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ENFOQUE

El Fondo del Conurbano juega contra la Provincia

De la reivindicación a la postración. Entre esos dos extremos podría definirse el ciclo de las finanzas de la provincia de Buenos Aires. Y, concretamente, el recorrido que hizo el llamado Fondo del Conurbano.
La reivindicación podría ubicarse en 1992, cuando ese Fondo se creó por ley. La decisión fue que estos recursos vinieran a suplir los puntos de coparticipación federal “arrancados” a la Provincia en 1988, y que obraran como una compensación por las particularidades que presenta Buenos Aires y, sobre todo, el Conurbano Bonaerense.
Aquella ley le asignaba “un diez por ciento de la recaudación del Impuesto a las Ganancias al Fondo de Financiamiento de Programas Sociales en el Conurbano Bonaerense, a ser ejecutado y administrado por la provincia de Buenos Aires”.
El tropiezo se produjo en 1997, cuando se prorrogó la ley de impuesto a las Ganancias y se sustituyó aquella disposición por la siguiente: “Asignar el diez por ciento del Impuesto a las Ganancias, hasta un monto de $ 650.000.000 anuales convertibles según Ley 23.928, a la provincia de Buenos Aires, proporcionados mensualmente, el que será incorporado a su coparticipación, con destino específico a obras de carácter social. El excedente de dicho monto será distribuido entre el resto de las provincias, en forma proporcionada mensualmente.”
A partir de allí vino la postración bonaerense.

Paso a paso
Durante los primeros años -entonces- la provincia de Buenos Aires percibía el 10% del total del Impuesto a las Ganancias al que luego se puso un tope.
Por la aplicación del tope de los 650 millones anuales, y consecuencia de la inflación, se produjo un efecto contradictorio, ya que en lugar de favorecer a la provincia de Buenos Aires con un ingreso extra, se la perjudicó. Hoy es, por lejos, la provincia que menos recibe.
Debido al congelamiento de este monto y a su falta de actualización (en el período el dólar se multiplicó por 15 veces: del 1 a 1, a $ 15 por cada dólar), se produjo el siguiente efecto:
a) El monto que recibe la Provincia está fijo.
b) Lo recaudado por el impuesto a las Ganancias fue creciendo.
c) El monto remanente a repartir entre el resto de las provincias, creció exponencialmente.
d) La recaudación del Impuesto a las Ganancias pasó de 8.333 millones en 1997, a 482.352 millones estimados por el Presupuesto nacional 2016, o sea, se incrementó la recaudación en 58 veces, mientras los 650 millones quedaron fijos.
e) La consecuencia está a la vista y se puede ver al comparar la evolución de los giros realizados a las provincias por el llamado “Fondo del Conurbano bonaerense”.
1- 1997
a) Provincia de Buenos Aires $ 650 millones
b) Resto de las provincias $ 183 millones
c) Mendoza (4,33%) $ 7,9 millones
d) Córdoba (9,22%) $ 16,9 millones
2- 2016 (ESTIMADO S/PRESUPUESTO)
a) Buenos Aires (tope) $ 650 millones
b) Resto de las provincias $ 47.585 millones
c) Mendoza (4,33%) $ 2.060 millones
d) Córdoba (9.22%) $ 4.387 millones
La paradoja es evidente. Participar del “excedente” es mucho más beneficioso que ser titular del llamado “Fondo del Conurbano”.
¿Cómo se puede resolver? Si retomáramos la disposición de 1992, asignando el 10% del Impuesto a las Ganancias a la provincia de Buenos Aires, eliminando el tope, la Provincia recibiría 48.235 millones en lugar de 650. Habrá -seguramente- etapas intermedias para recorrer en esa dirección.


(*) Contador público nacional.

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