Ahora es Cristina la que azuza el  miedo como estrategia electoral
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Ahora es Cristina la que azuza el miedo como estrategia electoral

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich tuvo que hacer tripas corazón y aventurarse a caminar por las calles de Berazategui justo en medio del caso Maldonado, que la tiene a mal traer. Pero la instrucción de la plana mayor de Cambiemos fue clara: hay que volver a salir a timbrear para mostrar cercanía con la gente de cara a las elecciones legislativas de octubre.
La ministra cuenta con el respaldo del presidente Mauricio Macri, aunque a medida que se fueron sumando elementos que complican a la Gendarmería con la desaparición del joven artesano, tomó más protagonismo el titular de la cartera de Justicia, Germán Garavano. Al tiempo que Bullrich fue bajando el perfil, pagando el costo de sobreactuar la defensa de los gendarmes.
Sin embargo, Cambiemos mantiene su hoja de ruta inalterable -con Bullrich incluida- y da muestras de que tiene una maquinaria electoral aceitada, que llegó para quedarse tanto a nivel nacional como bonaerense. A tal punto, que los estrategas de la gobernadora Vidal se propusieron sacar más votos en el interior provincial, pese a que allí están golpeando duro las inundaciones.
La lógica que rige a la coalición gubernamental es inversa a la que guiaba las decisiones del kirchnerismo. Esto es, enfrenta los problemas aún cuando a priori puede pensarse que no los podrá resolver o que se convertirán en un boomerang para sus intereses electorales. “No se nos caen los anillos cuando hay cosas para corregir”, dijo el secretario presidencial De Andreis.
El funcionario fue uno de los tantos que el último viernes participó del encuentro nacional de Cambiemos en el Parque Norte porteño, histórica sede de los congresos justicialistas desde la década del ´90 pero que ahora es igual de hospitalario con el nuevo poder político argentino. Allí sobresalieron los consejos de Marcos Peña, el asesor Jaime Durán Barba y Rogelio Frigerio.
El ministro del Interior se dirigió a los candidatos oficialistas de todo el país: “Tenemos que ser humildes, sin ser débiles. Y no caer en el triunfalismo”, prescribió, antes de dar una instrucción que no dejó de llamar la atención entre los asistentes: “Hay que quemar las boletas que nos sobraron de las PASO. No sea cosa que aparezcan en octubre y nos impugnen los votos”.

Mejora económica
Pese a esas advertencias, el escenario rumbo a las elecciones de octubre se plantea favorable al oficialismo. Entre otros motivos, porque se registra una incipiente recuperación económica que ya reflejan las encuestas. Un sondeo de la consultora Sinopsys determinó que son mayoría los bonaerenses que piensan que van a estar mejor (39,3 por ciento) que peor (37,4 por ciento) en el plano económico.
Se trata de un avance notable para los candidatos de Cambiemos que en la campaña hacia las PASO se sentían incómodos ante las acusaciones de la oposición de que representaban a un gobierno “insensible”, caracterizado por medidas como los tarifazos y el recorte de pensiones. Si hasta Cristina Kirchner montó su estrategia de la mano de las “víctimas” del modelo macrista.
Aún sin reconocerlo abiertamente, la ex presidenta inició una nueva etapa de su campaña con apelaciones más políticas que económicas. Es que en el peronismo va ganando terreno el temor a que un triunfo de Cambiemos también en la provincia de Buenos Aires abra la puerta a un largo período para el PJ fuera del poder. Hasta los sindicalistas anti K empiezan a manifestarlo.
Uno de los triunviros de la CGT, Juan Carlos Schmid, dijo ayer si tuviera que votar en territorio bonaerense, lo haría por una opción claramente opositora. La declaración fue festejada especialmente por el kirchnerismo, que venía de sumar el apoyo institucional del presidente del PJ, el sanjuanino José Luis Gioja, pese a que la ex presidenta armó su propia fuerza política.
El mensaje que surge de estos pronunciamientos tiene un destinatario evidente: Florencio Randazzo. Hace rato que Cristina Kirchner dio la orden de esmerilar a su ex ministro y de sumar a los dirigentes que aún lo acompañan en el frente Cumplir, teniendo en cuenta que los casi seis puntos porcentuales que sacó en las PASO son como oro en polvo de cara al 22 de octubre.
Incluso, la ex presidenta llegó a prometer –en una entrevista de dos horas que dio al periodista Luis Novaresio para el portal Infobae- que no será “un obstáculo” para la reorganización del peronismo con vistas al recambio de 2019, algo que en los hechos retrae a buena parte del PJ que ya no la quiere como líder partidaria. Los gobernadores expresan justamente esa posición.

Bloques separados
De hecho, el histórico senador Miguel Pichetto acaba de advertir que el bloque justicialista se dividirá en la Cámara alta tras el recambio del 10 de diciembre. De un lado quedarán aquellos que responden a los gobernadores –con él mismo a la cabeza- y del otro los que sigan a Cristina Kirchner. Por eso el resultado electoral será determinante para el futuro de la ex presidenta.
Para ella no será lo mismo llegar como ganadora en la Provincia, lo que le permitiría ser la jefa de un bloque fuerte en el Senado, a perder con Esteban Bullrich y quedar relegada a un espacio menor, mirándose al espejo de Carlos Menem en vivo y directo. Por ahora, las encuestas indican que esta segunda opción es la más probable, como lo admitió públicamente hasta Luis D´Elía.
Por eso el kirchnerismo azuza el temor peronista al inicio de una hegemonía macrista, en la búsqueda de hacer de la debilidad una fortaleza. Una estrategia a la que, por cierto, Cambiemos no es ajeno: ¿O el espanto que provoca en un sector de la sociedad el sólo hecho de pensar en la posibilidad de que vuelta Cristina Kirchner al poder no explica una parte de su caudal electoral?
Tanto es así, que en el oficialismo manejan una encuesta que señala que al menos un cuarto de los votos que obtuvo la dupla Massa-Stolbizer podría migrar a Cambiemos para que no gane la ex presidenta en la Provincia. El jefe del Frente Renovador es consciente de esa situación y desde mañana iniciará una recorrida por el Conurbano para tratar de evitar una fuga de electores.

Sesiones extraordinarias
Macri no sólo apoya la demanda de la gobernadora Vidal para que se restituya el Fondo del Conurbano a Buenos Aires –lo que restaría de la masa coparticipable unos 50.000 millones de pesos anuales- sino que tras el recambio legislativo encarará una reforma impositiva, un blanqueo laboral y la sanción del Presupuesto para 2017, todo en el período de sesiones extraordinarias.
Por ahora el tema de la discriminación, según plantea Cambiemos -que sufrieron los bonaerenses durante la etapa kirchnerista- no se ha planteado a pesar del hecho que son los que menos recibieron del Estado nacional aunque la Provincia es la que tiene el mayor número de pobres, como lo atestigua el Gran Buenos Aires.
El Presidente estima que para ese momento, Cambiemos tendrá más peso en el Congreso, sobre todo en la Cámara de Diputados, y cuenta con la división de los distintos sectores del peronismo para negociar la sanción de esas leyes. En esa negociación podría ingresar el reparto con las Provincias de la recaudación del impuesto al cheque, que en un 70 por ciento se lo queda la Nación.
Aunque en el proyecto que presentó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el último viernes en el Congreso, se indicó que esos fondos no irán al Tesoro Nacional sino a la ANSES, como una manera de incomodar a los gobernadores para que no pidan partidas destinadas a los jubilados. En definitiva, Macri les empieza a hacer sentir el peso de su liderazgo en pleno crecimiento.
Y Cristina Kirchner agita el temor que eso provoca tanto en el electorado peronista como en su dirigencia, dentro de su nueva estrategia de campaña. Un recurso de últimas instancias.

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