El Banco Central espera la evolución de los precios para definir si es más agresivo
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El Banco Central espera la evolución de los precios para definir si es más agresivo

El jueves pasado, el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Jerome Powell, comentó en el Economic Club de Washington que estaba preocupado por la cantidad creciente de deuda de su país y reiteró que la entidad monetaria estaba preparada para esperar antes de volver a subir las tasas de interés este año. La inflación estimada en diciembre en Estados Unidos sería de 1,9% anual, mostrando una desaceleración respecto al mes anterior de 2,2% anual. En la misma línea, el Banco Central Europeo en otro mensaje, dio a entender que será paciente en decidir subas de tasas de interés en el 2019. En ambos casos, el diagnóstico que subyace en los anuncios es el temor de que la economía internacional se pueda amortiguar su crecimiento, y por tanto se aleja la posibilidad de rebrotes inflacionarios.
Los anuncios de los dos bancos centrales mayores de occidente eran esperados por los mercados: ver cómo evolucionan las variables antes de seguir con el cronograma de incrementos del costo del dinero. Ahora el mundo le sonríe un poco al gobierno de Mauricio Macri. Con la expectativa de tasas más estables sería menor la aspiradora de dólares estadounidense y los precios de los commodities tendrían que mejorar: oro, petróleo o soja. Precisamente, la soja subió 0,40% al cierre de la semana pasada. Una ganancia pasajera quizás, ya que las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China siguen abiertas, y el país asiático no ha aumentado los pedidos de compras de granos.
La cotización sigue bajo presión por temores a una sobreoferta global en valores de 330/335 dólares la tonelada, muy lejos de los récord alcanzados en los años del gobierno kirchnerista. En cuando a los rendimientos de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, mostraron bajas luego de los comentarios de Jerome Powell. El retorno a 10 años de esos títulos quedó en torno a 2,7%. La contrapartida local fue la continuidad de una mejor percepción de los inversores sobre el riesgo argentino, cercano a perforar los 700 puntos básicos.


De cualquier manera, el mundo sólo puede explicar una parte de lo ocurrido en la Argentina y lo que vendrá en el 2019. Por primera vez el Banco Central intervino en el mercado local del dólar como resultado de que la banda de no intervención fue perforada. Lo hizo con poca cantidad y quizás con las expectativas de lo que pueda ocurrir en los próximos meses: por un lado, con los ingresos de dólares de la cosecha, y por otro, con el anuncio del Tesoro Nacional que iniciará las licitaciones de dólares a fines de marzo.
La fuerte caída de la actividad económica, el efecto de tasas de interés reales altas y el escenario de mayor estabilidad cambiaria, provocó una reversión del mercado que comenzó a desprenderse de los dólares. Datos extraoficiales, en base a estimaciones de bancos y operadores del mercado, dicen que en el último bimestre del año 2018 el saldo de ventas de dólares sería cercano a los 4.000 millones de dólares. La información del Banco Central relevada hasta noviembre último indicó que en ese mes las ventas de dólares al público y empresas había superado a las compras: 2.177 millones contra 1.956 millones. En diciembre la tendencia se incrementó por razones estacionales: en este mes se incrementa la demanda de pesos para afrontar los pagos de fin de año. Y a esto se suma que con altas tasas de interés, siguen los incentivos para quedarse en pesos.
Otro tema es cuánto bajará el Banco Central las tasas de interés. En la última semana introdujo pequeñas correcciones en los rendimientos de las Leliq, quedando los rendimientos por debajo de 58,5%. Algunos esperaban una política más agresiva, aunque habrá que ver con mayor detalle la evolución de los precios.
En diciembre la inflación estaría en el orden del 2,5% mensual frente al 3,2% del mes anterior. La tendencia parece firme, aunque quizás no se ajusta a los planes oficiales y del Fondo Monetario Internacional, que hubieran esperado una reducción más rápida.
La marcha de la economía real, en tanto, sigue por otros carriles. La capacidad instalada industrial cayó en noviembre último a 63,3% es decir, 5,9% menos al nivel registrado en el mismo mes de 2017 (69,2%) y registrando el menor nivel para ese mes desde 2002.
Este descenso estuvo en línea con el retroceso del 13% que registró la actividad industrial entre esos 12 meses.
Los sectores con menor uso de su potencial fueron: la industria textil (43,9%), el sector automotriz (44,4%), la industria metalmecánica sin contar el bloque automotor (44,5%) y productos de caucho y plástico (51,6%).
Las exportaciones en cambio siguen mejorando.
En noviembre, según la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, las exportaciones crecieron 14,5% superando los 5.300 millones de dólares. En el acumulado de los primeros 11 meses de 2018 el aumento fue de 4,5%, lo que las llevó a totalizar 56.000 millones de dólares.

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