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EN LOS CAMPOS DEL DISTRITO

Empieza a crecer la preocupación por el impacto de la falta de lluvias en la soja

Con varias semanas sin precipitaciones y altas temperaturas, la salud del cultivo más producido en Junín se resiente cada día más. “Los suelos están sufriendo un gran estrés hídrico y calórico”, dijo el ingeniero Jorge Elustondo.

La falta de lluvias comienza a hacer estragos en la salud de la soja sembrada en el partido de Junín y los productores no hacen otra cosa que mirar al cielo con preocupación.
Es que en los últimos diez días sólo se registraron lluvias dispersas y localizadas que dejaron un milimetraje ínfimo o nulo.
El panorama se vive con el mismo tenor de ansiedad en toda la región, abatida por una sequía inoportuna.
A ello hay que agregarle que las temperaturas máximas fueron muy superiores a los parámetros normales, con valores de entre 34 y 36 grados centígrados.
El ingeniero Jorge Elustondo habló de las consecuencias que está generando este combo de fenómenos climáticos en el desarrollo sojero. “Es impresionante cómo ha bajado la reserva del suelo, porque a la escasez de lluvias se le han sumado las altas temperaturas, que conllevan a una gran evaporación de agua y una transpiración excesiva de los cultivos. La carencia de hidratación es notable, encima cuando se dan temperaturas mayores a los treinta grados y cercanas a los cuarenta. Otro problema es que no baja la temperatura mínima a la noche. Así, las plantaciones están sometidas a un estrés hídrico y calórico fenomenal durante el día, ya no solamente en los momentos en que el sol pega fuerte sino las 24 horas”, dijo el profesional a Democracia.
Elustondo señaló que algunos estudios evidencian que es necesario que caigan como mínimo entre cien y ciento veinte milímetros para reponer el agua en los perfiles. “Incide la zona y el tipo de suelo, pero en promedio eso es lo que haría falta para recuperar el terreno perdido. En estas situaciones de estrés, las respuestas de los cultivos son muy diferentes. Lo importante es que llueva lo antes posible”, advirtió por su parte el presidente de la Sociedad Rural de Junín, Rafael Torello.

Con las reservas al límite

A diferencia del último reporte semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario, la soja de primera comienza a mostrar en sectores puntuales de la región núcleo síntomas asociados al estrés termo-hídrico. Las reservas de agua en suelo están al límite respecto del ingreso del cultivo a su período crítico.
“Finalizando la etapa de cuajado de vainas, de no llegar las tan ansiadas lluvias, el potencial de rinde se vería afectado. Las áreas más comprometidas son el sur de Santa Fe y el noroeste bonaerense, fundamentalmente donde la napa se vuelve inaccesible para la oleaginosa. Respecto a soja de segunda, presenta estadios muy disímiles según zona. El abanico de posibilidades va desde V4 (cuarta hoja) a R1 (floración) y se sigue reportando la dificultad para alcanzar su índice de área foliar crítico”, comentó Elustondo.
Asimismo, indicó que aumenta la brecha de condición fisiológica entre los maíces que fueron sembrados temprano y los tardíos. “Los primeros, castigados duramente por la ola de calor, presentan mermas definidas de hasta un 30 por ciento del rinde potencial. Sigue cayendo el rinde mínimo esperado, sobre todo en el noroeste de Buenos Aires. En el centro de Santa Fe prevén lograr entre 70 a 100 quintales por hectárea y puntualmente para el este de Córdoba el pronóstico sigue siendo bueno. Los maíces tardíos están entrando en la etapa de crecimiento rápido. Si bien el estado general es muy bueno, comienzan las altas demandas por parte del cultivo y el nivel hídrico actual es deficiente para suplirlas”, agregó.
Respecto de plagas, en esta última semana ganaron protagonismo el gusano cogollero y la isoca de la espiga en maíz y medidora en soja. Las regiones muy afectadas por sequía presentan poblaciones elevadas de trips y arañuelas.

Producción sojera

Frente a la imposibilidad de cumplir con las expectativas de siembra previstas para la campaña en curso, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ajustó su proyección nacional a una superficie ahora estimada en 20.350.000 hectáreas.
A la fecha, el avance nacional de siembra logró cubrir el 96,2% de esta nueva superficie proyectada, reflejando un progreso intersemanal de 5,3 puntos porcentuales. En números absolutos ya se sembraron más de 19,5 millones de hectáreas y una buena proporción de esta superficie ya transita estadíos de plena floración (R2) sobre la franja central de la región agrícola.
Más precisamente en la región núcleo norte se estima que un 70% de los cuadros ya se encuentra transitando floración (R1-R2), mientras que el 30% remanente ha iniciado fases críticas de diferenciación de vainas bajo condiciones hídricas adecuadas.

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