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ESCENARIO

El sector energético Argentino en una encrucijada

La Academia de la Ingeniería de la Provincia de Buenos Aires ha lanzado un programa de estudio y análisis de problemas trascendentes de la Argentina con soluciones técnicas. La primera actividad del programa, se enfoca en el tema energético.
Desde principios de siglo Argentina pasó de ser un exportador neto de energía a importar en promedio entre 2012/14 cerca de 13.000 millones de dólares. El grueso de esas importaciones son gas natural y gas oíl. El país tiene un déficit muy importante de gas natural que obliga a quemar gas oíl y fuel oíl en invierno para reemplazar el gas natural, que en ese período se dedica a satisfacer la demanda residencial. Pero además este pico de demanda de gas oíl, obliga a importar cerca de 3.500 millones de dólares para nuestras usinas, con el agravante de que este combustible no es el ideal para las máquinas modernas por baja eficiencia y desgaste acelerado.
Argentina ha luchado a lo largo de los años por ser autosuficiente en materia energética y logró en varias oportunidades el autoabastecimiento, inclusive se dio el lujo de ser un exportador neto de energía.
El balance energético, medido en dólares que era positivo hasta 2010, se ha convertido en fuertemente negativo llegando a 11.000 millones de dólares en 2014 y seguiría creciendo este año. La producción de gas natural ha caído de 150 millones de metros cúbicos diarios a principios de siglo a sólo 110 millones en la actualidad. Las reservas comprobadas han caído, dejándonos tan solo un horizonte de menos de 10 años. La demanda de gas natural en tanto ha seguido creciendo y se espera que esto continúe en el futuro ya que existe un reclamo insatisfecho muy importante tanto en la industria como en el sector eléctrico, ésto se duplica en los meses invernales la oferta, y seguirá creciendo acompañando al crecimiento del Producto Bruto en el futuro. La situación en el caso del petróleo es un poco más aliviada, se exportan petróleos que no son aptos para ser procesado en las refinerías.
En 2013 el 87% de la energía consumida provino, del gas natural, del petróleo y del carbón, aunque la participación de este último es mínima. La participación de las energías renovables en nuestro país es, a pesar de los esfuerzos que se vienen realizando, muy reducida.

Shale Gas y Shale Oíl en Argentina
Si bien para los especialistas del sector petrolero, no era una novedad la existencia de importantes reservorios de gas y petróleo debajo de la cuenca neuquina, los legos en el tema fuimos gratamente sorprendidos por un informe de la Agencia de Información de la Energía de Estados Unidos publicado en 2011, dónde ubicaba a nuestro país con recursos técnicamente recuperables de 774 billones de pies cúbicos ( 22 billones de metros cúbicos) esto nos ubicaba en el tercer puesto en cuanto a recursos en el mundo y representaba cerca de 400 años del consumo de gas esperado para 2020.
Después vinieron consultas con diversos especialistas que pusieron un manto de precaución con esas cifras, ya que no todo sería económicamente recuperable, pero aún así los 400 años podrían transformarse en 70 u 80 años. Otro informe de la misma agencia de 2013, nos elevó al segundo puesto, con 802 TCF (23 billones de metros cúbicos), además corregía a la baja las estimaciones para la zona chaco paranaense, que los especialistas consideraban de muy dudosa posibilidades de realización, pero ahora se identificaba a la hoy famosa formación Vaca Muerta con cerca de 9 billones de metros cúbicos y debajo de ella otra formación llamada Los Molles con 8 billones. Seguramente Los Molles será mucho más cara y difícil de explotar, esto agrega un horizonte de 60 años más. Otra forma de verlo es que el país consume hoy 26 MMT/año de petróleo y las reservas de gas natural recuperables de Vaca Muerta equivalen a 4500 MMT/año.
La información de la EIA, además mencionaba que los recursos de petróleo de esquistos alcanzaban 4300 millones de metros cúbicos de petróleo, lo que nos ubicaba cuartos en el mundo en recursos no convencionales.
Los especialistas, antes mencionados, advertían que estos recursos de gas y petróleo son relativamente fácil de encontrar, porque se trata de roca madre, pero extremadamente caros de extraer.
¿Qué es el shale? La traducción de la palabra shale es esquisto o pizarra. Procede de una arcilla metamorfoseada por las acciones telúricas. Estas pizarras pueden contener petróleo o gas natural, dependiendo del tiempo y la temperatura la que han sido sometidas. Formaban la roca madre que dio origen al gas y al petróleo que el mundo consumió en los últimos 150 años.
El shale gas se formó hace más de 300 millones de años. La pizarra se depositó como cieno y arcilla en el fondo de cuerpos de agua cerrados. Como al mismo tiempo se depositaban restos de algas, plantas y animales primitivos, estos restos orgánicos fueron sepultados por los fenómenos telúricos y formaron con el tiempo hidrocarburos, por acción térmica o de microbios.
Argentina tiene algunas ventajas y otras desventajas para el desarrollo de estos recursos, la mayor ventaja es que los reservorios se encuentran a gran profundidad y con capas de rocas muy duras encima, lo que hace muy improbable la contaminación en tanto se utilicen las tecnologías más avanzadas; por otra parte los reservorios, a diferencia de algunos muy exitosos en Estados Unidos, se encuentran lejos de zonas densamente pobladas.
El desarrollo del yacimiento de Loma de la Lata dotó a la zona de una importante infraestructura, de recolección y transporte, que seguramente deberá mejorarse, pero lo básico está.
Las desventajas son que llegar a los reservorios a esa profundidad encarece el desarrollo de los pozos, y que al no ser el país un destino importante para las explotaciones petroleras, los costos del equipamiento son muy superiores a los equivalentes en Estados Unidos.
Diversas estimaciones fijan el costo de cada pozo de exploración en 11 millones de dólares y los de explotación en 8. Aunque YPF ha logrado reducir estos costos en forma significativa, las inversiones requeridas son cuantiosas. Una estimación dice que para desarrollar estos recursos se necesitan invertir alrededor de 5.000 millones de dólares por año (U$ 75.000 millones hasta 2030) para producir 40 millones de metros cúbicos diario en 2020 y llegar a 110 millones en 2030. Para satisfacer la demanda en la próxima década se necesitaría seguir importando gas de Bolivia, pero probablemente no se necesitaría importar gas natural licuado.

(*) Miembro Titular de la Academia de la Ingeniería de la Provincia de Buenos Aires.

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