Dólar, tarifas y peronismo, un triángulo  que sume al Gobierno en la incertidumbre
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Dólar, tarifas y peronismo, un triángulo que sume al Gobierno en la incertidumbre

La coyuntura económica con implicancias negativas para Cambiemos. Mientras la oposición se hace fuerte en el Congreso, donde el oficialismo pierde capacidad negociadora.

El Salón de los Bustos de la Casa Rosada suele ser testigo de escenas muy particulares. El último viernes se cruzaron por esa suerte de “red carpet” oficial dos figuras importantes del Gobierno, aunque no se saludaron. Uno entraba y el otro salía de la sede gubernamental a todo ritmo, por la explanada que da a la avenida Rivadavia. El cruce de ambos personajes retrataba el momento político que atraviesa el país: uno era Juan José Aranguren y el otro Jaime Durán Barba.
El ministro de Energía es el miembro del Gabinete con peor imagen ante la sociedad. El ajuste tarifario que viene aplicando desde hace dos años le pasa esa factura todos los meses. Pero en la administración de Cambiemos lo consideran un “patriota”, según lo definió ayer Marcos Peña, porque no pone reparos para inmolarse frente a la opinión pública.
Para el Gobierno es vital que el rechazo social que provocan los aumentos de las tarifas quede circunscripto en su figura. Esto es, que se aplique la vieja máxima de que un ministro es un fusible del Presidente, que lo puede hacer saltar cuando lo considere oportuno para que no se vea dañada su credibilidad.
En ese punto entra a tallar, precisamente, el otro personaje en cuestión. Jaime Durán Barba es el encargado de medir la temperatura de la sociedad para aconsejar a la mesa chica de Cambiemos la receta a seguir. En el maletín negro que el asesor ecuatoriano portaba en la Rosada estaban las encuestas más recientes.
Un trabajo de la Universidad de San Andrés indagó sobre el grado de satisfacción con la marcha del país por parte de tres sectores sociales: el ABC1, la clase media y la baja. Desde octubre de 2017, es decir cuando el oficialismo se impuso en las elecciones legislativas, los gráficos muestran líneas descendentes muy marcadas. Mientras que este mes que concluye, la conformidad con la situación tocó el piso: 37% en el ABC1, 31% en la clase media y sólo un 22% en estratos bajos.

La carta de Vidal
Claro que los números de Durán Barba pueden ser un poco más optimistas, pero seguramente no se sustraen de esta percepción colectiva. Por ende, el trabajo del consultor más escuchado por el presidente Macri pasa por estos días por diseñar una estrategia para amortiguar el impacto de ese mal humor social. Para lograr ese objetivo, el oficialismo juega una carta fuerte en materia de imagen: el apoyo incondicional de la gobernadora María Eugenia Vidal al primer mandatario.
Ese respaldo quedó más que claro cuando Vidal anunció la quita de impuestos en la facturación de servicios en territorio bonaerense, con la esperanza de que otros gobernadores la imiten, pero también para dotar a Cambiemos de una cara humana frente al drama que afrontan las familias que no pueden pagar las abultadas tarifas que llegan a sus domicilios. De hecho, trascendieron casos de usuarios que tuvieron que endeudarse para ponerse al día y que no les corten el servicio.
Pero el Presidente parece embarcado en una pulseada con la oposición que se le planta en el Congreso. A tal punto, que mientras el bloque de diputados de Cambiemos bloqueaba uno por uno los 29 proyectos que se presentaron para morigerar o frenar el ajuste de tarifas, Macri aseguraba desde Santa Fe que las empresas de servicios están “invirtiendo como hace años no lo hacían”. El mandatario está especialmente decepcionado con la “incomprensión” opositora.
Ante sus funcionarios y aliados de mayor confianza, Macri advierte que la situación fiscal del país es grave y que el Estado no puede seguir financiando la maraña de subsidios que abultaron en las últimas décadas.
Ese diagnóstico lo escucharon en la Casa Rosada, entre otros, el gobernador de Mendoza y titular de la UCR, Alfredo Cornejo. También empresarios que están cercanos a Cambiemos, como Marcelo Mindlin, a quien también se lo vio en la Rosada el último viernes.

Tensión por el dólar
El último día hábil de abril fue uno de los que mayor incertidumbre deparó para el Gobierno. Y no precisamente por la controversia en torno a las tarifas, que en rigor viene de 2016 y ahora se reactivó, sino por el fuerte aumento en la cotización del dólar que motivó una intervención en el mercado de divisas por parte del Banco Central, lo mismo que había hecho en las tres jornadas anteriores a un altísimo costo para las reservas, que perdieron más de 4.300 millones de dólares.
La autoridad monetaria aplicó también una suba de las tasas de interés, la primera de 2018, para tratar de evitar que se desarmen posiciones en pesos y vayan a tomar refugio en el dólar. A la vez que endurece nuevamente la política monetaria para contener la inflación. No hace falta recordar que en la Argentina, el aumento del dólar se traslada a precios prácticamente de manera automática. Y que el fenómeno inflacionario hunde sus raíces en toda la historia nacional.
Tras el feriado del primero de mayo, el próximo miércoles, será el mercado el que responderá si le cree al BCRA. Esa respuesta dependerá de la solidez de la política económica del Gobierno y del liderazgo del Presidente, pero como también enseña la historia, no se adoptará con el corazón sino con el bolsillo.
El Gobierno ya anticipó que si persiste la volatilidad, el Central volverá a intervenir.
El “parate” de mañana y pasado viene bien en un marco de fuerte ruido económico.
En ese contexto, algunas versiones intentaron provocar más daño. Una de ellas fue la que dio cuenta de una reunión entre el presidente Macri y el ex ministro de Economía Domingo Cavallo para consultar su opinión sobre la marcha del país.
Ya se sabe que el jefe de Estado consulta a economistas de distinto pelaje, pero el sólo hecho de que se mencionara a Cavallo –emparentado con el corralito y la catástrofe de 2001- generó una oleada de indignación en las redes sociales.

Monzó y el peronismo
En el campo opositor, el peronismo intenta capitalizar esta situación. La noticia de que el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, decidió no renovar su mandato en 2019 fue interpretada como una señal de disidencias en la coalición gubernamental. Aunque en los hechos, parece haberse iniciado una fase de salida de sectores peronistas que se recluyeron en el macrismo cuando el PJ era controlado por el kirchnerismo con afán expulsivo.
“Me siento liberado”, dicen que repite Monzó entre sus allegados donde, se especula con que su salida de la presidencia de la cámara Baja se produzca a fines de 2018. “Tal vez llegó el momento de que usted tome una decisión, como lo hizo cuando la 125”, le dijo la massista Graciela Camaño a Monzó en pleno recinto de la Cámara baja, recordando que era ministro de Agricultura de Daniel Scioli y dio un paso al costado por diferencias irreconciliables con el kirchnerismo en medio de la pelea por las retenciones.
La mujer de Luis Barrionuevo -devenido interventor judicial del PJ nacional- es una de las voces potentes de la oposición en el Congreso. Monzó es, a su vez, un hombre respetado por la dirigencia política.
Junto al salteño Pablo Kosiner, del PJ federal que responde a los gobernadores, encabeza a los diputados que pueden alterar la agenda del Gobierno, lo mismo que Miguel Pichetto en el Senado. Tanto es así, que se encaminan a emitir dictamen para atenuar el impacto de las tarifas, pese a que desde la Casa Rosada ya se advirtió que la política impositiva es facultad del Poder Ejecutivo y que el presidente Macri está dispuesto a vetar cualquier iniciativa que vulnere ese principio.
El kircherismo, a su vez, luce atrapado y sin salida en cualquier batalla parlamentaria. Días atrás, la propia Cristina Kirchner propuso en el Senado el regreso a comisión de un proyecto de reforma penal y perdió la votación 44 a 15.
El discurso de la ex presidenta sigue siendo escuchado por un sector de la sociedad, pero en términos prácticos, transita en los márgenes del sistema político. Por ende, su favor ya no le basta a seguidores como el nuevamente encarcelado Cristóbal López.<

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