Alberto Fernández, que espera ratificar en octubre lo que adelantaron las PASO, tras su gira latinoamericana, envió mensajes políticos a Washington y Brasilia.
Alberto Fernández, que espera ratificar en octubre lo que adelantaron las PASO, tras su gira latinoamericana, envió mensajes políticos a Washington y Brasilia.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Nace una nueva metamorfosis política entre el oficialismo y la oposición

Alberto Fernández busca construir poder en medio de las internas del peronismo, mientras que Macri y Vidal retoman la campaña y se perfila una oposición sin el Presidente y con la Gobernadora.

La dirigencia política argentina entró en una etapa de reconfiguración. El oficialismo empieza a prepararse para ser oposición. Y la oposición mayoritaria, la que se agrupó en el Frente de Todos, tiene una incipiente puja interna por el reparto de roles de cara al próximo período de gobierno. Paradójicamente, este cuadro de situación se va desarrollando pese a que los argentinos aún no sufragaron en la elección que vale por los puntos. El resultado de las PASO anticipó los tiempos.
Alberto Fernández, el candidato presidencial más votado en las primarias, entiende que una cosa es el crédito que la sociedad le dará si confirma su triunfo el 27 de octubre y otra es reunir el poder necesario para gobernar. Un reconocido dirigente de Cambiemos admitió pocos días atrás que uno de los errores del presidente Mauricio Macri fue, justamente, no convertir ese crédito electoral en poder efectivo para encarar la gestión.
Así como Cambiemos fue una alianza electoral que no pudo consolidar una coalición política, el Frente de Todos se encuentra en plena tarea de amalgamar espacios y personalidades que, en muchas ocasiones, tienden a pensar distinto frente a temas concretos. Uno de ellos es la reforma constitucional que vienen pergeñando sectores kirchneristas desde hace años, con el objetivo de modificar el Poder Judicial.
Si bien durante la campaña el tema estuvo solapado, la titular de Justicia Legítima, la fiscal Cristina Caamaño, acaba de reconocer que integró un grupo de trabajo junto a otros juristas como Eugenio Zaffaroni para sentar las bases de una reforma. Ese grupo se disolvió, pero las ideas permanecen. En forma preventiva, Alberto Fernández tuvo que salir a aclarar que no lo van a “convencer” de la necesidad de cambiar la Constitución. El país tiene realmente otras urgencias para atender.
Aun así, el fervor reformista se silencia pero no se oculta. En la mira está siempre la Justicia Federal, sobre todo la asentada en Comodoro Py, a algunos de cuyos jueces y fiscales advirtió públicamente Alberto, por la forma en que “abusaron” de la prisión preventiva bajo la llamada “doctrina Irurzun”. La propia Cristina Kirchner habría visto comprometida su libertad si el Senado le hubiera quitado los fueros ante los insistentes pedidos del juez Claudio Bonadio.

La causa de los cuadernos
El magistrado elevó a juicio oral la mega-causa de los cuadernos, por la cual hay 172 procesados entre ex funcionarios, empresarios –la mayoría- y presuntos testaferros. Bonadio es de los pocos jueces que no atendió a los cambios político-electorales y sigue en la misma línea que llevaba contra Cristina, aunque desvinculó de la causa a Máximo Kirchner, Wado de Pedro y al “Cuervo” Larroque. La ex presidenta debería afrontar el juicio en pleno mandato como vicepresidenta.
Cristina reapareció ayer en La Matanza, tras un nuevo viaje a Cuba para acompañar a su hija Florencia, por cuyo estado de salud se siente “responsable”, tal como afirmó la propia senadora. En el auditorio no pasó inadvertida la presencia de Carlos Zannini, el otrora poderoso secretario Legal y Técnico de la Presidencia, quien se había enemistado con Cristina por rencillas del pasado.
En la reconciliación de Cristina con algunos dirigentes tuvo y tiene un rol preponderante Máximo. A tal punto, que el líder de La Cámpora mantuvo abierto el diálogo con Alberto Fernández aun cuando su madre estaba peleada con él. Máximo siguió así un consejo que le había dado Néstor Kirchner.
La repentina moderación del camporismo obedeció al pragmatismo antes que a la convicción política. Y ahora mismo se está poniendo a prueba: los distintos peronismos que se reunificaron en el Frente de Todos instruyeron a sus representantes en Chubut para que no le compliquen más las cosas al gobernador Mariano Arcioni, que está contra las cuerdas en una provincia que se encuentra en colapso financiero y que sufre una pena colectiva por la muerte de dos docentes.
Para el kirchnerismo, la alianza con los gremios docentes forma parte de su manual político. El puntapié inicial lo dio Néstor Kirchner en 2003 cuando viajó a Entre Ríos, ni bien asumió la Presidencia, y logró que se levantara un paro que llevaba meses. La misma receta perfila Axel Kicillof ahora en territorio bonaerense, aunque el ex ministro de Economía viene dando señales de que buscará darle un perfil propio a la gestión, no necesariamente alineado con La Cámpora.

Hacia una “nueva” oposición
Mientras esto sucede en la oposición, que se prepara para ser oficialismo, en el PRO comenzaron a desarrollarse conversaciones para adaptarse a la nueva realidad política del país. Una de ellas tuvo lugar durante un almuerzo que compartieron el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. Aunque cambió el escenario, el jefe de Gobierno confía en obtener su reelección en primera vuelta y contribuir al rearmado opositor.
“La conducción del PRO finalizó con esta elección”, es la frase que más se escucha ahora en la interna de Cambiemos. Eso implica que la UCR dejará de tener el rol de reparto y se sentará a la mesa en pie de igualdad con dirigentes como Larreta, María Eugenia Vidal, Martín Lousteau, Alfredo Cornejo y Pablo Javkin, el nuevo intendente de Rosario. A ese espacio también podría integrarse Monzó si es que el nucleamiento opositor transitara por el rumbo de la moderación.
Afuera de esos planes quedarían Macri y la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. El Presidente tiene ante sí un mes de proselitismo con el que intentará recuperar el terreno perdido ante Alberto Fernández. En principio, la impronta de la campaña oficialista será menos virtual y con más presencia de los candidatos en las calles. Se montará una serie de marchas con punto de partida en Barrancas de Belgrano, al estilo de la concentración del 24A en la Plaza de Mayo.
Mientras tanto se está negociando una aparición conjunta del Presidente con Vidal, quien optó hasta el momento por encarar una recorrida frenética por la Provincia, sin la compañía de referentes del Gobierno nacional. En el plano de la gestión resalta el viaje del ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, a los Estados Unidos para buscar el aval del FMI al reperfilamiento de la deuda de corto plazo, unos 16.000 millones de dólares en letras con jurisdicción local.
En forma paralela, Alberto Fernández regresó al país tras sendas visitas a los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Perú, Martín Vizcarra, luego de las cuales envió mensajes políticos a Washington y Brasilia.
Mañana mantendrá una reunión con radicales porteños, el martes viajará a Mendoza y el jueves regresará a Córdoba. Ya parece ser una idea fija del candidato del Frente de Todos sacar más votos en la provincia que pavimentó, hace 4 años, el encumbramiento de Macri.
Todo esto, en el marco general de una nueva metamorfosis de la dirigencia política argentina.

COMENTARIOS