Mauricio Macri, que no tiene logros económicos para mostrar, buscará agitar las banderas de la corrupción y el autoritarismo.
Mauricio Macri, que no tiene logros económicos para mostrar, buscará agitar las banderas de la corrupción y el autoritarismo.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La oposición, atrapada en su propio laberinto

El peronismo declama la unidad pero no encuentra un líder, y Cristina, que solo está fuerte en la Provincia, lidia con problemas judiciales.

“Hacen dos asados y se creen que con eso están en marcha. Pero acá lo que hacen falta son definiciones claras”. La frase pertenece a un dirigente que participa activamente del armado de Alternativa Federal y apunta, en tono irónico, contra un trío que incomoda a ese espacio político, integrado por Roberto Lavagna y sus promotores Eduardo Duhalde y Luis Barrionuevo. Lo que está en juego, prematuramente, es la candidatura presidencial del peronismo no kirchnerista.
Juan Manuel Urtubey, Sergio Massa y Miguel Pichetto son quienes, de movida, dieron esas definiciones: los tres se anotaron en una carrera interna y compiten, por ahora, en un campo soterrado, que busca congregar el favor de los gobernadores del PJ y dirigentes de provincias administradas por Cambiemos, al tiempo que van midiendo esos movimientos en las encuestas.
El posicionamiento es todo en esta etapa. Y Lavagna alteró ese juego de manera inesperada. El ex ministro de Economía de Duhalde y Néstor Kirchner tiene con qué aventurarse. Los sondeos lo muestran entre los pocos que tendrían chances de derrotar al presidente Mauricio Macri si la elección se definiera en un ballotage.
Su figura concita, además, la adhesión de sectores del radicalismo disconformes con el rumbo de Cambiemos y del socialismo santafesino, que no tiene candidato propio desde que lo fuera Hermes Binner. El sindicalismo también le hace un guiño.
De hecho, Hugo Moyano habría accedido a acompañar a Duhalde a una reunión con Cristina Kirchner, para preguntarle si realmente será candidata a la Presidencia o si estaría dispuesta a participar de un armado que englobe a toda la oposición peronista. Esa inquietud, que surge del pensamiento de Duhalde, apunta a instalar a Lavagna no sólo a la altura de Cristina, sino por encima de Urtubey, Massa y Pichetto. Una movida propia de quien domina los tableros de ajedrez.
Aunque ya pasaron unos cuantos años, en el peronismo tienen claro que fue él quien “inventó” la candidatura presidencial de Kirchner en 2003, al comienzo sólo como un tapón para impedir el regreso de Carlos Menem.

El olvido del PJ bonaerense
Representando a una generación más joven, el gobernador sanjuanino Sergio Uñac aplica una lógica política similar. Ayer mismo convocó en su provincia a Lavagna y a sus colegas Urtubey, Miguel Lifchitz (Santa Fe) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero) a un seminario sobre el desarrollo argentino. Uñac es otro de los dirigentes que impulsa la reunión del peronismo y otros espacios de la oposición. En rigor, se trata de una declamación que luego es dificultoso poner en cancha. Sobre todo, porque al menos por ahora no se observa que haya un liderazgo capaz de englobar a la oposición.
Cristina Kirchner es, con certeza, la dirigente a quien el electorado más identifica como la contracara del presidente Macri, pero muchos creen que eso no es suficiente. “Cristina se levanta a la mañana y tiene ocho indagatorias. Así es difícil pensar con claridad”, advierte un ex integrante de sus gobiernos.

La candidatura de Cristina
No obstante, buena parte del peronismo bonaerense está decidido a atar su suerte a la candidatura de Cristina, sin analizar lo que significa electoralmente en el país, pero teniendo en cuenta lo que mide la expresidente en sus municipios.
En esa fila se alinean los intendentes del Conurbano, aunque entre ellos existe una interna solapada que es una bomba de tiempo, al estilo clásico del PJ: los divide la candidatura para la Gobernación. Un grupo empuja al lomense Martín Insaurralde y otro a la matancera Verónica Magario. Aunque en verdad, los segundos podrían avalar la irrupción de Axel Kicillof.
El ex ministro de Economía y actual diputado, que en la última semana recorrió los distritos de Bragado, Chivilcoy, 9 de Julio y Tres Arroyos, es el candidato preferido de Cristina para la Provincia. El PJ de La Matanza registra un antecedente para no desatender: su emblema es Alberto Balestrini, quien llegó a ocupar la Vicegobernación en tiempos de Daniel Scioli. Algunos sugieren incluso que el verdadero objetivo del kirchnerismo en la próxima elección será la Provincia.

La reelección de 1995
En el fondo, los caciques peronistas piensan que si no logran un armado de unidad, el escenario que se está configurando tendrá las características de la elección de 1995, cuando Menem consiguió su reelección ante la dispersión opositora y pese a que la Convertibilidad ya daba señales de agotamiento, expresadas en un notorio aumento de la desocupación y la pobreza. Salvando las distancias, Macri podría ser reelecto en un contexto de malaria económica.
El Presidente tiene, en efecto, poco para mostrar en materia económica, pero está a su alcance agitar la bandera de la lucha contra el autoritarismo y la corrupción. A raíz de su estado deliberativo, el peronismo termina alimentando la estrategia de Cambiemos: de otro modo no puede entenderse que se haya agrupado para rechazar el decreto de extinción de dominio en el Congreso. En esa materia, el kirchnerismo solía quedar más aislado e identificado con una mácula corrupta.

Gira y apertura de sesiones
Tras su gira por India, Emiratos Árabes y Vietnam, desde donde anticipó el tono que tendrá su campaña al asegurar que “los argentinos no quieren volver al pasado”, Macri encabezará el próximo viernes la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. En su discurso, con certeza, trazará una línea divisoria entre Cambiemos y el peronismo, al que en el macrismo ya no analizan por sectores, sino en bloque, como lo confirma la retracción de los sectores dialoguistas del PRO.
En la alianza gubernamental se impone, en ese sentido, el predicamento histórico de Elisa Carrió antes que la acción política de la UCR, que se muestra desafiante con el PRO en todos los distritos donde cuenta con candidatos competitivos. Y que sigue blandiendo como una advertencia la eventual postulación de Martín Lousteau para enfrentar a Macri en las PASO de Cambiemos. Con un agregado inquietante: el ex ministro y ex embajador oscila entre el oficialismo y la oposición.
Tanto, que se registró algún enojo en la comitiva presidencial, que Lousteau integró, luego de que afirmara que Cambiemos debería facilitar la competencia interna. Los radicales ya le hicieron saber al PRO, en las urnas y también en reuniones discretas, que no hay espacio para los candidatos tipo Miguel del Sel –el ex Midachi que estuvo a punto de ser gobernador de Santa Fe-, porque la UCR sigue siendo fuerte en el interior del país y no está dispuesta a ceder posiciones.

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