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ESTUDIOS DE CREA

Sin recaudos no hay buena siembra

Un trabajo realizado por el especialista Martínez Peck brinda claves del costo cero y dice que el paquete tecnológico sólo rendirá su máximo potencial con el manejo correcto de todos sus elementos.

Las ventanas de siembra de los cultivos son cada vez más ajustadas y el paquete tecnológico utilizado sólo expresará su máximo potencial con un manejo correcto de todos los factores que impactan sobre los rendimientos.
Suele ocurrir que a la siembra no se le dedique la atención y el control que requiere, aunque se trata de un proceso prácticamente irreversible. La sembradora debe realizar con éxito dos tareas clave: una dosificación precisa y una correcta implantación de las semillas. La primera exige respetar la población y densidad de siembra, así como la ubicación espacial de aquellas.
La segunda, en cambio, deberá asegurar que cada semilla esté en igual situación de germinación para que se produzca una emergencia pareja. A continuación, el consultor Ricardo Martínez Peck detalla los recaudos para planificar una buena siembra, en un trabajo preparado para el movimiento CREA.

La dosificación

Pese a que el sistema neumático sigue avanzando, todavía hay gran cantidad de sembradoras equipadas con sistema de placas. Por esta razón, y ante la disparidad en el calibre de las semillas, será necesario considerar algunos aspectos fundamentales a la hora de elegir y regular la maquinaria.
Entre los más importantes se encuentran: tener un stock variado de placas, elegir las placas en función de las semillas de mayor tamaño que vienen en las bolsas, asegurarse de que el alto de la placa no exceda las semillas más grandes, trabajar sobre los enrasadores y sus regulaciones, y ajustar los alvéolos a la medida de los calibres, entre otros.
Teniendo en cuenta la disparidad de calibres en semillas, es razonable plantearse los siguientes valores del índice de alimentación que podemos dividir en aceptable: hasta un 3% de dobletes. A modo de ejemplo, para una placa de 60 orificios, hay que considerar dos semillas de más por vuelta, dudoso: hasta un 6% de dobles golpes por vuelta de placa e inadmisible: más de un 6% de dobles golpes.
Una vez dominado el índice de alimentación, es hora de ver qué sucede con la distribución espacial de las semillas. Para ello, se debe utilizar el coeficiente de variación. Valores del 20% se consideran la base de aceptación de la labor de siembra.
Debe diferenciarse perfectamente lo que es un doblete (índice vinculado al de alimentación) de lo que es un corrimiento de semillas (desvío), ya que los orígenes del problema son totalmente distintos.
Entre los factores más relevantes que pueden generar una distribución incorrecta de semillas se encuentran: la falta de carga o presión en los trenes de siembra, placas que giran pesadas por el tratamiento de las semillas, tubos de bajada dañados y sensores mal colocados, cadenas flojas, placas inadecuadas por tamaño y distribución de alvéolos y un excesivo vacío en las máquinas neumáticas.
No es deseable descubrir estos defectos cuando se está con el equipo en el lote; será fundamental anticiparse, ya que una vez que se está sobre la fecha de siembra, no hay margen de maniobra.

Implantación precisa


Lograr una implantación correcta significa poner todas las semillas en igualdad de condiciones para que emerjan en forma simultánea. Por lo general, quienes manejan los cultivos están más preocupados por este parámetro que por la distribución espacial, ya que en escenarios de siembra directa y con los microrrelieves de los lotes, es muy difícil lograr una emergencia pareja.
Los factores que más afectan este parámetro son: la transferencia de carga o presión sobre el cuerpo de siembra, el tipo y regulación de las cuchillas labradoras, el tipo y regulación de los sistemas pisagranos, la regulación de la altura del chasis de la sembradora y, por último, el tipo, regulación y ajuste de las ruedas cerradoras de surcos de siembra.
Después de ajustar la carga sobre el tren de siembra, será la cuchilla labradora la que defina y condicione la calidad de la emergencia.
La experiencia local y las pruebas de campo definirán la carga adecuada para cada situación, pero difícilmente la cuchilla usada en los médanos de Lonquimay (La Pampa) funcione bien en las arcillas de Feliciano (Entre Ríos).
Por último, cabe recordar que una buena siembra y una mala cuestan lo mismo; la diferencia la marcan pequeños detalles. Observar y cuidar este proceso son las claves de las tecnologías de costo cero.

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