Quedó patente que el “ganar perdiendo” que enarboló el Gobierno tras el 14 de noviembre se dio de bruces con el nuevo tablero político.
Quedó patente que el “ganar perdiendo” que enarboló el Gobierno tras el 14 de noviembre se dio de bruces con el nuevo tablero político.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Se apaga el sueño de la concertación: la oposición se fortalece y el oficialismo endurece su discurso

“Los que me dicen que cierre con el FMI no me aprueban el Presupuesto”, azuzó el Presidente junto a un encendido Máximo Kirchner. El acuerdo de los bloques opositores en el Parlamento condiciona al oficialismo. El radicalismo selló la unidad y consolidó sus aspiraciones para 2023.

La búsqueda de consensos básicos y el diálogo político con el que amagaba convocar el oficialismo en la última etapa de la campaña electoral van a tener que esperar. El escenario que blanqueó el rechazo opositor al Presupuesto 2022 en la mañana del jueves abre interrogantes sobre cuál será la estrategia del Gobierno para tratar en el Congreso el demorado plan económico plurianual que requiere el FMI para poner la firma a la “reestructuración” de la deuda de $44 mil millones de dólares que contrajo la Argentina en 2018.

El discurso de quiebre que pronunció Máximo Kirchner en el final de una maratónica sesión de la cámara baja no solo detonó “la excusa” de la oposición para rechazar volver a debatir la ley de leyes en comisión sino que provocó airadas reacciones en el entorno de Alberto Fernández que, hasta bien temprano de aquel jueves, había ordenado acercar posiciones con los referentes parlamentarios de Juntos por el Cambio en busca de un entendimiento. En silencio, algunas espadas del jefe de estado cuestionaron la intempestiva crítica a exfuncionarios de Cambiemos realizada por el titular del bloque del Frente de Todos y se preguntaron si tenía cintura para ejercer ese rol con un oficialismo en minoría. Es que, en el fondo, quedó patente que el “ganar perdiendo” que enarboló el Gobierno tras el 14 de noviembre se dio de bruces con el nuevo tablero político.

Pero con el correr de las horas, como ya ha ocurrido cuando era Cristina Kirchner quien emitía un mensaje disruptivo, el tembladeral interno del Gobierno se fue aquietando. Fue así que el viernes por la tarde Fernández anunció su participación en la asunción de Máximo como titular del PJ bonaerense. “Todavía se pueden arrepentir”, ironizó ayer el diputado en su discurso pronunciado en el escenario montado en la quinta de San Vicente, ladeado por el primer mandatario. Otra vez, pese a las tensiones internas, el oficialismo se abroqueló ante la avanzada opositora como método de supervivencia política.

Apuesta
Durante gran parte de la sesión en Diputados el Frente de Todos apostó al enfrentamiento interno de la UCR debido a los cruces de las últimas semanas y al dictamen en minoría que el martes habían firmado “los renovadores” del bloque conducido por Rodrigo De Loredo. Pero finalmente no hubo cisma y muchos radicales valoraron la actuación de Mario Negri, timonel del bloque de la UCR, que apostó a acercar posiciones con el oficialismo en un cuarto intermedio y luego encabezó el rechazo al discurso de Kirchner junto al jefe del bloque PRO, Christian Ritondo.

El viernes finalmente hubo lista de unidad en el centenario partido con Gerardo Morales como nuevo presidente y Martín Lousteau, factótum de “Renovación radical”, como vicepresidente segundo. Hay un convencimiento de que el “renacer” del radicalismo solo podrá consolidarse en unidad y en permanente diálogo con los socios de Juntos por el Cambio.

Esa fue la base del sorpresivo encuentro de ayer entre el gobernador jujeño y Mauricio Macri, que lo recibió en la quinta Los Abrojos. Luego, el flamante titular del sillón de calle Alsina dijo que “coincidimos en que es tiempo de poner toda la energía para fortalecer Juntos por el Cambio. Vamos a trabajar en un plan serio que tenga como premisa el desarrollo productivo y económico de todas las provincias”.

Morales, Lousteau y el diputado Facundo Manes son los precandidatos presidenciales que ofrece el radicalismo para la disputa interna hacia 2023. El expresidente, en privado, ya no descarta volver a competir por la primera magistratura, pero en su espacio debería hacer frente a las aspiraciones de Patricia Bullrich y de Horacio Rodríguez Larreta, hoy inmerso en un estratégico perfil bajo.

Claro, en medio del fragor legislativo hubo miradas torvas hacia el nuevo titular del radicalismo ante la sospecha que, en acuerdo con Sergio Massa, con quien mantiene una alianza en su provincia, mandara a sus legisladores a abstenerse para favorecer una ulterior estrategia del Frente de Todos. Finalmente, no hubo acuerdo para volver a discutir en comisión el proyecto y en la votación en el recinto, todo el arco opositor optó por el rechazo.

Bienes personales
Ese nuevo músculo político también se vio en la moción elevada por Silvia Lospennatto (PRO), que forzó la convocatoria del martes próximo para que la comisión de Presupuesto debata cambios en el impuesto de Bienes Personales, que viene con media sanción del Senado. La oposición intentará rebajas en el tributo a contramano de los deseos de la Casa Rosada, como bien dejó sentado ayer el Presidente en el acto en San Vicente.

Una muestra del nuevo tablero político que decantó las elecciones legislativas. Ya no se habla tanto de la remontada en la Provincia de “Todos” sino más bien del escenario hostil con el que deberá convivir el oficialismo en 2022 para intentar imponer reformas.

Partidas
Si bien el Ejecutivo podrá disponer de mayor discrecionalidad al no contar con un presupuesto, en la oposición aseguran que una ley tampoco evitaría la reasignación de partidas que usualmente ejecuta Jefatura de Gabinete. Si el rechazo hizo mella en la estrategia del Palacio de Hacienda de exponer los consensos necesarios para seducir al Fondo. No en vano, el viernes pasado el Presidente mantuvo una videoconferencia con la titular del organismo, Kristalina Giorgieva, para intentar llevar tranquilidad a los burócratas de Washington.

Más allá de las buenas intenciones que comunicaron ambas partes, aún persisten las diferencias. Por eso el ministro Martín Guzmán (Economía) aún no envío al parlamento el plan plurianual, el mismo que Fernández había estimado oficializar a comienzos de diciembre.

Son muchos los interrogantes que rodean al oficialismo ¿por qué no decidió debatir el Presupuesto semanas atrás con la anterior composición parlamentaria que le aseguraba mayoría en ambas cámaras? ¿Y en medio de un nuevo agrietamiento del discurso, cómo convocará a la oposición a debatir este programa de metas que requiere el Fondo para cerrar el eventual acuerdo?

Un alto funcionario consultado reconoció que “no podíamos enviar al Congreso el plan plurianual hasta tanto no hayamos avanzado con el Fondo”. Ergo, aún restan acordar cuestiones tales como la reducción de la brecha cambiaria o el ajuste en el gasto social que demanda el organismo de crédito multilateral para achicar el déficit fiscal. Aunque en Economía afirman que el principal objetivo es la lucha contra la inflación, la licuación del gasto que provoca la suba generalizada de precios resulta un aliado importante en este objetivo. Por ello, terminaron dándole la derecha a la oposición parlamentaria en que la previsión de un IPC del 33% para el año próximo no es realista y se comprometieron a “revisar” a mediado de 2022 la previsible suba de la recaudación del IVA.

Convocatoria
En el arco opositor ahora miran hacia el oficialismo de qué forma intentará buscar nuevos acuerdos en lo que se presume una pronta convocatoria a sesiones extraordinarias para fines de enero próximo.

Por ahora, se encuentran con discursos de barricada como los pronunciados ayer en la asunción de Kirchner al frente del PJ bonaerense y los que podrían replicarse mañana al conmemorarse los 20 años del “Argentinazo” de diciembre del 2001.

La avanzada opositora abroqueló las piezas fisuradas del Frente de Todos. Pero la forzada postal de unidad de la víspera no ocultan los intentos por blindar a A. Fernández para lo que resta de su mandato y, por ende, de limitar las ambiciones del kirchnerismo de condicionar el rumbo de gobierno.

Los intendentes, por lo bajo, aseguran que la entronización del hijo de Cristina al frente del justicialismo provincial es fruto de un “acuerdo” y que el congreso partidario es el que garantiza ese pacto. Todas conjeturas: ayer muchos de estos dirigentes aplaudieron al diputado en momentos en que abogaba por un “partido abierto” a otros sectores. Todos los presentes, con todo, saben que el camporismo no suele ser generoso en la construcción de poder. Y los ausentes, como Sergio Berni, también.

En busca de equilibrios
En un sector de la Casa Rosada, en tanto, trasciende el intento de dejar al kirchnerismo la articulación política de la Provincia para poder construir junto al Presidente nuevos equilibrios de poder en el armado nacional del Frente.

Esa es la visión que emerge del sindicalismo -gran parte de la CGT estuvo ausente en San Vicente-, y del relanzado Grupo Callao, donde apuestan a remozar la figura de A. Fernández de cara a lo que viene. “El kirchnerismo no es más la primera minoría si tomamos los resultados electorales. Tiene que haber otro reparto del poder en el Frente”, disparó un jefe sindical, cercano al primer mandatario. Al igual que otros dirigentes, se pregunta si esta vez “Alberto se decidirá a ejercer algún tipo de liderazgo”. Nadie lo sabe.

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