Cristina y Alberto Fernández durante los festejos de ayer.
Cristina y Alberto Fernández durante los festejos de ayer.
DECISIÓN 2019

“El gobierno volvió a las manos de la gente”, dijo Alberto Fernández

El Presidente electo confirmó que esta mañana se reunirá con Macri para iniciar la transición. Los tiempos difíciles que se avecinan y los desafíos que debe enfrentar.

“Los tiempos que vienen son tiempos difíciles”, dijo Alberto Fernández en su primera aparición como presidente electo del país, tras su contundente victoria en primera vuelta. Nada más cierto.
“El gobierno volvió a las manos de los argentinos”, arengó anoche Fernández, que afrontará, al menos, cinco desafíos centrales durante el mandato de cuatro años que cumplirá desde el 10 de diciembre.
“Vamos a colaborar en todo lo que podamos”, sostuvo en referencia a la etapa de transición que se abre hoy. “Colaborar para que los argentinos dejen de sufrir”, aseguró. La transición, seguramente, se iniciará con la urgencia de tener que acordar con el presidente saliente, Mauricio Macri, las herramientas para tranquilizar a los mercados y evitar una nueva corrida cambiaria.
Para Alberto F. no será una exigencia menor, porque el aval de las urnas ya le transfirió la responsabilidad –aunque compartida con Macri- de lo que pueda suceder en el inestable escenario económico argentino antes de su asunción efectiva dentro de 45 días. El presidente electo tiene conciencia de esta situación y por eso le exigirá a Macri la designación de un representante propio en el Banco Central. De hecho, la mayor preocupación de Alberto F. es el nivel de reservas del BCRA, que viene en picada desde el día posterior a las Paso de agosto, con una caída abrupta de más de 20.000 millones de dólares. El ahora presidente electo ya se lo había advertido a los representantes del Fondo Monetario Internacional que lo visitaron en su búnker de la calle México porteña. A tal punto, que los responsabilizó por no frenar la fuga de capitales.
El segundo desafío que enfrentará Alberto F. ,autoimpuesto por su manera de concebir la gobernabilidad, es la renegociación de la deuda con el FMI, puesto que los vencimientos programados para 2020, 2021 y 2022 condicionarán, por su volumen, el mandato que ayer le dio la mayoría de los argentinos: poner en marcha la economía tras años de crisis y estancamientos.
En el equipo económico del peronismo reunificado –que integran Matías Kulkas, Cecilia Todesca y Guillermo Nielsen, entre otros- piensa que se debe conseguir un achatamiento de los picos de vencimiento, estirando los plazos, para que la presidencia de Alberto F. sea “viable”. La factura más grande que le pasará el presidente electo al saliente Macri será, justamente, el pacto inconsulto con la oposición que firmó con el FMI a mediados del 2018.
El tercer desafío también está relacionado con la maltrecha economía argentina: será la baja de la inflación que viene azotando las familias y a la actividad productiva desde hace años y que se profundizó durante la administración de Macri por efecto de las devaluaciones. Con ese objetivo, el presidente electo anticipó en la campaña que convocará a un amplio acuerdo social, que sentará a la misma mesa a empresarios, sindicalistas y al futuro gobierno.
La propuesta del presidente electo es muy similar a la que planteó Roberto Lavagna, el candidato de Consenso federal que ayer quedó tercero en las elecciones y que bosquejó la creación de un Consejo Económico y Social. Justamente, Lavagna y los dirigentes que lo acompañan serán los primeros convocados para iniciar una ronda de diálogo con la que Alberto F. buscará ampliar los apoyos políticos de cara a la conformación del próximo Congreso.
En la lista de los desafíos se ubica, en cuarto lugar, uno de orden político y social: cerrar la grieta que durante años signó la vida pública argentina y que dinamitó la posibilidad de avanzar en acuerdos de consenso a nivel gubernamental y legislativo. Las presidencias de Cristina Kirchner, primero, y luego la de Macri, no contribuyeron en ese sentido. Y ambos pagaron cara la pelea con magros resultados de gestión en el período comprendido entre 2011 y 2019. Para cerrar la grieta, será muy importante el estilo de liderazgo que adopte el nuevo Presidente: una cosa es el don de mando que se le reconoce al peronismo en el poder y otra, bien distinta, es el sesgo autoritario también conocido por los argentinos.
El encolumnamiento del justicialismo y, sobre todo, del kirchnerismo duro, será central para que Alberto F. enfrente los dos primeros años de gobierno desde una posición de solidez política.
El quinto desafío estará configurado por las relaciones internacionales. El Frente de Todos afrontó una campaña bajo la recurrente acusación –por parte del oficialismo- de que apoya al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Se trata de un asunto espinoso para Alberto F., que avaló el informe Bachelet sobre violaciones a los derechos humanos en el país caribeño, a pesar de que Cristina Kirchner fue una aliada estratégica de Caracas.
En ese plano, también representa un interrogante la futura relación con el Brasil de Jair Bolsonaro. Ayer mismo, en plena jornada electoral, Alberto F. se fotografió haciendo una Ele con los dedos de su mano (por el ex presidente Lula, preso en Curitiba), en una actitud de abierto desafío a Bolsonaro, que en varias ocasiones pidió el voto para Macri sin importar su injerencia en la política interna de otro país. Las crisis de Chile, Perú y Ecuador también se inscriben en un contexto desafiante para Alberto F.

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