None
NEGOCIOS AGROPECUARIOS

Dudas sobre la próxima campaña de soja

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires anunció el final de la cosecha de soja 2013-2014 con una cifra récord de 55,5 millones de toneladas, pero el número no alcanza para despejar la incertidumbre sobre próximo ciclo que empieza en octubre.
Para el director ejecutivo de la Confederación Rural de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Alfredo Rodes, la cosecha récord “es un dato estadístico ya que la distorsión de costos, el panorama internacional, la brecha cambiaria, lleva a que el productor no sepa cuánto le va a costar implantar idéntica superficie”.
Según dijo Rodes a NA, “que la cosecha sea un récord es meramente estadístico porque en el bolsillo del productor no quedó rentabilidad”.
“No se sabe cómo se va a financiar la nueva campaña, con la brecha cambiaria, retenciones, precio internacional, situación climática y situación financiera del país, queda todo un interrogante que no es para festejar de ninguna manera”, sostuvo Rodes.
En el mismo sentido se expresó el presidente de la Federación de Centros de Acopiadores de Cereales, Raúl Dente quien no dejó de resaltar que la confirmación de la Bolsa es que se trata de una cosecha “excelente de soja”.
“Lo que pasa es que los valores (internacionales) han caído 100 dólares por tonelada, el valor bruto no puede ser lo que se preveía, preocupa el aumento de los costos, el estado de los caminos y todo esto pone en duda si se podrá repetir una campaña parecida en la próxima que comienza en octubre”, dijo a NA.
Otro motivo de preocupación es que el rendimiento de indiferencia aumenta como consecuencia de la caída de los precios y así la cantidad de kilos de soja por hectárea que son necesarios para obtener rentabilidad se incrementan.
De acuerdo con el análisis del Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales el rinde medio nacional en esta campaña que terminó descendió a 2850 kilos por hectárea, luego de cosecharse una superficie récord, levemente inferior a las 19,5 millones de hectáreas.
Por lo tanto para Dente, se abre un interrogante respecto de la rentabilidad ya que además los precios de los insumos han aumentado y el valor del flete también es un interrogante, como síntesis expresó “es una buena campaña, pero hay incertidumbre respecto de la próxima”, es decir la 2014-2015.
Esta campaña fue récord porque la cosecha superó la producción de 55 millones de toneladas logradas durante el ciclo 2009-2010, pero se vivieron situaciones fuera de lo común como que los rindes de la soja de segunda se asimilaron cuando no superaron a los de primera implantación.
La situación hídrica hizo lo suyo y así las pérdidas de área estimadas al cierre del ciclo alcanzan las 860.000 hectáreas, número que equivale al 4,2 % de la superficie sembrada y que supera ampliamente los porcentajes de pérdidas registrados durante las últimas cuatro campañas, analizó el PAS.
También se transitó una gran demora en la recolección de lotes sobre casi la totalidad de las zonas productivas.
Martha Cuniberti, responsable del Laboratorio de Calidad Industrial y Valor Agregado de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez –Córdoba– afirmó que ésta “fue una campaña muy compleja”.
“Se caracterizó por olas de calor, malezas resistentes, ataques severos de bolillera, excesos hídricos, baja radiación y enfermedades de fin de ciclo”, y explicó que “se atenuaron porque descendieron las temperaturas y se realizaron controles químicos oportunos”.
Según el Informe de calidad de soja 2013-2014 presentado por el INTA Marcos Juárez, el rendimiento promedio nacional fue de 28,3 quintales por hectárea, 1,5 quintales por debajo de los 29,8 quintales por hectárea registrados en 2006-2007, récord histórico mundial.
Respecto de la calidad comercial e industrial, la última campaña sojera se caracterizó por presentar valores bajos de contenido de proteína, aceite y Profat, indicador de calidad que mide el contenido conjunto de proteína y materia grasa.
En cuanto a la calidad industrial, el problema fue “el bajo contenido de proteína que alcanzó el 37,2% y junto con la campaña 2012-2013 fueron los valores más bajos de los últimos 17 años”, precisó Cuniberti.
El contenido de proteína promedio en soja de primera fue de 36,3 por ciento y en soja de segunda fue de 38,0 por ciento.
Pero ahora, como ocurre en el campo, la mirada y la incertidumbre están puestas en lo que vendrá con un año Niño que encima no termina de definirse.

COMENTARIOS