None
ARMADA

El informe que sacudió la búsqueda en el mar

A las 10.15 de ayer el ministro de Defensa, Oscar Aguad, y el canciller Jorge Faurie recibieron el informe que elaboró el embajador argentino en Austria, Rafael Grossi, con datos del organismo que monitorea ensayos nucleares en todo el mundo. Ese ente tiene acceso a un sistema que controla las explosiones ya sea sobre la superficie terrestre, en la atmósfera, bajo el agua o bajo tierra en todo el mundo.
Fueron ellos los que confirmaron una sospecha que desde el miércoles existía en el Ejecutivo y que se denominó para la opinión pública como "anomalía hidroacústica", la cual terminó correspondiendo con una explosión en el mismo lugar desde donde por última vez se pudo comunicar el submarino ARA San Juan.
“El último contacto de la tripulación fue cerca de las 7.30 de la mañana y la explosión registrada fue tres horas después en el mismo lugar”, según consta en la documentación que le hicieron llegar al Gobierno.
Grossi, embajador argentino en Austria, es un investigador nuclear que fue director general adjunto del Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea). Como parte de su experiencia internacional visitó las instalaciones militares de Corea del Norte en varias oportunidades y formó parte de los primeros contactos del organismo con el régimen iraní para lograr la firma del Acuerdo Nuclear.
El Ctbto (su nombre en español es la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares) ofreció al ministro de Defensa y al Canciller argentino "amplia información y gráficos sobre la explosión, no muy grande, muy probablemente dentro del submarino". "Ocurrió tres horas después de la comunicación del 15 de noviembre", detalló una persona que participó de esa mesa.

COMENTARIOS