El posible cambio en el esquema de retenciones afectaría en mayor medida a la soja, con un porcentaje del 30%.
El posible cambio en el esquema de retenciones afectaría en mayor medida a la soja, con un porcentaje del 30%.

El fantasma de un incremento de las retenciones agita aguas en el campo

“La necesidad tiene cara de hereje” dice un viejo refrán, cuyo origen proviene de una deformación de la frase del derecho, en latín, «Necessitas caret lege», lo que se traduce en “La necesidad carece de ley”. Y a ese adagio parece aferrarse hoy el Gobierno, para poner nuevamente sobre el tapete un cambio en las retenciones a las exportaciones agropecuarias.
Se dirá que sí, se negará, pero la realidad es que, en medio de una altísima volatilidad de los mercados, con un dólar incontenible, y en la antesala de la cosecha récord, que el Gobierno proyectó en 145 millones de toneladas, se encendieron las alarmas entre los productores agropecuarios ante las versiones sobre posibles cambios en el esquema de retenciones.
La información es que el Gobierno trabaja en unificar las retenciones en torno de 10% para todo tipo de productos, pero la soja alcanzaría el 30%. Además, se estudia eliminar el peso por dólar exportado para contrarrestar la licuación sufrida por la suba del tipo de cambio.
La estrategia del ministerio que conduce Nicolás Dujovne consistiría en la unificación de distintos porcentajes que rigen en la actualidad para todos los productos que se exportan para que paguen un derecho de exportación fijo del 10%. Esto hace que en algunos se mantenga el porcentaje, pero en otros se baje, y otros tanto suban.
Además, se dará por terminado el pago por dólar exportado que depende desde por supuesto del tipo de cambio. Ese cobro sufrió una fuerte licuación, un efecto que al FMI le empezó a preocupar meses atrás y que se lo trasmitió a Dujovne.
En tanto, la soja que hoy tiene una retención del 18% pasará al 30%. El problema es que también se aplicaría para los subproductos: aceite y harina de soja.

La promesa no se cumplió
El Gobierno apenas asumió eliminó las retenciones a las exportaciones de cereales y carnes y redujo la alícuota de la soja, con un esquema de disminución que proyectaba la desaparición de este tributo progresivamente.
Sin embargo, en septiembre del año pasado, el Gobierno –contrariando sus promesas al campo- instrumentó un mecanismo de retenciones de 3 y 4 pesos por dólar exportado, lo que significa un 11% de retención efectiva sobre los principales cultivos, y de un 18,8% adicional al complejo sojero.
En aquel momento el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, explicó que se establecía un máximo porcentual en caso que el tipo de cambio se aprecie, para que el impuesto no se vuelva más gravoso. En los últimos días, a partir de la suba del tipo de cambio, la alícuota estuvo por debajo del 8 por ciento.
Ese panorama, frente a la imperiosa necesidad de recursos que tiene el Gobierno, alimentó las versiones que cobraron mayor fuerza durante las últimas horas, al conocerse que el Fondo Monetario Internacional pidió al Gobierno volver a un esquema de retenciones por "porcentaje", donde en el caso del cálculo de las retenciones de 4 pesos por cada dólar exportado, se instrumentaría un margen fijo del 10%, y en el caso de la soja de un 30 por ciento.

Desmentida, pero…
Las versiones fueron desmentidas desde la Secretaría de Gobierno de Agroindustria. El jefe de Gabinete de dicha Secretaría, Santiago del Solar, mantuvo contactos con autoridades del Ministerio de Hacienda, quienes solicitaron hablar con los dirigentes de las entidades agropecuarias para transmitir tranquilidad, sobre que en el Gobierno no se están analizando cambios en las retenciones.
Además, el titular de Confederaciones Rurales Argentinas, Dardo Chiesa, se reunió con el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, y contó que "el ministro literalmente me dijo que no están pensando en tocar retenciones. Lo observé convencido de lo que me estaba comentando y además me presentó una serie de argumentos".
En los últimos meses, el presidente de la Nación, sus ministros y Secretarios, y hasta la propia gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, expresaron que las retenciones son "un mal impuesto", y que las mismas se eliminarán el 31 de diciembre del año próximo.

Proyecciones de ingresos
En medio de este escenario de versiones y desmentidas, la Bolsa de Comercio de Rosario presentó un informe en el cual proyectó que el aporte de las retenciones a los granos, harinas, aceites y biodiesel, sumarían en el 2019 un total aproximado de 230.000 millones de pesos a las arcas del Estado, aumentando 142.000 millones de pesos en comparación al año pasado.
Para obtener esa cifra, la entidad tomó un tipo de cambio promedio de $43,60 por dólar, y además se analizaron los posibles despachos de exportación entre enero y diciembre de 2019. De esta manera, las retenciones se convirtieron en el tercer principal tributo del país, luego de los aportes y contribuciones a la seguridad social y el Impuesto al Valor Agregado.
Los economistas de la entidad, Julio Calzada y Federico Di Yenno, señalaron que los 142.000 millones de pesos de aumento en concepto de aporte por las retenciones, representarán el 0,8 % del PBI proyectado para este año, y también equivale a cubrir el 40 % del déficit del 2018. Como las proyecciones oficiales iniciales (antes de los acuerdos con el FMI) esperaban un déficit en el año 2019 del 1,3% respecto del PBI, los 142.000 millones de pesos representan poder bajar el déficit en más de un 60 por ciento.
Hay que tener en cuenta que el aporte del campo y la agroindustria en concepto de retenciones, se suma al resto de los tributos, como el impuesto a las ganancias, bienes personales, ingresos brutos, tasa vial para mejora de caminos, tasas comunales, tasas para el mantenimiento de comités hídricos, impuesto inmobiliario rural, impuesto a los débitos y créditos bancarios, Impuesto a la transferencia a los combustibles, entre otros.

COMENTARIOS