None
PANORAMA SEMANAL

Se empieza a definir el tablero electoral

Con un ojo puesto en las encuestas -una especie de obsesión en la política argentina- los protagonistas de la pulseada electoral en la Provincia se dedican por estas horas a definir los armados con que buscarán imponerse en una carrera que tiene como destino final el domingo 25 de octubre.
Luego del cimbronazo que produjo la muerte del fiscal Alberto Nisman, la dirigencia política volvió al juego que mejor conoce: las negociaciones para sumar apoyos territoriales para la tracción de votos, un factor clave para definir las chances en las urnas.
Como réplica de los movimientos que se viene produciendo entre los principales referentes del oficialismo y la oposición, que definirán el tablero electoral, en el universo de las segundas líneas, que integran legisladores, intendentes y referentes territoriales, la “rosca” es frenética. La apuesta es grande. Para muchos de ellos, en esa negociación se cifra nada menos que su futuro político.

Nuevas alianzas

El acuerdo entre el líder del PRO Mauricio Macri y Elisa Carrió, por caso, sacudió fuerte el tablero bonaerense y ya está generando movimientos que involucran a dirigentes del radicalismo, el GEN de Margarita Stolbizer y a un sector del Frente Renovador.
En principio, la alianza terminó de definir el alejamiento Gustavo Posse del massismo, que derivará en un reordenamiento en varios bloques en la Legislatura bonaerense.
Pero además, el acuerdo Macri-Carrió comenzó a funcionar como un polo de atracción electoral para un sector de la dirigencia del GEN que “pide pista” para desembarcar en ese espacio, una postura que manifestaron el viernes pasado en un encuentro que se realizó en capital federal, en el que Stolbizer se pronunció en contra de avanzar en cualquier acuerdo por fuera de UNEN.
Integrado por legisladores y algunos intendentes del interior, el sector “disidente” del GEN entiende que ir a la elección acompañando la candidatura de Hermes Binner o de Julio Cobos los deja sin chances de retener cargos.
Además, ese grupo entiende que, de concretarse ese acuerdo, debería darse antes de que se produzcan nuevos desembarcos para tener un margen mayor de negociación en la conformación de las listas.

Fugas y agitación
En el massismo, en tanto, los movimientos generaron versiones de fugas y agitación interna. Luego de la decisión del diputado provincial Mariano San Pedro de dejar el bloque del Frente Renovador para pasarse el oficialismo, se instalaron rumores sobre el futuro de Darío Giustozzi, uno de los precandidatos a la Gobernación bonaerense. El jefe del bloque de diputados nacionales del Frente Renovador quedó en el centro de versiones que indican un acercamiento con Florencio Randazzo, con quien lo une un viejo vínculo político.
Lo que parece segura es la salida de Gustavo Posse, cuya ausencia ayer en el acto de lanzamiento de la candidatura de Felipe Solá en Mar del Plata fue interpretada como un nuevo gesto en ese sentido. El intendente de San Isidro ya tendría resuelto alistarse en el macrismo.
En paralelo, el que salió a intentar capitalizar ese río revuelto fue el otro precandidato a la Gobernación del massismo, Francisco De Narváez, que en los últimos días intensificó sus contactos con intendentes del Frente Renovador, en una jugada que apunta a conseguir respaldos territoriales en la pugna por la sucesión de Daniel Scioli.

Oficialismno
Con matices, en el escenario oficialista hay movimientos similares, que tienen como eje la pulseada entre Daniel Scioli y Florencio Randazzo. Por estos días, en la gobernación bonaerense y en los laboratorios electorales del sciolismo destacaban varias señales que, entienden, confirman la buena sintonía que atraviesa la relación con la presidenta Cristina Fernández.
Mencionan, como dato más destacado, el aval que otorgó días atrás la Casa Rosada para que la Provincia salga a emitir deuda en los mercados locales por unos 200 millones de dólares, una bocanada de aire para las finanzas bonaerenses en medio de la compleja negociación con los gremios estatales. No es un dato menor, sobre todo si se mide con el antecedente de 2012, cuando en medio de una fuerte tensión política con la Nación y la falta de asistencia financiera de la Rosada, Scioli debió desdoblar el pago de los aguinaldos.
Por el momento, todos están a la espera de una definición sobre la estrategia que planteará la Presidenta, que será la que en última instancia quien resuelva cuántos candidatos competirán por su sucesión, una carrera que también tiene anotados por el momento al gobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri y a Julián Domínguez.
La fecha límite para esa definición será el próximo 20 de junio, cuando venza el plazo para la inscripción de candidatos y fórmulas presidenciales para todos los partidos y frentes electorales.
Aunque la mayoría coincide en que un enfrentamiento interno en las primarias entre Scioli y Randazzo sólo beneficiaría a los rivales opositores, por ahora todo parece indicar que ambos deberán medir fuerzas en las PASO del 9 de agosto.
En ese escenario, Scioli sorprendió en los últimos días con un gesto poco habitual en su característica mesura, al lanzar cuestionamientos a la alianza entre Macri y Carrió y contrastarla con su “coherencia” política. Para algunos, se trata de una reacción al crecimiento que viene registrando el líder del PRO en las encuestas, que genera alguna preocupación en la Gobernación.

COMENTARIOS