De carne somos, pero el precio obliga a buscar otras alternativas.
De carne somos, pero el precio obliga a buscar otras alternativas.
HÁBITOS DE CONSUMO

La carne de vaca sube pero baja el consumo

El precio se triplica desde que el producto sale del campo hasta que llega a la góndola.

La carne de vaca aumenta de precio y en la misma proporción el consumo baja, pese a ser uno de los alimentos preferidos por los argentinos, porque se lo sustituye por otras alternativas, como el pollo y el cerdo.
Por cada kilo de carne vacuna, 176 pesos son costos que se acumulan a lo largo de la cadena hasta que llega a la mesa, $ 65 son impuestos y $ 3 la ganancia. Del precio final de la carne vacuna, el 72,3 % son costos de la cadena, 26,5 % corresponde a impuestos y el 1,2 % a ganancias.
Si se analiza eslabón por eslabón, se aprecia que el feedlot y la cría tuvieron márgenes negativos, aunque la cadena presenta un resultado positivo de 1,2 % (2,97 pesos) del precio final que pagaron los consumidores.
“La carne se multiplica casi 3 veces desde el productor ganadero, pasando por el feedlot, el frigorífico y la carnicería hasta que llega a la góndola”, aseguró la economista Natalia Ariño, del Área de Investigación de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA), en el informe sobre productos básicos que se consumen en el país.
En base al relevamiento de precios realizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y teniendo en cuenta todos los cortes de carne de una media res, el consumidor pagó en este septiembre un precio promedio ponderado de 244,13 pesos el kilo de carne bovina en el comercio.

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