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PANORAMA DE LA SEMANA

Amenazas, interrogantes y nombres en la cancha

La sucesión de amenazas e intimidaciones que sufren desde hace varios días con mayor frecuencia los principales funcionarios del Gobierno bonaerense, puso una vez más en el centro de las sospechas a sectores policiales recientemente desplazados de la fuerza.
En la administración de María Eugenia Vidal están convencidos de que “la pelea contra las mafias” como la denomina la propia mandataria, no es gratuita. El desplazamiento de uniformados que se movían en connivencia con el delito, defraudaban al Estado o extorsionaban comerciantes, sería un eslabón importante pero no el único.
La embestida contra el narcotráfico y el juego clandestino, más las medidas de saneamiento apuntadas al Servicio Penitenciario, forman parte de la porfía que le estaría generando esos “vueltos” a la Gobernadora. Diversos voceros anotan en esa lista otra temática fuerte que incluso ya es motivo de investigación judicial: las operaciones de las llamadas “mafias de los medicamentos”.
Luego del sugestivo ingreso a la residencia del ministro de Gobierno Federico Salvai y los balazos contra la sede del Ministerio de Salud, en las últimas horas las amenazas habían tomado un formato por demás tradicional. Sin embargo, esas amenazas adquirieron otro calibre en los últimos días según analizan no pocos funcionarios. El hallazgo de un cartucho de escopeta frente a la casa en la que habitaba Vidal en Castelar fue leído como un típico “mensaje mafioso” en la Gobernación.

Plan macabro
Mucha más inquietud provocó la denuncia anónima sobre la reunión que habrían desarrollado en un barrio periférico de La Matanza varios efectivos que tuvieron poder de conducción en la Policía que fueron desplazados en los últimos meses, y en la que se habría avanzado en un plan macabro para, supuestamente, atentar contra Vidal, el ministro de Seguridad Cristian Ritondo y un funcionario clave en el andamiaje de esa cartera: el titular de Asuntos Internos, Guillermo Berra.
Berra no es un integrante más del área de Seguridad. Es quien investiga las cientos de denuncias mensuales que llegan por distintos frentes contra efectivos policiales. Es también quien tiene a cargo el visado con lupa de las declaraciones juradas de bienes que debieron presentar los uniformados por exigencia de Vidal. Y el que tendrá que decidir qué policía será denunciado por lavado de dinero si verifica inconsistencias graves en esa presentación.
La lapicera de Berra se movió rápido en estos casi nueve meses de gobierno: abrió 5.312 actuaciones administrativas como resultado de 17.151 denuncias. Y ese accionar derivó en que 1.867 agentes fueran alejados del sus cargos. Otros 509, entre ellos los dos custodios de la casa de Vidal, fueron suspendidos.
Aquel cónclave policial de La Matanza que el Gobierno provincial denunció ante la Justicia terminó por transformarse en un enorme y cruel interrogante. Por lo pronto, ayer se celebraba en ámbitos oficiales que el operativo policial montado para desalojar varios terrenos usurpados en Moreno hubiera podido desarrollarse sin sobresaltos, aunque en el Gran La Plata los usurpadores siguen actuando con asombrosa impunidad.
Cerca de la Gobernadora buscan algún impacto que contribuya a frenar la ola de intimidaciones. Por el momento, esa intención choca con los escasos avances que se estarían produciendo en la Justicia para dilucidar algunos casos puntuales.
Lo que parecía en principio el camino más sencillo para encontrar a un responsable no parece exento de obstáculos. La fiscal que interviene en la causa sigue tomando declaraciones a varios internos de la Unidad 9 para determinar fehacientemente la identidad de quién fue el autor de una de las llamadas amenazantes contra Vidal que, se constató, se originó en ese penal. Luego deberá transitar un arduo sendero para determinar si se trató de un lobo solitario o el instrumento de una amenaza urdida por un tercero.

La agenda no cambia

En medio de ese clima espeso, cerca de Vidal aseguran que la mandataria tiene decidido continuar su agenda y que sigue manteniendo una custodia discreta integrada por efectivos de la Metropolitana.
Por estas semanas intensificó las visitas al interior bonaerense donde su figura mantiene los mayores niveles de aceptación. Con clave electoral, además, comenzó a mostrarse en público con funcionarios y dirigentes que podrían ser candidatos en las legislativas del año que viene.
La Gobernadora compartió acto en Campana con Esteban Bullrich. El ministro de Educación suena fuerte como posible aspirante a legislador nacional por la Provincia con el auspicio de diversos sectores del Gobierno nacional. En las últimas horas, además, compartió un anuncio de inversiones con Elisa Carrió en Pilar, la líder de la Coalición Cívica que ya manifestó sus deseos de encabezar la lista de senadores nacionales.
Vidal y el PRO están entusiasmados con capturar a Margarita Stolbizer, quien luego de coquetear con Sergio Massa ahora tomó alguna distancia.
La titular del GEN aparece midiendo bien en las encuestas y tiene buen diálogo con la Gobernadora. Ese tironeo entre Massa y Vidal por Margarita empezó lentamente a dividir aguas en el partido de la diputada nacional: el grupo que parecía inclinarse hacia un acuerdo con el Frente Renovador empezó a encontrar resistencias de algunos dirigentes que ven más potable sondear un posible entendimiento con Cambiemos.

Tiempo de decisiones

Los macristas acaban, además, de tomar una decisión fuerte. El congreso nacional del partido resolvió abrir las puertas a la llegada de sectores del peronismo al espacio en busca de robustecer las chances electorales en 2017.
En rigor, en la Provincia se venía trabajando en esa dirección. Vidal hizo punta con la llegada al Ministerio de la Producción de Joaquín De la Torre. Hay contactos aceitados con los intendentes Alejandro Granados (Ezeiza) y Mario Ishii (José C. Paz). La búsqueda pasa por quebrar al Grupo Esmeralda, el sector del alcaldes del peronismo dialoguista que lideran, entre otros, Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Gabriel Katopodis (San Martín). Sumar a alguno de ellos es uno de los objetivos electorales del PRO.
Esa pretensión se asienta en las indefiniciones del PJ y la insoslayable presencia de Cristina Kirchner. La ex presidenta podría ser candidata bonaerense, según se especula con insistencia. Pero hay quienes señalan que si desiste, habría una fórmula en danza: Daniel Scioli y Sergio Berni.
Esa oferta dejaría a varios alcaldes dialoguistas bien cerca de Massa, ya que la idea de articular una oferta propia vendría perdiendo fuerza ante la falta de un candidato lo suficientemente taquillero. Florencio Randazzo era el principal apuntado, pero el ex ministro sigue sin dar señales acerca de su futuro electoral.

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