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PARLAMENTO EUROPEO

El adiós de 'Dani, el rojo'

Arremetió contra Sarkozy, mandó callar a Schulz y criticó a Ashton Eurodiputado ejemplar, ha estado presente en el 93% de las sesiones parlamentarias. Desde 2012 preside un modesto club de fútbol alemán: el Gudesding

Es uno de los legendarios de Estrasburgo, tras 20 años en el
Hemiciclo bajo bandera verde. La agitó en las calles en la primavera parisina del 68 y defendió las ideas de extrema izquierda. Después, cambió la calle por el escaño para defender una Europa federal, tolerante, democrática y libre.
"Europa necesita renovar a sus políticos". Es la carta de despedidatras dos décadas como eurodiputado de Daniel Cohn-Bendit, apodado 'Dani, el rojo'. Su despacho de Bruselas ya esta vacío y el de Estrasburgo ha quedado este miércoles limpio. "No estoy emocionado porque llevo tiempo preparando el duelo", bromeaba en los micrófonos de France Info.
Desde su escaño asegura haber contribuido a aportar "la posibilidad de una identidad política europea". "Ésa ha sido mi contribución a Europa", ha dicho. Estrasburgo pierde a partir de hoy una voz polémica, que nunca se calló lo que pensaba. En 2008 arremetió contra Sarkozy, al que llamó miserable por no haber boicoteado los juegos olímpicos de Pekín. Mandó callar a Martin Schulz, hoy candidato socialista a las europeas, y criticó el cinismo de Catherine Ashton, jefa de la diplomacia.
No se amilanó ni con Jean-Marie Le Pen, ex presidente del Frente Nacional galo ahora presidido por su hija Marine. En 2012 criticó los "innobles" comentarios del ultraderechista, "una vergüenza para el Parlamento", tras la masacre cometida en Noruega por Anders Breivik.

Líder en 'mayo del 68'


Daniel Cohn-Bendit nació en 1945 en Montauban (Francia), aunque tiene nacionalidad alemana. Su familia era de origen judío y sus padres huyeron a París cuando Hitler llegó al poder. Cohn-Bendit estudió en Francia y fue uno de los líderes durante las manifestaciones de mayo del 68. Militó en varios grupos de extrema izquierda. Fue cuando se ganó el apodo de 'Dani, el rojo'.
El Gobierno, tras las revueltas universitarias, aprovechó sus raíces alemanas para expulsar del país al revoltoso. Éste aprovechó el exilio para ingresar en el partido ecologista alemán. Desde 1994 ha defendido una Europa federal como diputado europeo y desde 2002 ha copresidido el grupo verts/Aliance Libre Européenne.
Ha sido uno de los eurodiputados más ejemplares. En la legislatura 2004-2009 estuvo presente en el 93% de las sesiones parlamentarias. Controvertido, estuvo implicado en una polémica tras la publicación de su libro 'Le Grand Bazar' en 1975, en el que hablaba de su experiencia trabajando en un jardín de infancia y en cuyas páginas algunos vieron una incitación a la pedofilia.
"Decir que yo era pedófilo es algo insano. La pedofilia es un crimen y el delito sexual es algo contra lo que yo lucho", se defendió el eurodiputado, que se justificaba asegurando que sus líneas se inscriben en un contexto diferente al actual. "Ese texto, que en su momento no fue un escándalo, hoy es insostenible", reconoció.

Del escaño al césped

La política siempre ha sido su pasión, que ha compartido a partes iguales con el fútbol. Desde 2012 preside un modesto club alemán, el Gudesding, que agrupa a "personas de nacionalidades, barrios y condiciones sociales diferentes", según explicó el propio eurodiputado al medio 'Frankfurter Neue Presse'.
Su futuro pasa precisamente por el césped. Entre sus planes está hacer un documental sobre el fútbol y escribir un libro sobre su identidad judía. "Ahora tengo tiempo para reinventar mi vida", confesaba hace unos meses en las páginas del diario galo 'Le Journal du dimanche'.
El fin de semana pasado los ecologistas europeos organizaron una fiesta de despedida al copresidente del grupo. Una manifestación en la calle. Un adiós muy a su medida. Aunque el alemán advierte que se marcha del escaño pero que seguirá diciendo lo que opina desde París, Berlín, Bruselas o Estrasburgo.
"Ahora es necesario diseñar la Europa de mañana. Hay que renovar a la personalidades políticas. Que alguien de 69 años deje el Parlamento es normal, es necesario que una nueva generación tomen las riendas de la Europa del mañana", aseguraba el día de su despedida.

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