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Mauricio Macri incrementó su capital político con los buenos resultados logrados por Cambiemos en las PASO.
PANORAMA POLÍTICO DE LA SEMANA

El Gobierno aumenta su margen de maniobra

A una semana de las PASO y más allá de los cuestionamientos -que aún deben dilucidarse- al escrutinio provisorio en la provincia de Buenos Aires, va quedando más claro el escenario político de cara a las elecciones de octubre. Tres hechos resaltan sobre el resto: el fortalecimiento de Cambiemos; la atomización del peronismo; y los graves problemas que afronta la “tercera vía”.
Con su victoria en 20 de las 24 capitales provinciales –entre ellas La Plata- y la extensión de su poderío electoral a distritos históricamente controlados por el PJ, Cambiemos dio un paso grande para dejar de ser una alianza electoral y convertirse en una coalición de gobierno. Claro que la conducción sigue en manos del PRO por estar en mejor condición que el radicalismo y la Coalición Cívica de Carrió.
De hecho, si hay tres figuras que incrementaron su capital político tras las PASO, son el presidente Mauricio Macri, la gobernadora María Eugenia Vidal y “Lilita” Carrió con su victoria apabullante en la ciudad de Buenos Aires. Justamente en torno a ella se abrieron en los últimos días algunos interrogantes y especulaciones.
Inesperadamente, las dudas partieron de la propia Casa Rosada. Allí no faltaron funcionarios y asesores que –con el diario del lunes en el escritorio- se preguntaron qué habría pasado si Carrió hubiera sido la candidata de Cambiemos en la Provincia. “Capaz que la jubilábamos a Cristina ahora mismo”, deslizaron en alguna reunión. Se sabe que Macri era partidario de esa postura.
Sin embargo, el Presidente respaldó la decisión de Vidal -adoptada en consonancia con el alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta- de vetar la postulación de Carrió en la Provincia. La Gobernadora nunca explicó los motivos que movieron su determinación. El interés del jefe de Gobierno demostró tener razones contundentes a la vista del resultado de las elecciones.
Carrió aportó a esta intriga interna en Cambiemos manifestando su intención de “colaborar” con los candidatos oficialistas de cara a octubre. Y después se fue de vacaciones, lo mismo que Macri y Vidal por este fin de semana largo. Hay en la alianza gubernamental un clima de relajamiento.
No obstante el radicalismo, que conserva cierta gimnasia de haber mantenido sus bloques parlamentarios aún en los tiempos hegemónicos del kirchnerismo, reunirá el próximo martes a sus principales dirigentes y candidatos de todo el país en el Comité Nacional de la porteña calle Alsina. Allí dará una señal para mantenerse al frente de los interbloques en Diputados y en el Senado.

El PJ atomizado
Muy distinta es la situación que afronta el peronismo tras las elecciones primarias. La performance de Cristina Kirchner en territorio bonaerense –aunque no plasmó una victoria  como la que esperaban sus partidarios- la ubica como una futura protagonista de la oposición en el Senado, pero redujeron sus posibilidades de liderar el peronismo. Pero allí están acostumbrados a mandar los gobernadores a través de Miguel Pichetto.
Por eso el histórico jefe del bloque del PJ en la Cámara alta y dos gobernadores que salieron bien parados de las PASO –Juan Urtubey (Salta) y Sergio Uñac (San Juan)- anticiparon su intención de achicar el margen de maniobra que pueda tener la ex presidenta en el Congreso. Ni hablar de convalidarla como la virtual “jefa de la oposición” para que los conduzca a un enfrentamiento.
Por el contrario, ese sector del justicialismo –que también incluye a un grupo de diputados- se presenta como una oposición moderada y dialoguista con el Gobierno nacional. Pero tiene un problema evidente: Cristina Kirchner acaba de conseguir tres millones de votos en la provincia de Buenos Aires.

La tercera vía
La fortaleza relativa que mantiene el kirchnerismo –más presente en Buenos Aires, la Capital y Santa Fe que en el resto del país- complica en forma ostensible a otras fuerzas de oposición que pugnan por convertirse en alternativas de gobierno de cara a 2019. Por eso las víctimas políticas más visibles en las últimas PASO fueron Sergio Massa (1País) y Martín Lousteau (Evolución).
Ambos quisieron transitar por la “ancha avenida del medio” entre Cambiemos y el kirchnerismo, pero la polarización los empujó hacia la colectora de una autopista en la que transitan Macri y Cristina Kirchner, pero en dirección opuesta. Sin embargo, ambos dirigentes –jóvenes que recién transpusieron la barrera de los 40 años- aspiran a mantenerse como referentes.
Incierto es el destino de otras fuerzas, como el socialismo de Santa Fe, que viene de quedar tercero en las PASO provinciales detrás de Agustín Rossi (jefe kirchnerista local) y de Cambiemos. Sobre todo, porque deberá gobernar los próximos dos años en un escenario adverso en el plano legislativo y tendrá al Gobierno nacional y a la Unión Ciudadana disputándole el liderazgo político.
El error de Cristina al impedir que Randazzo pueda competir con ella en las PASO resultó evidente y el ex ministro sigue firme en su actitud de continuar la batalla.
“¿Cuánto más puede caer Massa?”, se preguntó a la hora de esbozar el escenario electoral hacia octubre. Si bien Cambiemos hará un intento por morderle votos al tigrense, porque ambas fuerzas comparten su antikirchnerismo y alguna franja de apoyo en la clase media no embanderada con los partidos políticos, lo cierto es que el oficialismo se concentrará en socavar a Cristina Kirchner.

Limpieza judicial
Por eso no pasó inadvertida la suspensión del camarista Eduardo Freiler, en una decisión adoptada por el Consejo de la Magistratura en la que el oficialismo aprovechó el desplazamiento de un miembro opositor y la imposibilidad de reemplazarlo a tiempo por parte del PJ antes de la votación. Una maniobra con la que el macrismo demostró que está dispuesto a ejercer el poder. La suspensión de Freiler es un mal presagio para Cristina Kirchner, ya que el tribunal que integraba este magistrado –acusado de fallar siempre a favor de ex funcionarios kirchneristas en causas de corrupción- debe intervenir en expedientes clave como “Los Sauces” o la detención del contador Manzanares.
A partir de la caída de Freiler, considerado como la primera víctima del resultado de las PASO –pese a que hay motivos para someterlo a un jury de enjuiciamiento- se espera ahora que el Poder Ejecutivo avance en su intención de “limpiar” la Justicia. Y se sabe que la que tiene todas las bolillas negras en la Casa Rosada es Alejandra Gils Carbó, la procuradora general de la Nación.

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