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ANIVERSARIO

A 56 años de la muerte de Moisés Lebensohn

Fundó Democracia y, a través de su tarea política y militante dentro de la Unión Cívica Radical, dejó el legado de su pensamiento lúcido como brújula para las futuras generaciones.

Moisés Lebensohn, político, periodista y abogado, murió el 13 de junio de 1953, cuando apenas tenía 46 años de edad y se encontraba en la ardua misión de marcar el camino para construir un país que cobijara a todos los habitantes de este suelo, en un contexto de equidad y justicia social. En definitiva, la Argentina soñada.
Por eso, en estos tiempos fugaces, de pensamiento frágil y conocimiento débil, de confusión y ausencia de principios, de banderas que se siguen arriando en nombre del pragmatismo absoluto, en esta era de falta de compromiso y renuncia-mientos constantes, la figura de Lebensohn adquiere una extraordinaria dimensión.
Al tratar de efectuar una mirada en perspectiva que abarque esas décadas de ausencia del enorme pensador y activo militante, precisamente cuando la sociedad descree de sus dirigentes, es inevitable interrogarse cómo sería hoy esta tierra si la muerte no hubiese sorprendido de manera tan temprana, hace ya 56 años, a Moisés Lebensohn.
Sin sudas, este hombre lúcido y actual, que integró una generación con otros políticos radicales, como Ricardo Balbín, Amadeo Sabattini, Santiago del Castillo, Crisólogo Larralde, Antonio Sobral, Arturo Illia, Arturo Frondizi, Oscar Alende, Raúl Uranga o Luis Mac Kay, dejó un rico legado que debería servir de brújula a tantos políticos desorientados.
Esa generación de Leben-sohn fue formulando un proyecto y un programa concreto que aspiraba a ser revolucionario, "nacional, popular y democrático" en los tiempos de la década infame.
Luego, durante el pero-nismo, la postura leben-sohniana resultó inflexible contra el régimen autoritario tanto como es adverso a las fuerzas oligárquicas y conservadoras, que son sus causas.

Su vida

Lebensohn, que nació en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, el 12 de agosto de 1907, fue hijo de inmi-grantes judíos: Salomón Lebensohn, ruso, médico y filósofo; y Fanny Chapotnik, rumana.
En un análisis profundo y meduloso sobre la personalidad de Lebensohn, el doctor Osvaldo Alvarez Guerrero, una de las figuras relevantes del radicalismo, señaló que Moisés creció y se educó en un ambiente de cultura centro-europea, pero rápidamente adaptada a la vida política argentina.
Sus estudios primarios y secundarios los hizo en Junín, que era por entonces una típica ciudad de la pampa húmeda, ejemplo de la riqueza agropecuaria de una Argentina opulenta, centro comercial y ferroviario muy activo.
A los quince años, Le-bensohn ya actuaba en la vida política y cultural de su ciudad: era secretario en la Biblioteca Socialista, escribía en un periódico social cristiano dirigido por un jesuita, y arengaba en las tribunas radicales.
Ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata, donde militó en el reformismo universitario.
En 1927 Moisés Leben-sohn recibió su título de Abogado, y se radicó en Junín, donde desempeñó su profesión, en particular en el Derecho Laboral. Militante de la Juventud Radical, desarrolló una activa labor en la Cuarta Sección Electoral de la Provincia. En 193l, a la caída de Hipólito Yrigoyen, se enfrentó decididamente al régimen conservador. Fundó el Diario "Democracia", que seguiría dirigiendo hasta su muerte.
En 1936, fue electo Concejal en Junín. Como presidente del Bloque de Concejales de su partido, opositor al oficialismo conservador, presentó proyectos de avanzado contenido social, y denunció duramente el fraude.
En 1937, su figura ya era bien conocida en los movimientos intransigentes y renovadores de la provincia de Buenos Aires. Desde el diario Democracia, realizó una enérgica campaña contra el fraude electoral, la corrupción y las políticas sociales oligárquicas y conservadoras.
En 1942, al término de su gestión como concejal, publicó un informe sobre su actividad: "Labor Municipal", que fue en la práctica un pequeño tratado de política municipal.
Se opuso a la indiferencia y neutralidad de las dirigencias conservadoras respecto al nazi-fascismo en la Segunda Guerra Mundial. Y sobre todo, se dedicó a la organización de la Juventud Radical, a la que dio un impulso militante, un rigor ideológico democrático y un compromiso partidario nunca antes ni después emulado.
Junto con otras figuras de su generación, Leben-sohn fundó el Movimiento de Intransigencia y Renovación. Es el principal redactor de la Declaración de Avellaneda, dada a conocer el 2 de marzo de 1945.
Los principios, bases de acción política y profesión de fe doctrinaria son ratificados en un Congreso Nacional del Radicalismo Intransigente, en Rosario, el 1 de noviembre de l945. La declaración de Rosario fue suscripta por otros dirigentes de todo el país. Entre quienes adhirieron se encontraban Amadeo Saba-ttini, Emir Mercader, Elpidio González, Ricardo Rojas, Honorio Pueyrredón y Arturo Illia.
Entre 1946 y 1949, Le-bensohn participó de modo protagónico en las Grandes Convenciones Nacionales Orientadoras de la UCR, en las que se desarrolló y se ajustó el programa intransigente. Recorrió todo el país, en una tarea de reorganización partidaria y renovación programática, dándole un carácter diferente y original, desde una clara posición de izquierda democrática, a la lucha de su partido contra el régimen del General Perón.
En 1949 fue elegido presidente del Comité de la Provincia de Buenos Aires, que adquirió bajo su dirección una dinámica sin precedentes. Organizó los Congresos programáticos: el Congreso Agrario, el Congreso Obrero, el Congreso de la Mujer. Promovió una activa participación de la Juventud Radical.
Convencional constituyente para la Reforma de la Constitución Nacional, presidió el Bloque de Convencionales radicales. El discurso de Lebensohn, "Volveremos...", cuando, a su indicación, el Bloque Radical se retiró de la Convención Constituyente impugnada en forma y contenido, es un testimonio aún hoy impresionante de los rumbos antidemocráticos en los que se despeñaba la República bajo la dictadura.
En 1952, por su condena al régimen autoritario fue detenido y sufrió cárcel en penosas condiciones. La salud de Lebensohn se quebrantó y en esos años el diario Democracia fue varias veces clausurado.
En 1953 fue designado presidente de la Convención nacional de la UCR y el 27 de abril dio el discurso inau-gural: "El radicalismo combatiente en todos los frentes".
El 13 de junio de l953, víctima de un infarto cardíaco, murió a la edad de 45 años. Cuando sus restos eran trasladados a Junín, pocos días después, una multitud llegada de todas partes del país fue reprimida duramente por la Policía, que, sin embargo, no pudo impedir el homenaje.

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