno nacional, que se corporizó con una marcha junto a las Madres de Plaza de Mayo y se extenderá en los próximos días con otra convocatoria similar encabezada por las dos CTA.
La idea de la “resistencia” ofrece una perspectiva del encuadre político de Cristina Kirchner. De hecho, la broma más extendida entre los militantes del FpV viene a modo de pregunta: “¿Cuándo asume Pinedo?”, deslizan en cada ocasión que se les presenta. Con esa línea de acción, queda claro que el kirchnerismo piensa aún más corto que el PRO, no en 2017 sino en el fin de año. También que le cuesta adaptarse a los mecanismos de la democracia. ¿Acaso están resistiendo ante una dictadura?
Aunque el peronismo está en otra sintonía. El congreso de reunificación de la CGT dejó en claro que el nuevo triunvirato de conducción está lejos de ponerse la campera de cuero de Ubaldini, con un criterio de prudencia sindical: las protestas que no obtienen resultados generan desánimo o violencia. Ninguno de esos dos factores ayudaría a concretar las demandas de los trabajadores.
El primero provocaría una desmovilización que atentaría contra el poder de fuego de la central obrera. El segundo, según estiman los gremialistas involucrados en la nueva CGT, sólo le haría el juego al kirchnerismo. Y por cierto que ellos no están pensando en subirse a ese tren. Más bien, están atendiendo a la proyección de Sergio Massa, y a la de los gobernadores del PJ, como el de Salta.
En ese contexto, uno de los dirigentes que sintetiza el pensamiento del peronismo que se despega de Cristina Kirchner es Miguel Pichetto. El jefe del bloque de senadores del PJ-FpV envió en las últimas horas un mensaje directo a Daniel Scioli, a quien advirtió que “volverá a fracasar” si no toma distancia de la ex presidenta, con quien se reunió para fastidio de Gioja, el titular del PJ.
El veterano dirigente sanjuanino se cruzó días atrás con Máximo Kirchner en el recinto de la Cámara de Diputados, pero cuando lo quiso saludar, el hijo de la ex presidenta le quitó la mirada. Minutos antes, el propio Gioja había sido abrazado por Malena Galmarini al prestarse a una foto de apoyo a la paridad de género en las listas legislativas. Las imágenes resultaron contrastantes.

La cuestión de las tarifas
Mientras tanto, Marcos Peña explicaba a los diputados, en la sesión informativa del jefe de Gabinete, que el gobierno promoverá un “acuerdo federal energético” para fijar consensos previos a la audiencia pública del gas convocada para el 16 de septiembre. Ayer mismo trascendió que la Casa Rosada promovería un aumento del 300% -inferior al original- para el gas en boca de pozo.
En la definición del nuevo cuadro tarifario participa el ministro Aranguren, quien había sido raleado de las reuniones de la mesa chica gubernamental tras el fallo de la Corte Suprema. El funcionario, a quien Macri retiene pese a que varias veces ofreció su renuncia, recibió una instrucción concreta del Presidente: no puede haber más errores en la facturación del servicio.
Otro funcionario sobre quien posaron la mirada en el gobierno es Prat Gay, luego de que trascendiera una reunión del ministro de Hacienda con Massa para analizar el Presupuesto 2017. Los ruidos internos en el oficialismo también se extendieron al caso de Gómez Centurión, el titular de la Aduana que fue desplazado por decisión presidencial pero sobre quien hay cada vez más certezas de que fue víctima de una operación de grupos vinculados al contrabando.
La jefa de la Coalición Cívica volvió al redil oficialista con dos muestras de buena voluntad: hizo una denuncia contra los ex jefes de Gabinete del kirchnerismo, incluido Massa; y reclamó que los jueces de la Corte presenten sus declaraciones juradas. Dos movidas de claro tinte político frente a uno de los principales adversarios del Gobierno y al tribunal que puso límites al frenar el tarifazo.
La presencia de Carrió en un acto con la gobernadora Vidal resultó sintomática de los tiempos que corren, ya que fue más difundida la foto conjunta que los conceptos con los cuales la mandataria bonaerense buscó convencer a inversores de apostar por la economía del país y la provincia. La gestión es, en definitiva, el principal factor que tienen los ciudadanos para evaluar un gobierno.

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