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OPINIÓN

Temas a la espera de la Presidenta

Inflación, subsidios multimillonarios y persistente caída de reservas aparecen como los primeros temas a abordar por la jefa de Estado cuando regrese de su posoperatorio, ante un gabinete económico semiparalizado.
Los precios de bienes y servicios continúan en alza semana tras semana, y el plan de congelamiento para apenas 500 productos no sólo dejó de regir hace rato, sino que jamás surtió demasiado efecto ante un menú que incluye unos 11.000 ítems en las góndolas.
La inflación corroe los ingentes esfuerzos que hacen los contribuyentes para aportar a los planes sociales, pero también golpea en la línea de flotación de una clase media venida a menos, en un escenario donde comienza a sobresalir el hecho llamativo de un esquema de persistente nivelación hacia abajo.
La mayoría de las consultoras que relevan precios viene alertando que el costo de vida no desacelera y se mantiene en el 2% mensual -24% anualizado-, en parte por un ritmo de emisión monetaria desaconsejable y porque el dólar paralelo a $10 presiona sobre el costo de los insumos y refuerza expectativas inflacionarias.
El gobierno está pensando en un esquema para reducir subsidios, pero el problema es el costo político a pagar por una administración que puede ingresar en una acelerada pérdida de capacidad de maniobra ante la imposibilidad de Cristina Fernández de ser reelecta.
Los subsidios podrían superar este año los 140.000 millones de pesos, según una estimación de la consultora Ecolatina, que detalla que este gasto alcanzó el 5% del Producto Bruto Interno. Hasta ahora consumieron $95.000 millones, un 56% más que en el mismo período del 2012.
Se utilizaron para financiar empresas públicas ($43.000 millones), política energética ($30.000 millones) bajo la órbita del Ministerio de Planificación y, por último, los giros al sector transporte (más de $17.000 millones) que maneja el Ministerio del Interior.
“La falta de ajustes tarifarios en lo que va del año continúa impulsando esta línea de gasto y también esperamos ampliaciones a este programa en el tramo final del año”, alerta el informe. Es justamente en este sector donde el Gobierno estima que llevará adelante la mayor parte de recortes durante el 2014.Se concentrará en los sectores de mayores ingresos, según advirtió el viceministro de Economía, Axel Kicillof.
El problema es la debilidad política: el gobierno perdió por amplio margen en los principales centros urbanos del país, y en algunos distritos históricamente peronistas también estuvo a punto de sucumbir.
Es el caso del partido de La Matanza, donde hasta la medianoche del 27 de octubre ganaba Sergio Massa, y sólo la tardía llegada de los votos de Virrey del Pino, González Catán y, sobre todo, Gregorio de Laferrere e Isidro Casanova, permitieron revertir por poco la caída.
La lectura que hacen cerca del municipio gobernado por Fernando Espinoza es que los planes sociales van perdiendo efecto en las barriadas más pobres ante las constantes remarcaciones.
La gran duda es qué hará el gobierno para intentar revertir el cuadro, si es que eso es posible a esta altura del partido.
Para el economista Ricardo Arriazu, el gobierno no desdoblará el tipo de cambio, sino que profundizará el “modelo”, y habrá menos disponibilidad de divisas y mas restricciones.
Inflación, déficit fiscal, costo laboral alto en dólares, gasto público y presión impositiva récord, más proteccionismo y distorsión de los precios relativos, son algunos de los problemas que reclaman una solución, a juicio de Arriazu, un especialista escuchado en la city.
Uno de los temas clave a abordar es el tipo de cambio: el blue avanzó 4,2% y el oficial sumó 2,1% durante el mes de las elecciones.
El Banco Central debió vender al menos u$s 1.500 millones para intentar controlar a la divisa en el período.
Esta semana, además, sumó trabas a las compras hechas por importadores que, en el último día de octubre, le permitieron terminar una rueda con saldo comprador por primera vez en el mes.
La reservas perdieron u$s 1.300 millones en el período, en parte debido a lo que debió vender el Central para conducir al dólar oficial, proveer de divisas a importadores y financiar el “dólar-tarjeta”.
En este escenario, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, admitió que podría haber aumentos de tarifas y despertó expectativas en los mercados.
Desde el Ejecutivo ya habían anunciado que bajarían los subsidios.
Las palabras del jefe de Gabinete tuvieron repercusión en los operadores, que estiman que podrían dispararse aún más las acciones de las empresas de servicios públicos.
Este movimiento se estuvo dando durante todo 2013: Edenor, por ejemplo, subió 241% en el año.
Si se piensa en el mediano y largo plazo, algo poco habitual en la política argentina, un fantasma recorre la economía: a este ritmo, el gobierno que asuma en el 2015 casi no tendrá reservas en el Banco Central.


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