Cayó en Mendoza el prófugo más buscado del país
ASESINO

Cayó en Mendoza el prófugo más buscado del país

Se trata de Matías Alejandro Espiasse Pugh. Tiene 39 años y se escapó de Ezeiza hace cuatro; el Gobierno ofrecía una recompensa de $500.000.

Matías Alejandro Espiasse Pugh, uno de los prófugos más buscados y peligrosos del país, cayó este viernes en Mendoza. Policías provinciales lo encontraron en la localidad de Corralitos, Guaymallén.
El Ministerio de Seguridad ofrecía una recompensa de $500.000 por este delincuente de 39 años. Cuando lo atraparon, tras una vida de crímenes y fugas, tenía en su poder dos armas de fuego.
El prontuario de Espiasse Pugh, quien nació el 29 de mayo de 1978 en Chubut, relata gran cantidad de crímenes, robos y fugas. Sus familiares también llevaron vidas vinculadas al delito y casi todos ya encontraron la muerte.
Uno de sus hermanos terminó muerto a balazos durante un robo en Mar del Plata. Su papá, Juan, murió ahogado en un ajuste de cuentas. Otra hermana era “mechera”.
Cuando Matías tenía 19 años, su familia se mudó de Trelew a Neuquén. A esa edad ya acumulaba unos 20 pedidos de captura en tres provincias.
El 15 de junio de 2007 lideró el asalto más violento de la historia de Chubut. Ejecutó a dos policías en el robo a un camión de caudales. Uno meses después, en Neuquén, habría asesinado a un sargento que lo quiso detener. También estuvo acusado de matar a su esposa.
Se transformó en uno de los delincuentes más buscados del país y a fines de 2010 los investigadores descubrieron que bajo una identidad falsa (Matías Nicolás Lago González) estaba preso en la cárcel de Almafuerte, en Mendoza, por una condena de 6 años.
En la provincia cuyana protagonizó un intento de fuga de película. Lo llevaron a un hospital por una insuficiencia renal y huyó corriendo con las esposas puestas y el suero colgándole de un brazo. Acorralado por la Policía, se tiró a un canal profundo pero con poca agua. Se fracturó varios huesos, lo sacaron en camilla y volvió a la cárcel.
Lo trasladaron al penal de Ezeiza pero se fugó en agosto de 2013 junto a otros doce presos de alta peligrosidad. Se cree que fue el ideólogo de esa resonante huida por un túnel de 22 centímetros por 40, para la que habría contado con la complicidad de algunos guardias.
Experto en fugas, utilizaba al menos seis identidades falsas para despistar a la Policía. Se movía con comodidad por varias provincias y sus cómplices lo conocían como “Narigón”, “Enano”, “Tincho” y “Banana”.
También usaba pasaportes falsificados para salir del país, principalmente a Chile.

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